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Tierra Verde

Constituido el Comité Científico de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses

Está formado por seis miembros y por la gerente de la Reserva.

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Agencia DiCYT | 01/06/2012 - 18:16h.

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Vega de Espinareda (León) ha acogido la constitución del Comité Científico de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses (RBALE) con miembros de tres universidades de Castilla y León y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

La investigación y la aplicación de los conocimientos científicos son uno de los pilares teóricos de la gestión de las Reservas de la Biosfera, siendo su papel la contribución al desarrollo de modelos para la sostenibilidad mundial, nacional y local, y para que las Reservas de la Biosfera sirvan de lugares de aprendizaje donde los distintos actores, incluidas las comunidades científicas y de investigación, colaboren en la aplicación de los principios globales del desarrollo sostenible en prácticas locales apropiadas. De esta forma, el Plan Estratégico de la Reserva de la Biosfera de Ancares Leoneses preveía la constitución de este Comité Científico destinado a desarrollar los aspectos citados.

Los seis miembros que junto con la gerente de la Reserva de la Biosfera componen este órgano, son académicos de diferentes disciplinas de interés para el trabajo de la RBALE y con una larga trayectoria. Los científicos son Estanislao de Luis Calabuig, catedrático de Ecología de la Universidad de León; Valentín Cabero Diéguez, catedrático en Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Salamanca, Alipio García de Celis, doctor en Geografía de la Universidad de Valladolid; Ángel Ruiz Mantecón, doctor en Nutrición y Sistemas Ganaderos del CSIC-Universidad de León; Julio Javier Díez Casero, doctor en Patología Forestal del Instituto de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid, y Julio Lago Rodríguez, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de León

Durante la reunión de constitución de este equipo multidisciplinar, los miembros del Comité Científico revisaron los aspectos claves a impulsar desde su mirada de expertos, de cara a fortalecer los objetivos dirigidos al desarrollo sostenible de este territorio.

Tal y como han declarado los nuevos miembros del Comité, este desarrollo ha de partir desde la puesta en valor de los valiosos recursos naturales y culturales de la Reserva, con el apoyo y la complicidad de la población local, que debe liderar las acciones de mejora socioambiental a impulsar en la zona, valorándose como un factor de cambio esencial el papel de las mujeres de estos municipios. Aspectos como la ganadería extensiva, el paisaje, el patrimonio cultural, la apicultura, la artesanía o el turismo deben ser impulsados en un reencuentro con los usos y saberes tradicionales, que deben ser recuperados como uno de los grandes valores intrínsecos, articulándose actuaciones integrales para un desarrollo duradero que permita el freno a la despoblación y estimule una mejora de la calidad de vida, preservando la gran riqueza ecológica de que goza este territorio.

De este modo, según quedó de manifiesto durante el evento, se pretende que el Comité Científico juegue un papel dinámico y proactivo con un funcionamiento de trabajo en contacto directo con la población y con un intercambio de conocimiento y sabiduría bidireccional. De este modo, la experiencia de los científicos puede fortalecer acciones para el desarrollo de los sectores económicos locales (como es el caso de la ganadería extensiva, para el cual ya se ha iniciado un proyecto de mejora con los ganaderos que integran la asociación constituida gracias a la Reserva), el voluntariado ambiental a modo de los tradicionales concejos abiertos y destinado a la mejora ambiental y paisajística, o la celebración de foros divulgativos y participativos con los vecinos.

Con la aprobación de este órgano consultivo por parte del Consorcio de la Reserva, a la que se suma la del Consejo de Participación constituido semanas atrás, se completa el organigrama orgánico de la Reserva de la Biosfera, dando así cumplimiento a las exigencias de esta figura de conservación derivadas del Programa MaB de la Unesco.

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