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La huella de Eta en León

Esperanza judicial para condenar al etarra que asesinó al comandante Cortizo en León

La Fiscalía pretende impedir ante la Audiencia Nacional que el sonado atentado del militar con una bomba lapa hace casi 20 años corra el riesgo de quedar impune, solicitando nuevas pruebas que podrían incriminar definitivamente al etarra Sergio Polo. Sus huellas, mapas de la ciudad y planos de las líneas de autobús o restos de explisivo son las 'nuevas' pruebas que podrían llevar, por fin, a una condena.

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Carlos J. Domínguez | 23/09/2015 - 08:19h.

El 22 de diciembre de este año se cumplen 20 años del peor atentado perpetrado por la banda terrorista ETA en León, con el asesinato del comandante Cortizo por una bomba lapa con dos kilos de cloratita adherida bajo su coche cuando viajaba con su hija, que resultó herida, en la céntrica calle de Ramón y Cajal.

Todo hacía indicar que la falta de pruebas contra el etarra Sergio Polo Escobes, siempre considerado como el autor de aquel atentado que sacudió a la ciudad, quedaría impune al cumplirse el plazo legal establecido de dos décadas.

O aún peor, que aplicando la excepcionalidad que permite el artículo 313 del Codigo Penal para delitos de terrorismo con el resultado de muerte, en virtud del cual el caso Cortizo no prescribiría, entrara en un eterno limbo legal por una sola razón, la misma que en estos 20 años: la falta de pruebas concluyentes de la autoría de aquel asesinato.

Sin embargo, en los dos últimos meses los acontecimientos han dado un giro inesperado. La Fiscalía de la Audiencia Nacional, al igual que la acusación particular, que representa a la familia del militar a través de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, ha pedido la reapertura de un sumario ya casi dado por perdido.

También han reclamado al juez de la Audiencia Nacional Juan Pablo González que ordene nuevas pruebas para incriminar a Sergio Polo, entonces etarra liberado (no fichado por la Policía). Así lo ha desvelado El Español en su edición de ayer. Una luz al final del túnel judicial en que se había convertido el caso del militar de 44 años 'ejecutado' durante el sorteo de la Lotería de Navidad de 1995.

Viejas pruebas para una nueva esperanza

La clave para 'cazar' a Sergio Polo –quien permanece en prisión por otros asesinatos, alguno muy similar en Salamanca y realizado en el mismo año- parece estar en pruebas materiales recogidas tras su detención en 1999 al desarticularse el Comando Donosti, al que pertenecía.

Serían relevantes varias de estas pruebas: sus huellas dactilares en el piso donde se le apresó; comparativas del explosivo encontrado en aquel registro respecto al utilizado contra Cortizo; y un análisis exhaustivo de documentos relacionados con la ciudad de León que se le intervinieron entonces, como mapas y horarios de autobuses de la capital leonesa.

La Fiscalía que preside Javier Zaragoza también ha solicitado a las unidades de inteligencia de la Guardia Civil y de la Policía Nacional sendos informes en los que se detallen al máximo los atentados terroristas cometidos en León por la banda y la máxima comprobación posible de que el nombre 'en clave' de Polo era 'Lur', dado que un documento encontrado en su piso detallaba con precisión una conversación con alguien de la dirección de ETA hablando de algunos atentados, bien cometidos o organizados para cometerse.

La Guardia Civil encuentra las primeras coincidencias

Según El Español, la Guardia Civil ya ha concluido su informe con fecha de hace escasos días, el 18 de septiembre, encontrando los primeros resultados positivos, como que es compatible el explosivo que mató a Cortizo y el que apareció en el piso donde Sergio Polo fue detenido. También se refiere la presencia de destornilladores alterados conforme a las normas de ETA para forzar vehículos de Ford. La misma marca que el que conducía el comandante por León cuando sufrió los efectos de la enorme explosión.

DGP
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Un rosario de condenas

Ministerio del Interior
Ministerio del Interior

Sergio Polo Escobes fue condenado en abril de este mismo año a cien años de prisión por mutilar al capitán Juan José Aliste Fernández en noviembre del mismo año 1995 y de la misma manera –con otra bomba lapa- que exactamente 41 días después se emplearía contra el coronel Cortizo en León. Y como en León, la víctima circuló un amplio trecho con la bomba en los bajos del coche en compañía de su hija.

Pero no han sido sus únicos encuentros con la Justicia. En el primer juicio al que se enfrentó en la Audiencia Nacional tuvo que ser absuelto, dado que dos etarras ya condenados que le señalaban con el dedo cambiaron su versión en el momento del juicio. En otro fue condenado a 48 años de cárcel por la muerte en San Sebastián del guardia civil Emilio Castrillo en 1993.

Por último, la Guardia Civil relaciona a Polo Escobes con otros atentados o intentos, como el perpetrado en El Corte Inglés de Valencia sembrando de bombas el 16 de diciembre de 1995 (apenas seis días antes del atentado de León), el asesinato del sargento Ayllón en Córdoba en 1996 y el intento de asesinato de un funcionario de prisiones en Huelva.

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