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Análisis / Psicología

El amor romántico a juicio

El psicólogo leonés Julio César Álvarez explica el proceso del enamoramiento, sus síntomas y consecuencias, y la influencia que la cultura ejerce sobre este sentimiento.

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Autor: http://www.flickr.com/photos/millzero/2408535634/sizes/m/in/photostream/
Marta Cuervo | 14/04/2013 - 09:00h.

Bastaría mirar a los ojos a una persona para saber si está enamorada. Sus pupilas dilatadas buscando captar la mayor cantidad de información posible acerca del individuo por el que se siente atraída, la delataría. Pero, en el proceso del enamoramiento, intervienen muchas otras  sensaciones, todas ellas generadas por la emisión masiva de una serie de sustancias que el cerebro produce cuando se encuentra en ese estado.

De ello nos habla Julio César Álvarez, sicólogo del equipo de Valenda Psicólogos.

Aunque algunos de los síntomas que experimentan las personas enamoradas son corporales, como la falta de sueño o de apetito, -las metafóricas 'mariposas en el estómago'-, los principales son cerebrales, es decir, que el cuerpo empiece a reaccionar de determinada manera viene inducido por el cerebro.  "Los estimulantes cerebrales cambian y hacen que tu cuerpo se modifique.  Se trata de una sensación euforizante que provoca en el organismo bienestar debido a una sobrecarga de estimulación", explica el experto.

"La clave de la dopamina en el enamoramiento es que genera el fenómeno de la recompensa: quiero más de esto"

"Nuestro cerebro realiza una emisión masiva de muchas sustancias que son similares, sobretodo una variación de anfetaminas". Una de las fundamentales es la dopamina, muy importante porque es la que genera la recompensa en el cerebro, y eso hace que el enamorado se vuelva un poco adicto a esa sensación. "El fenómeno de la dopamina también aparece en las adicciones, por ejemplo, a la cocaína y al juego. Tu cerebro quiere y busca más 'de eso', que es lo que está creando la otra persona".

Julio, que en breve iniciará un blog en ileon.com de divulgación de la psicología: 'Psicología cotidiana', asegura que las personas viven el enamoramiento como una sensación agradable, incluso cuando no se es correspondido, ya que las sustancias se generan en tu cuerpo de la misma manera. Aunque, recordando un libro del filósofo Erich Fromm 'El arte de amar', apunta que hay muchas formas de amar. "El amor, en un primer momento, está relacionado con la felicidad. El romántico es sobre todo una sensación euforizante, te sientes más vivo, te sientes bien. Si es correspondido y crece, más aumenta la felicidad".

Pero ese nivel de anfetaminas en el cerebro no dura para siempre. Los biólogos y especialistas, diferencian el amor pasional del que evoluciona hacia otros sentimientos. "El primero es más visceral, luego da paso, si el amor ha crecido, a uno más afectivo, más íntimo, que hace que se mantenga ". Según el sicólogo, no se puede estar enamorado para siempre: "El amor tiene que transformarse o sino no seguiría siendo amor. Nace como pasión, como una atracción, tiene que haber esa euforia. Pero si pasado un tiempo no va mutando, se acabará".

Otro punto a tener en cuenta es la influencia de la cultura en este proceso. "En esto la cultura ha mediado mucho. Nos enamoramos como dice la cultura que nos enamoremos, como nos dicen las películas, los libros, las canciones. Nos educan en ello. Si miras a las parejas, hacen exactamente lo mismo, en las mismas fases, en los mismos puntos".

"La sociedad no está dispuesta a renunciar al amor. Es la única idea sagrada que pervive en occidente", declara.

Las pupilas dilatadas, entonces, son solo un pequeño indicio en el conjunto de reacciones corporales.

"Dos personas enamoradas suelen moverse en paralelo, tienden a buscar el equilibrio. También sienten cierto nerviosismo: se juega con el pelo, con la ropa, y aumenta el calor corporal", explica el sicólogo de Valenda Psicólogos.

"El amor se construye. Tiene que transformarse o sino no seguiría siendo amor. Si pasado un tiempo no va mutando, ese amor se acabará".

Amor y deseo sexual, ¿ingredientes claves en el enamoramiento?

A veces, el amor se confunde con la lujuria. "El amor nace de un primer deseo sexual. Prefiero reconocer que estoy enamorado a que siento deseo sexual por una persona. Esto es debido a que hay una parte sexual y física, y otra más cultural, más construida".

Cada persona es única, recuerda Julio, y algunas necesitan sentirse siempre enamoradas. "Se trata de una dependencia emocional, no saben estar sin pareja, sin las emociones que les generan y, en muchas ocasiones enlazan una relación con otra".

"Es tan importante saber estar acompañado como saber estar solo", sentencia el experto.

Amor adolescente versus amor adulto

"No nos enamoramos de la misma manera con 15 años que con 80, y el amor también es posible"

No nos enamoramos igual cuando somos adolescentes que cuando somos adultos.

Muchos especialistas en el tema, entre ellos Julio, apuntan que la influencia cultural aparece de nuevo si comparamos el amor adolescente y el adulto.

"Cuando eres adolescente el romanticismo se rige por el libro, es lo que pide la cultura. Cuando eres adulto los hombres y mujeres van dando su toque personal".

Además, según argumenta Julio, la mayor parte de las parejas son de culturas similares. De nuevo aparece el parámetro de la influencia cultural. "Normalmente, tu pareja perfecta vive cerca de tu entorno, no en otro continente, y no por un tema de razas, sino por códigos que tenemos en común: entiende de lo que estás hablando, tiene gustos más similares".

"Hay que unir dos soledades en una relación"

El experto en sicología asegura que hay excepciones, pero es más probable que el enamoramiento se produzca cuando el nivel sociocultural es más igual. "Que los polos opuestos se atraen es, más bien, una idea preconcebida". Por otro lado, los rasgos de un individuo también influyen en que se produzca o no la atracción. "No es casualidad. Algunas investigaciones demuestran que los rasgos de la cara de dos personas enamoradas son muy similares. En el fondo, uno puede sacar la conclusión de que se enamora de sí mismo".

¿Merece la pena sufrir por amor? Julio se despide con una frase de Freud: 'qué afortunado soy que he sido un hombre que he sufrido y me he equivocado'. Una persona a la que le sale todo perfecto está dejando de aprender muchas cosas. La sociedad tiende a equiparar equivocarse con fracaso personal, y equivocarse no es malo".

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