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activismo social en la comunidad gitana

Campeón del mundo de Muay Thai y combatiente por la verdadera igualdad en la sociedad

Licenciado en Trabajo Social, fue el primer gitano de la provincia leonesa en obtener un título universitario. En la actualidad, Campeón del Mundo de Muay Thai, compagina su carrera deportiva con el activismo social en la comunidad gitana. Un claro ejemplo de lucha y sacrifico, que deja constancia de que los sueños, si se pelean, se cumplen.

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Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai.
M.C. | 14/04/2018 - 11:24h.

A pesar de su juventud, Sebastián Vargas tiene un largo camino recorrido, y no sólo en su faceta deportiva, en la que atesora el título de Campeón del Mundo de Muay Thai, sino especialmente en la social, en la que se diferencia el carisma y el altruismo de unos pocos elegidos que se encargan de facilitar y abrir el camino hacia la verdadera igualdad en la sociedad.

Graduado en Trabajo Social, Sebastián fue el primer gitano de la provincia leonesa en obtener un título universitario, y hace unos días recibió también el Premio al Deporte por parte del Instituto de Cultura Gitana.

El muay thai, un estilo de vida a la tailandesa

Sebastián comenzó a entrenarse en muay thai con 13 años, porque a pesar de que siempre había jugado a fútbol como la mayoría de los niños, no le terminaba de llenar. "Me apetecía probar algo nuevo. Mi padre de pequeño había practicaba artes marciales y yo tenia el gusanillo. Empecé y hasta ahora, me enganchó", explica el leonés de 27 años, que en 2015 se proclamó Campeón del Mundo de Muay Thai en Tailandia.

Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai. / Foto: Jesús Salinas
Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai. / Foto: Jesús Salinas

Su primer viaje a este país del continente asiático fue cuando acabó bachillerato, y permaneció allí un mes, mientras se disputaban los mundiales. Sebas acarició el éxito quedando Subcampeón del Mundo, algo que le hizo prometerse que volvería para ganar un cinto. "Empecé la carrera, y durante el segundo año no me quitaba Tailandia de la cabeza", confiesa, asegurando que estuvo a punto de abandonar sus estudios y hacer las maletas. Pero gracias a los ánimos y consejos de sus padres los acabó, consciente de que los necesitaba para cumplir esa misión de ayuda a su pueblo que siempre tenía presente. "Cuando acabé la carrera, según presenté el TFG, esa misma tarde cogí un autobús y me fui dirección Tailandia, a vivir. Allí estuve peleando, el Campeonato del Mundo, el Cumpleaños de la Reina, y otros torneos en distintos estadios del país, como el Max Muay Thai y Super Muay Thai", declara orgulloso de haber cumplido un sueño.

Sebas no pierde la oportunidad de pelear si se le presenta la ocasión en España y siempre está dispuesto a combatir, aunque guarda recuerdos muy especiales de Tailandia, la cuna del Muay Thai. "Es un país muy diferente, un choque cuando llegas porque tienen una cultura totalmente diferente a la española. Los tailandeses son mucho más abiertos. Llegas y parece que estás en otra dimensión, una sensación divertida, desde que conduzcan por la izquierda, un idioma totalmente diferente, la comida preparada de forma totalmente distinta, etc. Allí las aceras prácticamente no existen, yo en Pataya, me movía siempre en moto, en tirantes", recuerda el leonés, comparando el clima con el que estamos teniendo este año en la provincia.

Después de un año, fascinado por la tranquilidad con la que se vive en Tailandia, Sebastián volvió. "Tenía claro que iba a volver, pero justo en la última pelea me partieron el brazo", una situación que aceleró su vuelta.

Activismo social con la comunidad gitana en León

De esta forma, el deportista volvió para comenzar a trabajar, "para llevar una vida más normalizada". "En el fondo es lo que quería. Estudié sobre todo para ayudar a mi pueblo, y está bien vivir una aventura, pero al final lo más importante y lo más gratificante para mí es luchar por mi gente. Porque si no lo hacemos nosotros, la juventud gitana, es más difícil que venga un agente externo para solucionar las diferentes problemáticas que siguen existiendo hoy en día", declara.

Los padres de Sebastián siempre le han inculcado la importancia de una educación, del trabajo, y quizás sea eso lo que despertó en él este sentimiento. "Es algo en lo que todavía hay mucho que trabajar, la implicación de las familias, pero también la de los centros educativos. Hay que investigar también por qué una familia no está integrada, o implicada, o por qué no le da la importancia que merece la educación si no tiene los suficientes recursos para alimentarse adecuadamente, para satisfacer sus necesidades más básicas. Hay que cambiar esas situaciones", apunta el joven.

Según el deportista, todavía hay una brecha muy grande que separa a la población gitana porque todavía siguen existiendo colegios gueto, que camuflan el estado y la situación. "Todavía hay mucho que hacer, pero no sólo por parte del pueblo gitano, sino por la sociedad en general".

Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai.
Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai.

 

Pero las cosas, poco a poco, van cambiando. "Cuando empecé a estudiar la carrera no se veían gitanos en la Universidad, y ahora sí. Estamos haciendo frente a una evolución muy grande. El pueblo gitano entró hace sólo 30 años en el Sistema Educativo. Hemos corrido, pero no se puede volar; poquito a poco se conseguirá. Cada vez hay más grupos de jóvenes activistas, que eso hace generar más referentes, que los niños no se sientan solos cuando van superando el nivel de sus estudios, que no sea un tema tabú el bachillerato, que no se sientan desamparados", argumenta Sebastián.

"El pueblo gitano es muy diverso, y cada uno vive su realidad como se ha vivido siempre en su casa. Pero lo importante es proporcionarle las herramientas, para que puedan conocer una realidad distinta a la que muchos les toca vivir, simplemente por haber nacido en un barrio marginal, porque ya parten de una desigualdad", añade y recuerda la importancia de ser partícipes en todos los ámbitos de la sociedad, deporte, política y educación, para hacerse más visibles y destacar sus valores positivos.

En la actualidad, Sebastián trabaja en una empresa de empleo especial, con personas con discapacidad psíquica en las que interviene como apoyo para facilitarles el acceso al puesto de trabajo. Además, también ha estudiado un master dentro de su campo y esta semana ha comenzado las prácticas en el Secretariado Gitano de León.

Sebastián Vargas es un claro ejemplo de lucha y sacrifico, un modelo de la unión entre el esfuerzo por la inclusión de su pueblo y sus logros deportivos personales. Personas como él son las que dejan constancia de que los sueños, si se pelean, se cumplen.

Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai. / Foto: Jesús Salinas
Sebastián Vargas, campeón del Mundo de Muay Thai. / Foto: Jesús Salinas
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