Un plan de verano por León

Ruta de Las Lagunas por el sudeste de León a ritmo tranquilo

Inauguramos un verano 2021 de iniciativas turísticas originales, rutas, espacios culturales y patrimonio con una propuesta de turismo 'slowdriving' que nos lleva a los pocos conocidos humedales naturales que unen los destinos de Las Grañeras, Bercianos del Real Camino, Calzadilla de los Hermanillos, Villamuñío y El Burgo Ranero. Un fantástico complemento a Las Edades del Hombre que 'reinan' este año desde Sahagún.

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Laguna Grande, en Bercianos. / Foto Fundación Tierra Ibérica
ileon.com  | 10/07/2021 - 10:57h.

Lo llaman 'slowdriving', pero este anglicismo, que ya es producto turístico en algunas regiones, no tiene más misterio detrás que, coger el coche, poner el limitador a 20, abrir las ventanillas, sentir el aire, y disfrutar de los colores del campo y sus olores sin prisa por llegar a destino, haciendo del propio viaje una experiencia singular. Que también puede ser en bici, por qué no.

Tal vez las prisas sean precisamente uno de los motivos por los que pasan tan desapercibidos los ecosistemas protagonistas de esta propuesta de verano con la que abrimos nueva sección. Una sección con rutas turísticas, paisajes naturales, propuestas culturales y patrimonio que hay que conocer en el verano 2021 de León. O en cualquier otro momento.

La Ruta de las Lagunas

Aunque no está señalizada como tal, será difícil perderse por los caminos que dibujan la ruta con la que abrimos nuestro espacio veraniego, en este caso con el apoyo de Sahagundigital.com. Porque aunque la propuesta por excelencia del sudeste leonés es la exposición de Las Edades del Hombre, que con la exposición 'Lux' comparte escenario con Carrión de los Condes y Burgos, toda excusa para viajar por Tierra de Campos o por el Camino de Santiago en esta zona es siempre poca.

Una laguna en El Burgo Ranero.
Una laguna en El Burgo Ranero.

 

Esta primera propuesta, apta para disfrutar a pie, en bici, o con vehículo, la llamaremos como la Ruta de las Lagunas. Se trata de un recorrido circular de 35 kilómetros por caminos, o 40 por carretera, que une cinco poblaciones del sureste leonés: Bercianos del Real Camino, Calzadilla de los Hermanillos, El Burgo Ranero, Villamuñío y Las Grañeras.

Cinco pueblos que, además de estar vertebrados por el Camino de Santiago, son guardeses de uno de los ecosistemas más ricos, complejos, amenazados y desconocidos del planeta.

Oasis biológicos

Entre estos cinco pueblos, el visitante tendrá la oportunidad de conocer una treintena de sistemas laguneros, oasis para la diversidad biológica, que proporcionan el agua y los recursos de las que dependen innumerables especies de plantas y animales para sobrevivir y prosperar, además de ayudar a prevenir el cambio climático.

En 1994, la Junta de Castilla y León aprobó el Catálogo Regional de Zonas Húmedas donde estableció su régimen de protección, incluyéndose en este catálogo hasta 20 entornos en la provincia de León, entre otras, la Laguna Grande de Bercianos del Real Camino, Carnachos, de El Burgo Ranero y Velaza de Villamuñío.

No obstante, entre los cinco pueblos de la ruta que proponemos se pueden visitar muchas más... Peronda, Melé, Velasco, Del Negrillo, Carrevillamoratiel, Del Francés, Íberas, De Cabras, De la Poza, Garfín, del Terrar, Mayor, Vallechiquito, Las Mostariegas, Estorrubio, Del Espino, Camperón, Nueva, Alrededor, Herreras, Olmo y San Roque, Del Camino-Valdematas, Del Tejar, Gangas...

Paraíso de observadores de aves

Así, los amantes de la fotografía 'verde' y los observadores de aves tienen aquí un plan redondo para adentrarse en una comarca que también llama la atención por su herencia arquitectónica, influenciada en cuanto al ladrillo por el foco mudéjar sahagunense pero tejida con la nobleza del adobe.

Detalle de una vivienda en calzadilla de los Hermanillos.
Detalle de una vivienda en calzadilla de los Hermanillos.

 

Entre laguna y laguna, además, los cinco pueblos ofrecen lugares donde hacer parada y fonda, bien para tomar un refresco rápido y seguir la visita, bien para sentarse a degustar la gastronomía de la zona, o incluso con pequeños comercios donde comprar todo lo necesario para plantar la manta bajo un chopo y montar la merendola.

Arrancando en Las Grañeras, por ejemplo

La ruta se puede empezar en cualquiera de los cinco pueblos señalados. Por poner el punto de salida en alguno de ellos, elegimos la población de Las Grañeras, con salida desde la Autovía Camino de Santiago A-231.

Las Grañeras conserva varios sistemas lagunares a lo largo y ancho de su territorio, si bien animamos al visitante a meterse por las calles del pueblo y llegar hasta uno de sus rincones más especiales: la ermita del Santo Cristo del Amparo, con referencias escritas desde 1735. Erigida sobre un altozano, la altura permite la observación de una de las lagunas principales. Junto a ella, los lavaderos, antaño centro de trabajo y hoy protegidos como testimonio de la historia del lugar.

A diez kilómetros de Las Grañeras está Bercianos del Real Camino. Desde el punto de vista medioambiental, es aquí donde la visita cobra relevancia gracias a su 'joya' de la corona, la Laguna Grande, punto de anidamiento del avetoro y uno de los lugares donde se puede observar el mágico baile de los estorninos.

Villamuñío.
Villamuñío.

 

La Laguna Grande cuenta con una caseta de observación para no molestar a los inquilinos de esta zona palustre, no la única, que salpica las tierras de Bercianos, tierras jacobeas. En este sentido, recomendamos hacer parada en la ermita de Nuestra Señora de Perales, actualmente en pleno proceso de restauración y al pie de la Ruta Jacobea.

Yendo lento se ve más

De Bercianos a Calzadilla, la tercera parada de la ruta, resulta irresistible moverse por los nuevos caminos agrícolas surgidos de la modernización de los regadíos. Auténticas autopistas ideales para ir en bici o iniciarse en la nueva moda turística basada en el slowdriving o conducción lenta, lo que permite disfrutar del paisaje y, probablemente, ver sin dificultad alguna especie característica del monte bajo: zorros, corzos, liebres, rapaces, carroñeras...

Como ya se ha dicho, esta ruta que proponemos no está señalizada, hay muchas alternativas para moverse de pueblo en pueblo y lo mejor siempre será preguntar a algún vecino por el camino más corto, más largo, más recto o más salvaje.

Una vez en Calzadilla, centramos la atención en lo que allí se conoce como la zona de las huertas que, no es otra cosa que otro grupo de lagunas ante el que detenerse a contemplar su vegetación, dejarse llevar por el ajetreo de las libélulas, o mecerse con el croar de las ranas. Las dos lagunas 'urbanas' de Calzadilla comparten espacio, como pasa en Grañeras, con sus antiguos lavaderos, también restaurados, y que completan una zona de esparcimiento ideal para que la muchachada corra sin peligro después de comer el bocadillo.

El Terral en Villamuñío

Vecinos de Calzadilla, Villamuñío. Otra población con zonas palustres protegidas que ya se pueden observar en la propia entrada del pueblo, punto en el que hay un mapa con todas las zonas húmedas que conserva. El Terral, la más conocida y fotogénica, refleja en sus aguas las fachadas de las bodegas, punto de encuentro para las gentes de Villamuñío, donde nunca falta conversación y acogimiento. Por proximidad, los humedales de Quintanilla y Garfín merecen visita.

Finaliza la ruta en El Burgo Ranero, parada obligada de los peregrinos jacobeos, con una amplísima oferta hostelera, y de donde no hay que irse sin visitar la Laguna Manzana. Con una puesta de sol al más puro estilo playero, los árboles de su entorno han sido adornados con trabajos de ganchillo que aportan un punto de color muy atractivo que, a modo de photocall, se presta como foto final de nuestra primera ruta por la comarca.

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