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¿Qué hacer cuando aparece un problema sexual?

Durante el XIII Congreso Español de Sexología y VII Encuentro Iberoamericano de Profesionales de Sexología, celebrado en Madrid, los psicólogos de Cepteco de León llevaron a cabo el taller titulado 'Autorregistro Funcional de la Respuesta Sexual'. En esta entrevista dan respuestas a preguntas como ésta.

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Imagen Creative Commons: http://www.flickr.com/photos/katietegtmeyer/
ileon.com  | 23/12/2016 - 09:17h.

Durante el XIII Congreso Español de Sexología y VII Encuentro Iberoamericano de Profesionales de Sexología, celebrado en Madrid, los psicólogos de Cepteco (Centro Psicológico de Terapia de Conducta) de León llevaron a cabo el taller titulado 'Autorregistro Funcional de la Respuesta Sexual'.

Miguel Ángel Cueto ha sido Secretario General de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), auspiciadora del evento. De hecho, CEPTECO fue el organizador del X Congreso Español de Sexología y V Encuentro Iberoamericano de Profesionales de Sexología en el año 2008. Les preguntamos a ambos especialistas en qué consistió este taller y las implicaciones que tendrá en la terapia sexual.

¿Cuál es el tema que habéis impartido en el Congreso?

Propusimos un modelo inicial de autorregistro descriptivo de la respuesta sexual humana, dentro del modelo cognitivo-conductual, que nos permite, tanto en la fase de diagnóstico como de intervención terapéutica, hacer una evaluación funcional de la misma. Presentamos dos autorregistros diferentes, uno para el hombre y otro para la mujer tanto en el ámbito de la relación de pareja como con la autoestimulación.

Pensamos que los cuestionarios autoadministrados son instrumentos de recogida de información que facilitan el diagnóstico funcional y evolución de la terapia. Al realizarlos por escrito el propio sujeto se eliminan en gran parte la ansiedad, vergüenza o culpa que éste pudiera sentir y que complica su abordaje terapéutico. Le permite reflexionar sobre las diferentes formas de expresión sexual que realiza por sí mismo o con su pareja, si también está involucrada en su conducta sexual.

¿Qué objetivos ha pretendido dicho taller?

El objetivo de este taller fue el de presentar este diseño inicial de autorregistro autoadministrado que evalúe la respuesta sexual, tanto masculina como femenina, bien con una pareja o por medio de la autoestimulación. Para ello se han tenido en cuenta tanto las fases de la respuesta sexual como aspectos previos de preparación, iniciativa y grado de comunicación sexual. Este autorregistro pretende, igualmente, que la persona reflexione sobre su propia conducta sexual, que le sirva para conocer cuáles son sus errores, si los hubiera, y cómo poder modificarlos o ayudar a su pareja a resolverlos. De hecho, la participación de otros colegas ha conseguido mejorarlo con las aportaciones del grupo de trabajo que se ha creado.

Se ha procurado ordenar y sistematizar la información en las fases de la respuesta sexual para hacer una hipótesis funcional que nos permita intervenir más eficazmente en el problema. Se consigue, además, una economía de tiempo en la valoración de la relación sexual durante las sesiones terapéuticas pidiendo a la pareja que conteste a unas preguntas, generalmente con respuestas cerradas, cada vez que tenga una relación sexual. Pedimos a la pareja que nos los envíe antes de las sesiones para mejor estudiarlos.

¿Cómo es la respuesta sexual humana?

La respuesta sexual humana se rige bajo una serie de parámetros físico-psicológicos cada vez más conocidos. Desde los estudios de Ellis hasta Basson se ha dividido la respuesta sexual en varias fases que, generalmente, suelen darse en todas las personas de forma temporal y tienden a ser predecibles. Nuestra propuesta iría desde la fase de deseo, excitación, orgasmo, resolución hasta la de la satisfacción.

La fase de deseo sería múltiple y subjetiva de carácter físico-psicológico que se concretaría por la conducta de acercamiento a la pareja o estímulo (real o imaginado mediante el uso de la fantasía) del sujeto. No obstante, esta fase podría darse con anterioridad o posterioridad a las demás, hecho que suele ser habitual en las parejas donde llevan algún tiempo con la relación. De hecho, hemos observado cómo algunas mujeres con dilatada convivencia con su pareja, intentaban explicar a éstas que no les importaba que empezaran a estimularlas a pesar de que no sintieran un deseo inicial ya que el deseo podría llegar más adelante y que no era síntoma de que la pareja no les atrajera.

Las fases de excitación y resolución serían las habituales y más frecuentes estudiadas en la respuesta sexual. Pensamos que la fase de meseta es un proceso más avanzado de la fase de excitación y por lo tanto es un gradiente de excitación que omitimos. En la fase de resolución existiría una relajación vascular y muscular que hace que los cambios generados por la excitación sexual vuelvan a su estado previo. La mujer, al contrario que el varón, no presenta un período refractario rápido y es capaz de responder a una estimulación posterior casi inmediatamente.

La fase de orgasmo sería, generalmente, posterior a la excitación, pero podría o no darse en la respuesta sexual. En el hombre es más frecuente que se obtenga debido a su tendencia finalista.

La fase de satisfacción que incluimos, añadida ya por Carrobles y Sanz, haría referencia a la valoración psicológica de carácter subjetivo donde se analiza de forma agradable/desagradable y, a su vez, en una cadencia de menor o mayor disfrute con respecto a experiencias anteriores. Esa valoración de la satisfacción subjetiva suele ser un buen predictor de la relación de pareja. Dicha valoración haría más o menos frecuente llevar a cabo la conducta sexual con dicha pareja en futuras ocasiones.

¿Cómo se puede evaluar funcionalmente de la respuesta sexual humana?

El observar un problema sexual no es sencillo cuando se aborda en pareja. En primer lugar, las personas suelen tener dificultades para poder comentarlo de forma abierta y explícita, se suelen buscar responsabilidades sobre quién es el responsable del problema, se tiende a afrontar desde la más absoluta soledad y miedo, en privado y con vergüenza, lo que hace muy difícil poder resolver el problema sin ayuda.

Pedimos a la pareja que describa los estímulos antecedentes, las propias respuestas en las distintas fases y los estímulos consecuentes que las mantienen. Se hacen una serie de preguntas para, posteriormente, hacer una hipótesis explicativa y funcional del problema que aqueja a la pareja y sugerirles diversas soluciones.

¿Qué podemos hacer cuando presentamos un problema sexual?

Cuando una pareja desea evaluar qué problemas tienen en su relación sexual puede intentar resolverlo por su cuenta o consultar a un terapeuta sexual, psicólogo o médico, para buscar una solución a su problema. Cuando se consulta a un terapeuta sexual, éste intentará, mediante una entrevista, ayudarles a evaluar su problema.

Hemos encontrado escasos autorregistros en nuestro idioma que nos hayan ayudado a valorar la respuesta de cada uno de los miembros de la pareja para establecer un análisis descriptivo para poder evaluar, seguidamente, de forma funcional dicha respuesta y poder explicársela finalmente a la pareja.

Nuestra propuesta de Autorregistros vendría encaminada a hacer una valoración descriptiva de la respuesta sexual para valorar funcionalmente una hipótesis sobre qué estímulos la mantienen y poder ayudar a la pareja a superar su problema. Estos autorregistros se distinguen por la rapidez en rellenarlo por el sujeto y en analizarlo por el terapeuta. Se ha dividido en varias partes:

  • Estímulos antecedentes: ambiente y contexto.
  • La propia respuesta sexual: conductas, pensamientos y sensaciones.
  • Las variables consecuentes que mantienen el problema.

¿Qué se pretende con esta nueva forma de evaluar un problema sexual?

Estos Autorregistros se presentan en varias páginas que suelen tardar en contestarse menos de 15 minutos ya que la mayoría de las respuestas son cerradas. Intentamos con ellos simplificar, ordenar y sistematizar la información que requerimos de la pareja o del propio sujeto cuando se autoestimula. Buscamos una economía de tiempo en la valoración, solemos pedirle a la pareja que nos los envíe antes de la siguiente sesión para hacer, después del análisis descriptivo, una hipótesis funcional que nos permita intervenir más eficazmente en el problema sexual. Así mismo, pensamos que ayuda a los sujetos a que valoren su conducta sexual y reflexionen sobre ella.

Nuestra experiencia con este autorregistro nos hace albergar esperanzas de que sea adoptado por la comunidad científica ya que es útil. Pensamos que idóneo para la evaluación descriptiva y funcional con el fin de sistematizar la interacción sexual de la pareja.

Nos es útil para que, una vez realizado el diagnóstico diferencial, después de conocer cuál es el problema, podamos explicárselo a ambos miembros de la pareja. Hemos observado que con una buena explicación en la mayoría de los casos los problemas sexuales pueden resolverse de forma adecuada. Toda vez que se puede explicar de forma objetiva sin responsabilizarse o culpabilizar al otro, podemos intervenir para superar lagunas o errores que se tengan como modificando patrones de conducta arraigados e inadecuados.

Esta fase educativa podría ayudar a resolver las dimensiones del mismo. El Autorregistro, en las fases de intervención y seguimiento, también sería útil para valorar el desarrollo de la terapia.

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