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TRIBUNA DE OPINIÓN

"Han conseguido cargarse la plaza del Grano y sus orígenes"

Los restauradores de la plaza en 1989, José Andrés y Pelayo Seoane, analizan en esta carta lo sucedido con las obras que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de León y cuyo resultado ha generado un aluvión de críticas.

Nueva Plaza del Grano
Suelo regado en la nueva Plaza del Grano
Juan Andrés y Pelayo Seoane | 20/08/2018 - 09:50h.

Lo que era la plaza más entrañable de León, que generaciones de leoneses pisaron y que que trasmitieron el lenguaje construido de todo un pueblo, que con la complicidad de la Junta de Castilla y León, el Colegio de Arquitectos, la Comisión de Cultura, etc. que dieron el visto bueno al proyecto redactado por el arquitecto Cañas, se cargaron la autenticidad de la plaza añadiendo un 30% de aceras de enlosado de piedra restándolo al empedrado y subiendo el nivel del suelo sobre unos 30 centímetros de media, desvirtuando la viabilidad conceptual del pavimento.

¿Si en las catas que se hicieron en la urbanización ejecutada por los hermanos Torices, José Luis y Gregorio, se localizó  y respetó, bajo el empedrado del año 1790, otro anterior, si se respetó en otras intervenciones, por qué en esta última no se hizo? Más al subir 30 centímetros el suelo. Sirvió además de base para el que hubo después y no el encachado que se ha puesto. Se sabe que el encachado drena el agua (hace salir el exceso de agua de un lugar, en especial de un terreno), mientras que el empedrado con tierra lo sume.

El Ayuntamiento de León nunca quiso apostar por la plaza, ignorando que es parte del conjunto histórico del Camino de Santiago, patrimonio de la Humanidad, del conjunto histórico de la ciudad antigua y del entorno de la iglesia del Mercado. Convocan un concurso de ideas para su remodelación (año 2011) desconociendo su historia, su singularidad, lo mágico, el vacío, lo poético.

Ganado el concurso por el arquitecto Cañas, con una base de hormigón y un empedrado con cemento, se realizaron una serie de protestas y manifestaciones que hicieron que se modificase el proyecto. Pero ha seguido la misma dirección facultativa que no sabe entender (como se comprueba con la ejecución de las obras ya realizadas) que no es lo mismo una arquitectura moderna a base de aceros y hormigones que una arqueología constructiva o tradicional.

El arquitecto Cañas explica, después de haber ejecutado la obra, una serie de consejos para el mantenimiento de la misma. Cuando simplemente al cambiar el proyecto del hormigón a la tierra, tuvo que haberse dejado aconsejar por el saber de los viejos albañiles, o de José Luis Alonso Ponga, para que le trasmitieran informes maravillosos de la arquitectura leonesa y comprender al arte de la arquitectura popular.

El Estado español y la Real Academia de Bellas Artes, la UNESCO deberán pedir responsabilidades por una intervención tan nefasta con el beneplácito de la Junta de Castilla y León, su Consejería de Cultura, el Colegio de Arquitectos, la Comisión de Monumentos, y aprobada por una mayoría del consorcio municipal, de cuyos partidos que votaron a favor ahora dos no están de acuerdo con el resultado de las obras, tras hacer una intervención inadecuada que ha provocado daños tremendos.

El mal está hecho. Han conseguido cargarse la plaza y sus orígenes. Han dejado a un lado su técnica de construcción. ¿El siguiente paso será el hormigón? ó ¿Conseguiremos que la plaza vuelva a sus orígenes? Queremos creer que no actuaron de mala fe, sino por insuficientes conocimientos con respecto a la arquitectura popular. La fortuna decidirá si el equipo municipal encargado de aplicar la solución al problema generado será capaz de ejecutar un buen diagnóstico o si proseguirán en la cadena de errores, uno tras otro.

Nunca tendría que ser el equipo que lo generó quien dé una respuesta, pues si no tuvieron suficientes conocimientos no pueden verse capacitados para las nuevas soluciones... O que dejen que las mismas sean aplicadas por expertos en la restauración, que abundan la nuestra tierra.

Dice el responsable del proyecto que la aparición de arena (¿no era tierra?) forma parte del proceso natural para el asentamiento del empedrado sobre un suelo de tierras, cuando tenemos entendido que está sobre un encachado.

La tierra sume el agua. El encachado drena como ha sucedido con las últimas lluvias. Detalla el arquitecto que las juntas entre cada uno de los cantos contiene abundante tierra para favorecer el asentamiento del terreno. ¡¡¡Que gran desconocimiento sobre un empedrado tradicional!!! En el de hormigón queda toda una plancha por debajo, como forma de hacerlo con él o sin él, pero en el modo tradicional cuanto más juntas estén las piedras más cuña harán para evitar que se salgan y tendrá menos tierra que se erosione o se salga de su sitio. Las tierra tenían que haber estado consolidadas y no apelmazadas. ¿Cómo si no es posible que a los tres meses de la ejecución de las obras se salga la arena? Porque la tierra ha sido ejecutada con cal. ¿La culpa es de la lluvia?

¿Por qué se firmó la recepción provisional de la plaza si sabía el Ayuntamiento y los leoneses que ya antes de su finalización tenía problemas con el empedrado? ¿Por qué el Ayuntamiento se hace cargo del mantenimiento de la plaza cuando está en el periodo de la recepción definitiva y es la empresa adjudicataria  la que tiene que hacerse cargo del mantenimiento de la misma durante, como mínimo, un año?

¿Se podrá conseguir que la plaza recupere sus orígenes? Será difícil, pero no imposible. Se tendrá que efectuar un análisis topográfico, porque se han desvirtuado las cotas de la antigua plaza y las vertientes principales de la misma, así como otras deformaciones. Pero se podrá lograr gracias a los planos de los hermanos Torices, los cuales se conservan.

José Andrés y Pelayo Seoane.

*Los dos firmantes fueron los responsables de la restauración de la icónica plaza del Barrio Húmedo en 1989, la última intervención realizada hasta las actuales obras.

 

Arriba, aspecto anterior con el verdín característico y aspecto que debería haber tenido una reforma tradicional. Abajo, detalles del resultado tras la inversión de 600.000 euros.
Arriba, aspecto anterior con el verdín característico y aspecto que debería haber tenido una reforma tradicional. Abajo, detalles del resultado tras la inversión de 600.000 euros.
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