Salamanca y Valladolid rechazan la reforma universitaria pero la Universidad de León ve aspectos positivos

Ical

Los rectores de las universidades de Valladolid y Salamanca rechazaron la aprobación por parte del Consejo de Ministros de dos reales decretos que modifican la regulación de las enseñanzas universitarias y de doctorado, mientras que menos críticos fueron los responsables de la ULE y la UBU.

El rector de la Universidad de Valladolid (UVa), Daniel Miguel, criticó hoy la reforma universitaria impulsada por el Gobierno que permite ofertar de forma voluntaria, grados de tres o cuatro años y másteres de uno o dos. Explicó que este modelo introduce a su juicio “confusión” en el sistema universitario español y dudó de que este nuevo modelo suponga un ahorro en la tasas para los estudiantes, que según el Ejecutivo podría sumar 150 millones en el conjunto del país.

En ese sentido, cuestionó el real decreto aprobado por el Consejo de Ministros que establece la nueva ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, a pesar de que la mayoría de los rectores había pedido al Gobierno que aplazara la reforma. Insistió en que no están de acuerdo por una cuestión de “oportunidad” y añadió que deberían primar los criterios académicos para determinar que enseñanzas necesitan un grado de tres o cuatro años.

Mientras tanto, el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez, ya se pronunció ayer en contra de la reforma. Así, tras la celebración del Consejo de Gobierno de la institución académica aseguró que las universidades tendrán que “moverse”, posicionarse y adoptar “decisiones estratégicas” sobre esta cuestión. Además, informó que el consejo de la USAL ha encargado un estudio a la Comisión de Docencia para analizar las consecuencias de la puesta en marcha de la reforma.

Para el rector de la Universidad de León (ULE), José Ángel Hermida, este decreto “puede tener cosas positivas”, pero denunció “la premura” de tiempo con la que se ha hecho. Hermida defendió la homologación del sistema educativo español con los sistemas europeos, en especial de países próximos como Francia, Alemania o Portugal, donde se cuenta con este sistema '3+2', algo que hasta el momento ha dificultado el reconocimiento de los títulos de máster españoles en estos países.

Y aunque defendió el posible avance en esa línea porque “puede tener cosas positivas”, destacó que la “premura” de su aprobación hace que convivan “grados de cuatro años con antiguas licenciaturas de cinco años, y nos vamos a ir a que durante un tiempo vamos a tener grados de cuatro años, de tres y el resto de las antiguas licenciaturas”, dijo.

Por su parte, el vicerrector de Ordenación Académica y Calidad de la Universidad de Burgos, Manuel Pérez Mateos, declaró que “no se está especialmente en contra del Real Decreto de la estructura de títulos oficiales universitarios, pero sí de que se apruebe en estos momentos”. El responsable universitario cree que es prioritario mirar a la mayor parte de universidades públicas del país, “donde hace muy poco se ha establecido un modelo de grados de cuatro años de duración que ha supuesto la incorporación de España al EEES y que todavía no ha sido chequeado”. “ Es cierto que muchas universidades europeas tienen una arquitectura de 3+2, pero no lo es menos que otras muchas europeas y, sobre todo, muchas americanas (EEUU) y muchas asiáticas tienen cuatro años de duración para los grados y dos para los másteres”, explicó en declaraciones recogidas por Ical.

Herrera

Por su parte, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, apostó por “dar estabilidad” al sistema a través de grandes pactos. “Debemos dar al sistema universitario una estabilidad aunque no sé si estamos en tiempos de grandes acuerdos”, subrayó Herrera momentos antes de recorrer el expositor de Castilla y León en la Feria Internacional de Turismo, Fitur.

Herrera aseguró que, en principio, el ejecutivo ve “como razonable” la propuesta por cómo han ido evolucionando los sistemas universitarios, pero incidió en que el proceso en Castilla y León necesita de una apuesta por un modelo de futuro “con visión de Comunidad autónoma” porque “no todas las universidades tienen que competir con los mismos títulos”. Es necesario, continuó, hacer una racionalización de títulos y si eso tiene que ir de la mano de un cambio en la duración de los estudios “habrá que estudiarlo”.

También se pronunció sobre la reforma el PSECyL, que pidió diálogo al ministro de Educación, José Ignacio Wert y criticó que “se imponga” de manera unilateral un “modelo ideológico” en la educación pública. Así, el secretario general del PSCyL, Luis Tudanca, cuestionó que la reforma se haga sin contar con el respaldo de la comunidad universitaria. “Wert no ha dado una, ha enfadado a todos”, aseveró.

Antes de que el Consejo de Ministros aprobara los dos reales decretos que modifican la regulación de las enseñanzas universitarias y de doctorado, de forma que las universidades podrán establecer grados de 180 créditos (tres cursos), en lugar de los 240 actuales, delegados sindicales de CCOO, UGT, CSI-F y STES se concentraron al medio día frente a la sedes de los rectorados de las universidades de Burgos, Salamanca y León para protestar por la reforma.

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