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Naturaleza

La cigüeña cazurra

Las aves zancudas que forman una entrañable estampa en la espadaña de la iglesia de Valverde de La Virgen persisten en anidar en ella pese a los molestos artilugios móviles instalados para disuadirlas.

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En la imagen se aprecian los artilugios con aspas móviles junto a cada nido y algunas ya rotas.
C.J. Domínguez | 27/03/2016 - 18:00h.

No se puede decir de ningún animal que sea de tal o cual territorio preciso. Pero las cigüeñas que habitan más de la mitad del año en la espadaña de la iglesia parroquial de Santa Engracia en la localidad de Valverde de La Virgen bien parecen leonesas de pura cepa. O al menos cazurras como los que más. Porque a santa paciencia y cabezonería no las gana nadie.

Ahí están, un año más, ocupando sus pesados nidos. Esta vez su persistencia tiene un mérito especial porque la parroquia ha utilizado con ellas unos molestos artilugios móviles, como aspas metálicas de escaso peso, para hacer que su permanente movimiento de rotación acabe por provocar en las aves el deseo de no anidar allí.

Pero ha sido en vano. Desde antes de San Blas, allá por el inicio del mes de febrero, las zancudas han regresado como si nada hubiera pasado, han remozado sus nidos de la temporada anterior y se han dispuesto para criar, como todos los años, como si las aspas disuasorias no existieran. El caso es que éstas mantienen a escasos centímetros de sus cabezas y de sus alas un movimiento circular constante que fastidiaría al más pintado.

Han conseguido romper tres

Ha sido tal el cazurrismo, la cabezonería cien por cien leonesa que no sólo no se han espantado como era pretensión de la parroquia de Santa Engracia en Valverde sino que su ir y venir, su aleteo constante, ha ido haciendo con el paso de las semanas que este sistema móvil se haya visto dañado, de manera involuntaria, por las propias cigüeñas, de manera que de las cinco aspas instaladas este invierno ya sólo hay dos que siguen dando vueltas y de las tres restantes ya sólo queda la vara central.

La estampa de la espadaña de la iglesia de Santa Engracia al paso de la carretera Nacional 630.
La estampa de la espadaña de la iglesia de Santa Engracia al paso de la carretera Nacional 630.

De esta manera, la bella estampa de la espadaña del templo de Valverde de La Virgen sigue luciendo sus nidos y mostrando el esplendor de una amplia colonia de cigüeñas, haciendo que su vista al paso por la carretera Nacional 120 entre León y Astorga siga siendo tan llamativa como lo ha sido siempre.

54 autorizaciones de retirada de nidos en León

Esta belleza no minimiza el hecho de que los daños que causan estas pesadas aves, y sus no menos pesados anidamientos, son un verdadero quebradero de cabeza para el patrimonio histórico, la mayor parte de él en manos de la Iglesia. Por eso, en la provincia de León se produjeron durante el año pasado un total de 54 autorizaciones de retirada de nidos por parte de la Junta de Castilla y León. Nada menos.

Pero no es que sirva de mucho. Porque como explica Ana Bermejo, coordinadora del programa 'Migra' de la Sociedad Española de Ornitología (SEO), las cigüeñas son muy fieles y, año tras año, regresan a sus mismos nidos. "Si se derriban, estas aves no dudarán el volver a construirlo en el mismo sitio, por lo que lo mejor es instalar estructuras artificiales para evitar que se puedan producir daños en los edificios". En el caso de Valverde de La Virgen, como en tantos otros, no ha tenido efecto alguno.

Los daños que la proliferación de nidos de cigüeñas está provocando en torres, campanarios y cubiertas ha puesto en alerta a los responsables de patrimonio de las diócesis de Castilla y León, que reclaman medidas para paliar lo que consideran una amenaza patrimonial y para sufragar mecanismos que sirvan para ahuyentar a zonas naturales a estas aves.

 

La población de cigüeñas en Castilla y León ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Si en 1984 apenas se contabilizan 2.000 parejas, veinte años después, en el último censo realizado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO), este número se había multiplicado por diez. Desde entonces, y según estimaciones de colectivos naturalistas, el crecimiento, aunque no al mismo ritmos, se ha mantenido.

La presión que estas aves ejercen sobre el patrimonio también se traduce en el incremento de solicitudes que, año tras año, reciben los servicios territoriales de Medio Ambiente para la retirada de nidos. Esta campaña las autorizaciones han ascendido a la cifra récord de 292 y sólo tres provincias Valladolid (58), Salamanca (55) y León (54), concentraron más de la mitad de los permisos. Además, en Segovia se aprobó la retirada de 36 nidos, en Ávila y Zamora, 21 en ambos casos, en Burgos y Palencia (17) y 13 en Soria.

Los obispados se quejan por falta de ayudas

El coordinador de los responsables de patrimonio de las once diócesis de la Comunidad, Miguel Ángel Barbado, asegura que la preocupación va en aumento dado que estamos ante un "grave problema de conservación", y criticó que ante la falta de ayudas públicas deben ser las propias parroquias las que asuman los gastos que provocan los nidos, especialmente en forma de humedades. Barbado, que reconoce que la Junta suele facilitar la concesión de permisos para la retirada de nidos, asegura que en algunas ocasiones también "estamos ante un problema de seguridad para las personas debido al peso que llegar a tener los nidos y a la posibilidad de que se desprendan a la vía publica.

Pero se conoce que las cigüeñas no entienden de estadísticas, no saben de patrimonio e ignoran esos cómputos de daños. Ellas, erre que erre, pueden casi siempre con cualquier intervención humana por más ingeniosa o cara que sea. Y la lucha desigual de ellas contra los molinos de la iglesia de Valverde, cual quijotes, lo han vuelto a demostrar: gana la naturaleza.

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