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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Inteligencia artificial al servicio de la técnica forense

El berciano Óscar Ibáñez es uno de los creadores de Skeleton-ID, el primer 'software' del mercado que automatiza gran parte del proceso de identificación mediante técnicas de antropología física.

Miembros del equipo Panacea autores del proyecto Skeleton-ID
César Sánchez / ICAL (I a D): Aitor Fernández, Ivan Gómez, Óscar Ibáñez y Marcos Macías, miembros del equipo Panacea autores del proyecto Skeleton-ID
David Álvarez / Ical | 09/12/2018 - 11:15h.

En 1884, el anatomista suizo Wilhelm His fue el encargado de demostrar que los restos aparecidos en un ataúd en el patio de la vieja iglesia de San Juan, en la ciudad alemana de Leipzig, correspondían al compositor Johann Sebastian Bach, muerto casi un siglo y medio antes. Para ello, contrató a un famoso escultor que moldeó un busto de yeso a partir del cráneo encontrado, cuyo rostro resultó casi idéntico al que aparece en el fiel retrato del músico pintado por Elias Gottlob Haussmann. La técnica de la superposición cráneofacial, que un siglo más tarde se utilizó para identificar al criminal de guerra nazi Josef Mengele, incorpora ahora los avances de la inteligencia artificial para crear Skeleton-ID, el primer 'software' del mercado que automatiza gran parte del proceso de identificación forense mediante técnicas de antropología física, desarrollado en Ponferrada por el investigador Óscar Ibáñez y el resto de socios y colaboradores de la cooperativa Panacea.

Actualmente, la identificación forense, contrariamente a lo que muestran series de televisión como 'CSI', 'Dexter' o 'Bones', se realiza de una manera "eminentemente manual, lenta, subjetiva, y propensa a errores", explica Óscar, que recalca que en esas ficciones "los mismos personajes son los que detienen a los malos, hacen todos los análisis y resuelven solos un proceso, que en realidad es un trabajo en equipo brutal que implica a varias instituciones". "Las ciencias forenses, en la parte de antropología, usan herramientas más propias del siglo XIX. Los medios tecnológicos que se enseñan distan mucho de la realidad, su realidad, en la mayoría de los casos, es el calibre y poco más. Con Skeleton-ID pretendemos automatizar la mayor parte de los procesos y ofrecer una herramienta integral que dé soporte al antropólogo forense en la toma de decisiones y gestión y análisis de la información", resume.

La primera técnica que Panacea sacará al mercado será la de la superposición craneofacial, que consiste en analizar un cráneo hallado para encontrar las correspondencias anatómicas con la cara de la persona a la que se sospecha que puede pertenecer. "La potencialidad es muy grande porque lo único que necesita son varias fotografías lo más cercanas posibles al momento de la muerte", explica el investigador, que subraya que las principales ventajas que el 'software' aportará al ámbito de la antropología forense son "rapidez, fiabilidad y objetividad". El servicio web estará a disposición de organismos públicos, fuerzas y cuerpos de seguridad, universidades o laboratorios de medicina forense a lo largo de 2019.

Además, los investigadores de Panacea y de la Universidad de Granada, institución en la que se ha fraguado durante 12 años la tecnología que ahora se pretende llevar al mercado, trabajan ya en un segundo sistema "más fiable", basado en la comparación de radiografías. En este caso, el dato ante-mórtem que se utiliza es una radiografía, en lugar de una o varias fotografías. La ventaja radica en que "comparas directamente la misma cosa, un hueso con un hueso". "En la superposición cráneofacial, comparamos el cráneo con la cara, hay un grado de incertidumbre que es el tejido blando", explica Óscar, que recuerda que existen numerosos estudios estadísticos que tienen en cuenta parámetros como la edad, el sexo o la ascendencia étnica para determinar la media de ese tejido blando en una serie de puntos concretos del rostro.

Lo mismo pasa en relación a los análisis genéticos y dactiloscópicos, las dos técnicas más precisas y más usadas en la actualidad. "A día de hoy, Skeleton-ID no tiene la precisión de una huella dactilar, porque en ese caso también se compara la misma fuente de información", remarca el investigador. En ese sentido, la nueva técnica es especialmente útil en escenarios de desastres de masas como accidentes aéreos, ataques terroristas, seísmos o tsunamis, ya que en estos casos las técnicas de ADN o de huellas dactilares son inviables por su alto coste o por la falta de muestras. En este tipo de escenarios, el 'software' puede ayudar a reducir la muestra entre un 60 y un 70 por ciento aunque "al final siempre es el forense el que interviene", recalca Óscar.

Por otro lado, los creadores del sistema abren la puerta a su aplicación a casos de memoria histórica o de arqueología, aprovechando que Ponferrada, donde Panacea tiene su hasta el momento única sede, también es la ciudad en la que tiene su base de operaciones la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). "Nos ilusiona y nos encantaría que nuestro 'software' pudiera servir para dar soporte a la identificación de ese vergonzoso número de desaparecidos durante la guerra y posterior dictadura, pero el problema es que hay muy pocos datos ante-mórtem y cada día que pasa va a ser más difícil identificar a esos miles de personas que quedan en las cunetas, porque cada vez quedan menos personas que puedan aportar esos datos. Es muy triste", relata. En ese sentido, Óscar señala la utilidad que tendría la confección de una base de datos de desaparecidos con sus fotos, que pudiera cotejarse con otra base de datos que recogiera la información de los huesos encontrados en las diversas excavaciones de la asociación.

Aprendizaje automático y visión por computador

El sistema se basa en un conjunto de técnicas pertenecientes al ámbito de la inteligencia artificial, más en concreto, técnicas de aprendizaje automático ('machine learning') y de visión por computador ('computer vision'). Las primeras permiten a las máquinas aprender a realizar ciertas tareas a partir de los propios datos, sin necesidad de programarlas explícitamente para ello. Las segundas permiten analizar e interpretar imágenes para automatizar tareas relacionadas con la visión humana, como la alineación de dos objetos o la delimitación precisa de sus contornos. "Dicho de otro modo, estos campos de la computación pretenden automatizar procesos próximos a lo que, en seres humanos, serían el aprendizaje y la visión", relata el investigador, que ha trabajado con este tipo de técnicas en otros ámbitos como la medicina, la neurociencia o la ingeniería de puertos y costas.

En ese sentido, Óscar destaca que el éxito de la investigación multidisciplinar radica en "aprender de los demás para crear un equipo cohesionado, que se entienda". "Una misma técnica puede resolver varios problemas, pero tienes que empaparte de lo que estás haciendo, tienes que hablar el mismo idioma que la gente que lo va a usar", remarca el investigador, que considera que los notables avances en el campo de la inteligencia artificial experimentados especialmente a partir del año 2012 "están cambiando y van a seguir cambiando nuestra sociedad en pocos años", provocando la desaparición de entre el 25 y el 40 por ciento de los empleos actuales, pero ocasionado también la aparición de otros trabajos que a día de hoy no existen.

Tras un lapso de tiempo en el que la investigación que dio pie al producto se llevó a cabo en el European Centre for Soft Computing, el cierre en 2015 de este centro situado en la localidad asturiana de Mieres, hizo que el desarrollo investigador volviera a la Universidad de Granada que lo vio nacer. Este verano, el berciano, que ha formado parte del equipo de investigadores a lo largo de todo este tiempo, junto a cuatro socios procedentes de mundos tan distantes como el académico, el de la empresa de desarrollo de software y el de la gerencia y el área comercial, constituyeron la cooperativa tecnológica Panacea, con el objetivo de llevar Skeleton-ID al mercado. "Yo quiero que esto llegue a usarse, estoy harto de publicar artículos", explica Óscar, que destaca la importancia de "convertir el esfuerzo investigador en algo que se pueda llegar a usar" y evitar la "desilusión" de que "la inmensa mayoría de las investigaciones se queden en los cajones de las instituciones académicas y no tengan mayor impacto social".

La cooperativa mantiene dos líneas de trabajo, una encarada a la consultoría de I+D+i y otra más centrada en el desarrollo de "productos propios que proporcionen soluciones inteligentes de alto valor añadido a problemas complejos con repercusión social". Además, Panacea, que funciona de acuerdo a los principios de la economía del bien común, ofrece varias ventajas a sus trabajadores, entre las que destacan el hecho de que acabarán convirtiéndose en copropietarios, así como otros aspectos relacionados con el horario, la toma de decisiones, el reparto justo de la renta o la formación continuada en el puesto de trabajo. "Es posible desarrollar maneras alternativas de crear y gestionar una empresa", mantiene Óscar, que destaca en ese sentido el "reto personal" que supone el establecimiento de la compañía en Ponferrada, con la previsión de abrir una nueva sede el año próximo en Granada. "No todo es Madrid o Barcelona", remarca.

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