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Tribuna de Opinión

Cuando los políticos grises se disfrazan de verde: Sobre el proyecto de incineradora de biomasa en Navatejera

Plataforma de afectados por la ubicación de la incineradora de biomasa de Navatejera | 07/03/2017 - 14:20h.

Los vecinos de Navatejera forman una Asociación de afectados, en contra de la instauración de la incineradora de biomasa en su municipio, ya que hay urbanizaciones y viviendas a menos de 300 metros y el Hospital de León se encuentra a 450 metros.

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Protesta de los vecinos de Cantamilanos contra la central de biomasa. / Foto: Podemos León

"Los seres humanos tendemos a pensar que cuando una persona hace algo raro y muy inconveniente es porque tiene una buena razón. Si vemos a un sujeto darle una bofetada a otro, suponemos que ese otro lo habrá ofendido gravemente o lo habría agredido antes. Pero no siempre es así, a veces se trata nada más que de gentes que atacan sin disculpa o se propasan sin motivo que los excuse.

Cuando a los vecinos de una localidad con muchos habitantes les dicen determinados políticos (o quienes para ellos trabajan y de ellos cobran o a ellos se deben) que les van a colocar justo al lado de los edificios en los que viven nada menos que una incineradora de biomasa en la que a diario van a arder más de cien toneladas de pellets (un periódico leonés que no parece muy opuesto informó hace poco de que arderían cuarenta y ocho mil toneladas al año) y que eso a nadie perjudica y será buenísimo para el medio ambiente, aire limpio para todo el mundo, esos vecinos tardan un poco en asimilar que les están tomando el pelo y que los tratan como si fueran niños pequeños o analfabetos. Por poner algunas comparaciones ilustrativas, es como si el que va a instalar en un barrio una enorme casa de citas contara a la gente de allá que es para aumentar la salud sexual de los ciudadanos; o como si los que construyen un gran casino explicaran que desinteresadamente tratan de favorecer el sentido lúdico de la vida o la inocente afición a los juegos de mesa; o como si los que colocan una gigantesca discoteca de la que sale ruido y más ruido por la noche nos quisieran convencer de que solo les guía el propósito de fomentar la afición a la música bailable. No cuela o, al menos, no cuela entre la gente de bien y con dos dedos de frente.

Los políticos y algunos que trabajan como técnicos a las órdenes de esos políticos nos recitan que una central de biomasa de ese calibre no contamina. O sea, que usted quema más de cien toneladas al día y de ahí no se escapa ni una partícula dañina o que ensucie, ni un humo molesto ni una nube de vapor que adorne el cielo de continuo. Cualquiera sabe, además, que hay muchos tipos de contaminación: visual o paisajística, por ruido, por gases, etc., y que lo mismo se puede contaminar el aire, el suelo, el agua... Pues bien, intentan que creamos que una central de biomasa así de grande ni ensucia el aire que respiramos los que vivimos al lado ni deteriora el paisaje que desde nuestras casas y calles contemplamos ni afecta a las aguas que consumimos o a su precio ni hace ruido que nos pueda quitar el sueño ni nada de nada. Deberíamos creer igualmente que no serán ruidosos los camiones que entren y salgan y que las cenizas resultantes de la combustión desaparecen solas y no se escapa ni una. ¿De verdad nos ven así, tan simples y tan pardillos?

Quieren poner semejante incineradora a menos de 500 metros del Hospital Universitario. Suponemos que los directivos del Hospital no dirán ni mu, porque algo deberán a esos políticos y ya se sabe que entre bomberos no está bien visto pisarse las mangueras. Pero ¿acaso los médicos y el resto del personal libre y con conciencia ciudadana y sentido de su oficio no tiene nada que manifestar sobre lo que implica que junto a ese gran centro sanitario haya nada menos que una planta que quema día y noche pellets y lo que se quiera echar?

Repiten los políticos y algún medio que les hace de altavoz que la central de biomasa dará energía para todo el consumo del hospital y de la universidad. Pero, por cierto, en la universidad hay cátedra y profesorado de Ecología. ¿Ya se les ha pedido informe sobre la cuestión, como especialistas que son? ¿Ya se ha dado pie a que los órganos de gobierno de la Universidad de León decidan con qué personas o grupos prefieren comprometerse o a qué intereses deciden servir? ¿De verdad que, con tal de ahorrar algo de su gasto en energía, apoya en silencio la Universidad de León una obra que maltrata y humilla a buena parte de los habitantes de un municipio que linda con el campus universitario? ¿Esto va a pasar así, de tapadillo, sin que el rector o el consejo de gobierno de la Universidad digan esta boca es mía y como si la Universidad no tuviera ni la más mínima autonomía ni consideración ninguna de los problemas de los ciudadanos de al lado?

Los vecinos de Navatejera integrados en esta Plataforma no estamos en contra de las plantas de biomasa, pero no vamos a permitir que nos pongan esta poco menos que a las puertas de nuestras casas. Tampoco estamos en contra de los vertederos de basura, y menos de aquellos en los que se apliquen los más modernos sistemas de tratamiento y reciclaje, pero no querríamos un vertedero al lado de nuestras viviendas ni impregnando el aire que respiran nuestros hijos. Estamos firmemente convencidos de que el señor consejero de Fomento y Medio Ambiente, leonés para más inri, tampoco querría la incineradora a tiro de piedra de su residencia o de la de sus familiares más cercanos. Igual que suponemos, seguramente con razón, que de los directivos y técnicos de SOMACYL que han parido este proyecto y lo están pergeñando con nocturnidad, ni uno solo tiene su casa o la de su padre o su madre en la zona de Altollano, con vistas directas a la chimenea gigante que están dibujando en los planos secretos de la incineradora.

No nos oponemos a la central de biomasa, sino al lugar elegido para edificarla, y más cuando hay terrenos de sobra para ubicarla sin perjuicio de nadie. No somos indiferentes a la protección del medio ambiente, sino que, porque lo protegemos, no podemos permitir que se contamine de distintas maneras, se degrade y hasta se desprecie al pueblo de Navatejera. No discutimos la legitimidad democrática de quienes gobiernan en el Ayuntamiento y la Consejería, pero sabemos que cuando los gobernantes se vuelven contra el pueblo, la suprema legitimidad pertenece al pueblo y ya no a esos gobernantes que lo traicionan.

Afortunadamente, Navatejera no es lo que ha debido de pensar algún político que no ha pisado esta localidad, no es tierra de infelices y paletos a los que se pueda manejar con unas cuantas mentiras burdas o comprar por cuatro duros. Los vecinos de Navatejera vamos a enseñar a algunos señoritos y a algunos gestores públicos que para el medio ambiente también es muy importante mantener limpia la conciencia y respetar a los ciudadanos, particularmente a los más humildes".

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