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INCENDIOS FORESTALES

El oso pardo y el urogallo sufren un duro golpe por la afección de los incendios a su hábitat

Las dos especies emblemáticas del ecosistema cantábrico vuelven a ver diezmado sus hábitats con grandes incendios. El urogallo está en "peligro crítico de extinción". El Alto Sil, Laciana y Alto Narcea asturiano se han visto arrasados por numerosos incendios.

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Imagen aérea de los focos del complicado incendio de Sosas de Laciana. / @AT_Brif
A. Vega | 17/10/2017 - 10:44h.

Los fuegos que han asolado el noroeste de la península ibérica en los últimos días, especialmente los de León y Asturias, han vuelto a afectar de formar grave al hábitat de sus dos especies más emblemáticas, el oso pardo cantábrico y el urogallo. Cabe recordar que este último fue recientemente reclasificado como especie en "peligro crítico de extinción".

Las zonas del Alto Sil, Laciana y el Alto Narcea asturiano conforman un corredor único en el ecosistema cantábrico y han sufrido en los últimos días un gran número de incendios, dejando sin lugar para vivir al oso o el urogallo como han denunciado organizaciones como la Fundación Oso Pardo o SEO/Birdlife.

En el caso leonés el municipio de Palacios del Sil, con algunos de los valles más importantes desde el punto de vista de la biodiversidad de la provincia, ha sufrido una docena de incendios en apenas dos meses. En las dos últimas semanas se han provocado incendios en torno a la localidad de Matalavilla, cuyos valles aledaños son lugares de importancia vital para la superviviencia de estas especies cantábricas. Además en Laciana el grave incendio de Sosas lleva días arrasando otra zona de gran importancia en el ecosistema cantábrico, afectando al corredor por el que se mueven de forma natural los animales entre Asturias y León.

En Asturias las llamas han afectado al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, áreas de una gran riqueza natural en la Cordillera Cantábrica. Esas llamas cercaron la Reserva de Muniellos, una de las más importantes de España y vecina de la provincia leonesa. En la zona gallega del concello de Cervantes, hábitat de oso, también se han producido incendios forestales de grandes dimensiones.

La superficie forestal afectada en este corredor cantábrico era, a fecha 15 de octubre y según estimaciones del blog Almázcara Forestal, de más de 5.000 hectáreas.

Intentando proteger castaños centenarios en Alto Sil. / @briftabuyo
Intentando proteger castaños centenarios en Alto Sil. / @briftabuyo

La Fundación Oso Pardo ha lamentado que los incendios hayan afectado a montes que albergan un importante núcleo reproductor de oso pardo. Uno de los incendios más graves, subrayan en un comunicado, arrasó los montes donde más de una veintena de osos se habían concentrado para alimentarse de bellotas, entre ellos, cuatro osas con sus crías. Según Luis Fernández, de la Patrulla Oso de la FOP en el Alto Sil, "la Fundación Oso Pardo no cree que se haya tratado de una casualidad que justo en ese punto se desataran las llamas".

"Entre las zonas afectadas, cabe destacar  las del entorno de Fuente del Narcea, Degaña e Ibias, donde se localiza la reserva natural integral de Muniellos, uno de los robledales mejor conservados de Europa y una zona de especial importancia para la conservación del urogallo cantábrico. El pasado mes de julio, el Gobierno de España reconoció que la especie se hallaba en un riesgo crítico de extinción. La continua reducción de su hábitat, a la que se unen los posibles estragos del fuego, agrava la ya de por sí seria situación del urogallo", explica el delegado de SEO/BirdLife en Asturias, Nicolás López.

SEO/Birdlife ha elevado a 13 las zonas de alto valor ecológico del noroeste peninsular afectadas por los fuegos en los últimos días, entre ellas dos leonesas incluidas en la Red Natura 2000 como son la Zona Especial de Conservación Alto Sil, también de Especial Protección para las Aves (ZEPA). A ellas se suman seis en Asturias, cuatro en Galicia y una más en Cantabria.

Ya en el año 2015 el gravísimo incendio que ocurrió entre las comarcas de Omaña y Cepeda arrasaron el hábitat de la población de urogallo más meridional del mundo, afectado también de forma grave por la proliferación de parques eólicos en sus zonas de reproducción en León.

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