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SUCESOS

Conmoción en Picos de Europa por la muerte del piloto de helicópteros que 'subía' los suministros

Haritz Galarraga, fundador de Helitrans Pyrinees, y su compañero Jordi Figueras fallecieron el lunes al estrellarse en el Alt Urgell durante trabajos de mantenimiento de líneas eléctricas. El refugio de Collado Jermoso les dedica un sentido homenaje.

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Una maniobra del complejo transporte de 'cla compra' en helicóptero en el refugio de Collado Jermoso.
C.J.D. | 09/07/2020 - 11:15h.

El hombre que llenaba unas de las despensas más complicadas de llenar del mundo ha muerto. Y en Picos de Europa llevan esta semana llorándole, sobre todo porque se fue con un terrible accidente a los mandos del helicóptero que era su forma de vida. Y que daba la vida, el sustento, a todos aquellos para quienes hacer la compra no es como lo conocemos los demás.

El pasado lunes saltaba la noticia: morían Haritz Galarraga, donostiarra de 47 años, y Jordi Figueras, barcelonés de 30 años. Se había estrellado su aeronave, de la empresa Helitrans Pyrinees que el primero había fundado y dirigía. Ocurría cuando realizaban tareas de mantenimiento de la red eléctrica en el Alt Urgell, en Pirineos.

A las pocas horas de conocerse las identidades de las víctimas, el luto tiñó también en Parque Nacional de Picos de Europa en todas sus vertientes, también, claro está, en la leonesa, donde Haritz Galarraga trabajaba desde hace años. Lo hacía para pastores y para refugios de montaña. Y en el de Collado Jermoso sintieron su pérdida muy especialmente.

"Han sido muchos años de dedicación plena con una pasión y profesionalidad desbordantes", recordaban desde el más alto y espectacular 'establecimiento' de la provincia leonesa, "desde nuestro primer porteo allá por 2008, aprendimos mucho de lo que es trabajar con estos aparatos donde nada se puede dejar al azar y la precisión juega un papel fundamental". "Tu pasión era volar y lo seguirás haciendo allá donde estés", deseaban en sus redes sociales.

Pablo y Cristina destacaban "el esfuerzo que le ponía" el exigente profesional que era Haritz Galarraga "para que toda la carga llegara a tiempo y no se rompiera nada". Una forma de trabajar que se convirtió en "una pieza clave en los refugios más alejados donde dependemos de estos trabajos para poder ofrecer el servicio que damos hoy en día", de ahí el pesar de todos los guardas de refugio.

Ahora, una de las cestas de la compra más difíciles del mundo tendrán que buscarse otro profesional u otro camino. Pero Haritz Galarraga estará siempre en el recuerdo de quienes, en toda España y también en los picos de León, reciben a los amantes de la montaña con casi todo lo que puedan necesitar.

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