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Sara Varela, 29 años

"Me dijeron que tenía cáncer con metástasis y pregunté cuánto me quedaba"

Sara Varela sabe que del infierno se sale; atrás queda la quimioterapia, la radiología, el quirófoano y mucha incertidumbre.

Sara Varela López
j manuel lópez | 24/05/2012 - 07:20h.

Sara Varela López es este jueves la protagonista de un desfile muy especial que protagonizan en la carpa del Corte Inglés seis mujeres que han sufrido en sus cuerpos el efecto y las consecuencias del cáncer de mama. Con 29 años, es la más joven de todas ellas y también ha dejado atrás el túnel, hace meses. En el verano de 2010, con 27 años, una axila inflamada la condujo al médico de cabecera; no le dio importancia.

Presentía algo que no sabía precisar, sobre todo después de detectar en un pecho un bulto de ciertas dimensiones. El pasado cinco de diciembre recibió la última sesión de quimioterapia y el alta y por el camino ha quedado la angustia que la mirada revela a nuestro pesar, el miedo. Eso ya es pasado. Ahora ya sólo queda la reconstrucción del pecho con materia de su propio organismo. Ahora Sara Varela luce con las mismas ganas e intensidad la sonrisa que manifiesta que ha ganado la partida y su propio pelo, ahora rizado, que ha vuelto a recuperar.

P-Empecemos por el final. ¿Cómo te sientes ahora?

R- Ahora, tal vez, un tanto diferente. Es como una explosión de alegría cuando dicen que te has curado, que ya todo ha pasado. Lo llevo bien pero, lógicamente, me dan miedo las revisiones. Trato de no pensar en ello pero a veces no lo puedes evitar.

P- Rebobinemos: una axila inflamada te conduce a tu médico de cabecera, pero algo no te cuadraba

R-Me dijo que tenía la axila inflamada pero que no tenía importancia. Al volver a casa noté que además tenía un bulto en uno de los pechos y me asusté. De ahí fui a urgencias y me enviaron días más tarde a una cirujana y lo primero que hizo fue encargar una biopsia. A la semana siguiente me dijeron qué tenía.

P- ¿Cómo se asume con 27 años una noticia de ese calado?

R- Cuando localicé el bulto me asuste mucho y pensé que podía ser malo, aunque luego intenté serenarme a la espera de los resultados; iba preparada sabiendo qué podía o no pasar. Pero cuando la doctora me dijo que tenía cáncer de mama con metástasis en la axila, al oír esa palabra me salió del alma preguntar si entonces me quedaban cuatro días.

P- ¿Cuál fue la respuesta?

R- Me dijo que no, que en un año estaría curada y entonces sin pensarlo le pregunté qué tenía que hacer para curarme y entonces me vino a la cabeza preguntar también si podría ser madre; y la doctora me tranquilizó. Que sí, que en cinco años podría tener hijos sin problemas. Y me quedé bien y ahí empezó el camino que acabó el pasado cinco de diciembre con la sesión número cincuenta. Ahora... quedan las revisiones, pero la vida ya se ve de otra manera.

P- ¿Cómo fue el proceso de la terapia?

R- Fueron 50 sesiones de quimioterapia, 25 antes de la extirpación del pecho y el resto después. Y radiología. Al principio las sesiones de quimio eran de diez horas, pero las últimas ya sólo de una hora. Cada tratamiento es distinto y a mí en el previo me daban decolaramina, que está especificado para las alergias y me daba sueño. Me quedaba dormida en poco tiempo. Al principio no pensaban quitarme el pecho, pero al final decidieron que era lo mejor para dejar toda la zona limpia.

P- ¿Qué es, físicamente, lo más duro del proceso?

R- La caída del pelo y además, en mi caso, cogí más peso de lo debido porque con la terapia siempre tenía hambre y me daba por el dulce. Y encima no te mueves mucho. Todo se junta. Bueno, el pelo se tapa con una peluca y no pasa nada. Al principio, también resulta muy extraño el pecho que falta, como que te han quitado algo muy importante de ti. Pero sólo es temporal. En breve volveré al quirófano para la reconstrucción. El tiempo pasa muy deprisa.

P- La familia al lado, supongo que es imprescindible.

R- Sí, sobre todo cuando estás sola, que es cuando la mente te juega malas pasadas y piensas en lo que no debes. Parece que no están ahí pero es básica para ganar la batalla. Es muy importante no sentirte sola.

P- ¿Cómo encaraste todo el proceso?

R-Fuera del hospital yo no quería saber nada de la enfermedad. Ni busqué por Internet ni intenté conocer más sobre lo que me estaba pasando. Es como si no fuera conmigo; supongo que intentaba no comerme el coco. Pero está claro que quería curarme, salir de esta. Ahora sé que es cierto que hay que creer que se puede, que después de todo hay salida.

P- ¿Cómo ha sido el trato con el cuadro médico?

R- He tenido contactos con muchos profesionales, pero en especial con el oncólogo (doctor Andrés García Palomo, Jefe del Servicio de Oncología) la cirujana que me operó (la doctora Rosario Canseco) y el radiólogo (Enrique Sánchez Aparicio). Cada uno te contaba las cosas a su manera...pero siempre te dabas aliento aunque nunca te engañaban.

P-Sé de buena tinta que con el doctor Palomo había buena sintonía porque los dos sois culés. ¿Es cierto?

R- Sí la verdad es que muchos días terminábamos hablando del Barcelona que, por si alguien lo duda, sigue siendo el mejor equipo del mundo, y hablábamos de cómo iban las cosas y de los tropezones del Real Madrid. Era muy agradable.

P- ¿Y ahora qué?

R- Ahora quiero recuperar mi vida. Antes había trabajado en la hostelería y en la restauración pero ahora no puedo con el brazo, porque me extirparon 38 ganglios y ha quedado un poco tocado. No sé, me gustaría volver al yoga, o ser monitora de pilates, hacer curso de risoterapía. Antes de todo siempre pensé que la vida ni es un infierno ni un paraíso y que lo que le pasa a cualquiera te puede pasar a ti. Ahora quiero vivir. Sentir.

P- Por último, ¿Qué mensaje transmitirías a alguien que está empezando a vivir la pesadilla que, por suerte, para ti ya es historia?

R- Sólo puedo decir que ánimo, que de aquí se sale, que el tiempo pasa muy rápido. Es necesario creerse que vamos a superarlo con la ayuda de los profesionales y de la familia.

Cada vez son más habituales casos como el de Sara Varela López. Cada vez más jóvenes. Ahora más allá del proceso que conduce a la curación los profesionales analizan paso a paso qué o cuáles son los desencadenantes. Mientras, Sara volverá al quirófano dentro de pocas fechas para la reconstrucción del pecho.

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