Un rincón donde siempre es Navidad

César Sánchez / ICAL El propietario del café La Destilería de Ponferrada, Carlos Rodríguez, junto a su colección de souvenirs, bolas de Navidad y de nieve procedentes de todo el mundo expuestas en su local.

V. Silván/Ical

En Ponferrada hay un rincón donde siempre es Navidad, al que se llega en un paseo por su zona alta y cruzar la puerta de uno de sus bares, La Destilería, para encontrar en cualquier mes del año cientos de bolas de nieve y motivos navideños llegados desde los más diversos lugares del mundo para que, según explica el propietario del bar y de esta gran colección, Carlos Rodríguez, “ese espíritu y esa energía positiva nos acompañe durante todos los días”.

Unos 400 motivos navideños, entre bolas de nieve, bolas de árbol, muñecos y otros adornos que ha ido atesorando a lo largo de más de dos décadas y gracias a la generosidad de sus amigos y clientes, que en cada viaje o escapada se han acordado de su particular “pasión”. “Mi pasión por la Navidad me viene de pequeño, como todos, cuando ibas con tu padre a buscar el árbol y el día 20 de diciembre se convertía en un día especial, cuando lo montabas con sus adornos y espumillón con la familia”, recuerda Rodríguez.

A partir de ahí, este ponferradino fue coleccionando poco a poco bolas y otros objetos. “Cuando me quise dar cuenta mis clientes y amigos empezaron también a traerme bolas cada vez que iban a un sitio”. Así, el último elemento en incorporarse a esas cargadas estanterías, hace apenas unos días, fue un muñeco llegado desde la lejana Finlandia, sin olvidar que allí está la región de Laponia, lugar de origen del popular Papá Noel. “Es un muñeco que es tradicional en ese país y que ponen en las casas en Navidad porque dicen que trae suerte”, cuenta.

En un recorrido por esos cientos de objetos, Carlos Rodríguez también se para a señalar una bola de nieve llegada de París, regalo de Iria y Jimena, dos niñas de seis y once años, de O Barco (Orense). “Como sabían que coleccionaba motivos navideños trajeron una y me la regalaron”, explica el propietario de La Destilería que enumera la diversidad de adornos que atesora en estas curiosas alacenas, ubicadas al fondo del bar.

Belenes, huevos de diferentes países, desde Moscú a Budapest, bolas de nieve, muñecos, Papá Noel en todas sus versiones -incluida una con firma Tim Burton- y “aderezos” para el árbol de Navidad que pasan por las tradicionales bolas, ositos, ángeles y decenas de “colgantes” de las más variadas formas, tamaños y colores. Y cada uno de estos objetos muestran un “cartelito” en el que indica cual es la ciudad o el país de origen.

De Canedo a Memphis

“Hay de todos los sitios”, recalca Carlos Rodríguez. “hay de Amsterdam, ahí hay uno de Niágara, de Escocia nos han traído varios, de Nueva York tenemos un montón, también Londres, Berlín, Dublín, Lucerna (Suiza), Sorrento y Roma (Italia), Rio de Janeiro (Brasil) o México”. “Tenemos algunos muy curiosos y muy representativos de cada lugar, como esta de Las Vegas con un Papá Noel vestido de grupier o también este de Buenos Aires, bebiendo el típico mate”, explica.

También hay algún adorno “más retro” como un muñeco de nieve comprado en un mercado antiguo de Nueva York y también algunos con temática de dibujos animados con personajes como Hoomer Simpson, Emo de los Teleñecos o el inolvidable 'Monstruo de las galletas' de Barrio Sésamo. “También hay una bola con el niño meando, el Manneken Pis, de Bruselas o un adorno de la Casa Blanca, que llama mucho la atención, pero es que los americanos, en merchandising, hacen de todo”, destaca.

Y otro que también hace de todo es el empresario berciano de Prada a Tope, José Luis Prada, que también tiene su bola de nieve del Palacio de Canedo y que, por supuesto, no falta en esta colección, que también cuenta con otro del castillo de los Templarios de Ponferrada. Así, este apasionado de las fiestas navideñas confiesa que tiene el sueño de tener su propia bola o adorno navideño de su bar, de la Destileria.

Zapatos de gamuza azul

“Para mí todos estos adornos son especiales, cada uno tiene su valor sentimental y su agradecimiento a la persona que me lo ha traído”, asegura Carlos Rodríguez, que si se atreve a destacar, musicalmente hablando, que le atraen mucho todos los motivos relacionados con Elvis Presley y Memphis, su ciudad. Por eso no faltan, entre esos cientos de objetos, unos zapatos de gamuza azul, como los de la canción del 'rey del Rock', y una guitarra con su cara, que todavía conserva la pegatina de su precio, 19,99 dólares.

Esta colección “permanente” se convierte en “energía positiva entre tanta negatividad”, aunque sorprenda a muchos visitantes y peregrinos que no entienden qué hacen esos adornos navideños en pleno mes de julio o agosto. Unos objetos que se hacen hueco en un ambiente totalmente ecléctico para un bar que, como cuenta Rodríguez, “es un bar para ver disfrutar y vivirlo, es un bar diferente en el que puedes estar horas y horas solo fijándote en los pequeños detalles”.

Algunos dicen que es un bar de “tipo americano” porque está muy recargado pero realmente, define su propietario, “es un bar típico de Ponferrada pasado por la batidora con el estilo americano y un bar deportivo con las camisetas de todos los equipos de la ciudad firmadas y después lo mezclamos con la Navidad, la música y nuestra pasión por las fotos antiguas de la capital berciana, con los coches antiguos de los años 50 y nuestro rinconcito de los famosos que han pasado por aquí o que hemos conocido y nos han firmado un autógrafo”.

Eso es La Destileria y Carlos Rodríguez confía en seguir manteniendo esa afición por todo lo que es la Navidad y seguir coleccionando estos objetos durante mucho tiempo y, aventura, “tal vez un día lo done para que haya un museo de motivos navideños en la ciudad de Ponferrada”. Así que, ya saben, si se pasan por la capital berciana y entran en este bar, no duden en dirigir sus pasos hacía el fondo. Allí siempre es Navidad.

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