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XII Concentración

La historia de mi 600

José lo compró a un coronel del ejército, Ángel pasó media vida reparando estos vehículos y terminó quedándose con dos. Y Manuel, que rechazó uno como regalo, años después pagó por otro. ¿De dónde nace la pasión por estos coches?

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Isabel Rodríguez | 14/04/2012 - 19:32h.

Son pequeños y regordetes. Tienen esas formas circulares que adora nuestro cerebro y el punto retro que conquista el alma de los nostálgicos. Los 600 se convirtieron en el medio de transporte de la clase media española en los 60 y 70 y fueron testigos del avance del país, además de asistir a los estertores de la dictadura franquista. En su reducido espacio todos guardan un pedazo de nuestra historia y cada uno de ellos alberga secretos, intrigas y pasiones de quienes ocuparon algún día sus asientos.

La modernidad quiso barrerlos del mapa después del 73, cuando dejaron de fabricarse y muchos de sus dueños los llevaban a morir a algún desguace para adquirir un vehículo mejor. Manuel Sánchez, de 49 años, todavía recuerda la paradoja de haber rechazado un 600 cuando su tío, que trabajaba en un taller, se lo ofreció hace 20 años. "¿Para qué quiero yo esta antigualla?", pensó entonces. Y ocho años después pagó 150.000 pesetas (901,52 euros) por adquirir uno.

José Díez, en uno de sus 600.

Él es uno de los socios del Club Seat 600 de León, que este fin de semana organiza su XII Concentración en la provincia. "Un amigo me convenció de que entrara en este mundo y ahora me encanta, nos lo pasamos muy bien en los encuentros". Al que conduce Manuel, un Seat 600D, se le conocía como el 'braguero' o 'mirabragas', pues la peculiaridad de que sus puertas se abren hacia atrás dejaba al descubierto las intimidades de las damas cuando luchaban por salir del coche embutidas en las faldas de tubo de la época.

Manuel lo compró a un hombre de unos 80 años, quien lo había adquirido en el 68 por unas 63.000 pesetas (378,64 euros). "Estaba muy usado y tuve que restaurarlo por lo que pagué tres veces más de lo que me había costado", comenta, aunque explica también que una vez que está adecentado, el mantenimiento no cuesta mucho.

De eso sabe mucho Ángel Álvarez, que como mecánico conoce estos vehículos igual que la palma de su mano. "Me gusta mucho porque es el coche que sacó a España adelante". Tanto arreglarlos, terminó quedándose con dos. El primero, un Seat E, le costó 100.000 pesetas (601,01 euros); el segundo, algo más de 1.000 euros. "Lo saco los domingos de paseo, más que nada para que lo vean", asegura.

La de José Díez es una historia por triplicado. Su primer 600 se lo compró hace unos 20 años a un coronel del ejército que se quería deshacer de él. "Fue por mediación de mi hermano, militar, que me lo comentó". Pagó entonces 12.000 pesetas (72,12 euros), una nimiedad comparado con los 3.000 euros a los que asciende hoy uno de estos. "Lo cambié a mi gusto, puse otro motor, otras ruedas... entonces se podía hacer de todo y no te decían nada; ahora es mucho más difícil", asegura.

Exhibición de 600 en la Plaza Mayor de León durante la XI Concentración.

Con este primer coche Jose tuvo un golpe hace unos ocho años que lo mantuvo una temporada en el taller. Justo en ese tiempo surgió la oportunidad de hacerse con otro y no lo dudó. Este ya le costó 200.000 pesetas (1.202,02 euros) y es el que más usa ahora. "Lo utilizo prácticamente a diario por León y así mi mujer va con uno y yo con otro a las concentraciones".

Como no hay dos sin tres, hace cinco años incorporó el tercero a su 'flota'. Solo costaba 50.000 pesetas (300,51 euros) porque le hacía falta un buen repaso. Su pasión no le hizo resistirse y ya que tiene tres hijas, pensó, uno para cada una. "Eso pensé, pero ellas dicen que no los quieren", asegura.

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