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Salud y diversión

Los niños del Hospital se comen la luna a mordiscos

Pediatría de León ha desarrollado un programa de menús infantiles con platos decorados que ha rsultado ser un éxito. Los pequeños comen más y los padres participan en la elección de los alimentos.

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Marta Cuervo @martaileon | 06/04/2013 - 17:01h.

Trenes, coches, árboles, lunas y estrellas, el menú del Hospital de León en su sección de pediatría está servido. Desde mediados de 2011 el Hospital de León ofrece a sus pacientes del área pediátrica la posibilidad de elegir sus comidas en una carta adaptada especialmente para los niños. Los objetivos: continuar con las acciones de humanización del Hospital en su zona infantil, hacer un placer de la comida hospitalaria, diseñar un menú que ayude a los niños a sentirse "en casa" y proponer un menú equilibrado, sano y divertido. "La idea nació a partir de unas fichas que la Fundación Curarte envía al Hospital", explica Soledad Parrado Cuesta, subdirectora de Gestión y coordinadora de Calidad de Áreas no Asistenciales del Hospital.

En un principio, cuando el cuadernillo con estas fichas llegaba a la Dirección de Gestión y para implantar la iniciativa el personal encontraba serias dificultades para ello ya que no se adaptaban ni a los menús ya establecidos ni a los productos que se utilizaban en el Hospital.

"Queríamos poner este menú en práctica, pero no sabíamos cómo hacerlo", confiesa Soledad. Todo cambió cuando una serie de profesionales del Hospital de León asistieron al III Congreso de Humanización de Hospitales para Niños. "En este Congreso, que se celebró en el 2010 en Madrid, en el Hospital Niño Jesús, participan niños que han estado un considerable tiempo de sus vidas hospitalizados. Al final del congreso, les preguntaron a un grupo de unos 10 niños qué era lo que menos les había gustado de su estancia en el hospital y todos, sin excepción, contestaron: la comida", explica la subdirectora de Gestión.

Dieta hospitalaria versus dieta apetecible

Una vez de vuelta a León, con la aprobación de la Dirección de Gestión y de la Dirección Gerencia, la Subdirección de Gestión reunió a una serie de profesionales para formar un grupo de trabajo conjunto que diera forma a la idea: Soledad Parrado Cuesta (Subdirectora de Gestión), Esperanza Fariza (Supervisora de Dietética), Josefina Manceñido y Tomás Álvarez (Jefes de Cocina). A partir de este momento, y diariamente, el niño recibe en su habitación un libro con la carta de menú, en el que aparecen los platos tal como va a recibirlos en el momento de la comida. "Este libro contiene las cartas de todos los días de la semana, de lunes a domingo, en comida y cena, y puede elegir entre tres primeros y tres segundos, con lo que se consigue por un lado que el pequeño obtenga un plato más apetecible y, por otro, que el padre elija el menú que desea para su hijo", explica Soledad.

Incluidas en las fichas, los niños reciben el Cuento de Frulita, la mascota ideada por los Jefes de Cocina, Tomás y Josefina, y el cuento realizado por la Subdirectora, Soledad. El cuento se desarrolla, en pequeños fragmentos, desde la comida del lunes a la cena del domingo, donde finaliza.

El éxito ha sido tal que, según explica la subdirector de Gestión, "en el análisis de los residuos de comida que llegaban a la cocina, realizado tras la implantación del proceso por la Supervisora de Dietética, se observó que éstos se habían reducido drásticamente". "De llegar las bandejas medio llenas de comida ahora llegan vacías, es decir, los niños comen más", declara Soledad.

Rodeados de esta fantasía gastronómica, los niños se alimentan mejor, punto básico en la recuperación de los pacientes. Las conclusiones a las que se ha llegado tras la implantación de estos menús, que se especializan según las necesidades del niño –dietas blandas, celíacos, etc- son que "los aspectos gratificantes de la alimentación influyen en el apetito; el comportamiento del apetito está relacionado con el aspecto de los platos; la ingesta está relacionada con la apariencia visual; y el mayor atractivo de los platos contribuye al incremento de la satisfacción y de la ingesta de los pacientes pediátricos".

'Oro parece, plata no es...', cumplidos los objetivos del programa, "no reducir la ingesta de alimentos, y que los niños coman bien, lo que se les ponga en la bandeja", el Hospital de León se ha convertido en un modelo a seguir por otros Centros Hospitalarios. "En el 2011, en el IV Congreso de Humanización de Hospitales, que esta vez se celebró en Barcelona, en el Hospital Sant Joan de Deu, asistimos de nuevo, pero en esta ocasión llevábamos una comunicación con nuestra propuesta de Menú Infantil. El jurado, del que también formaban parte los niños, nos dio el primer premio. Los niños, esta vez, nos aplaudieron y manifestaron que a ellos nos les importaría que fuéramos a su hospital. Este fue el mejor premio y nuestra mayor motivación", recuerda orgullosa Soledad.

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