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Cerezales del Condado

La Fundación Cerezales Antonino y Cinia inicia las obras de su nueva sede

Se inician las obras de ampliación de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia en Cerezales del Condado. El nuevo complejo es un proyecto del estudio Alejandro Zaera-Polo + Maider Llaguno.

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ileon.com | 01/04/2014 - 20:17h.

La Fundación Cerezales Antonino y Cinia ha dado inicio a las obras de ampliación de sus instalaciones en la localidad de Cerezales del Condado, trabajos que tendrán una duración aproximada de 18 meses.

Este nuevo equipamiento, abordado íntegramente con recursos de la Fundación, busca ofrecer unas instalaciones proporcionadas y perfectamente adecuadas a los objetivos de la Fundación, y esperan que aporte valor añadido a la mismoa y también en el ámbito territorial propio en el que desarrollan sus actividades.

El proyecto arquitectónico, obra del estudio Alejandro Zaera-Polo + Maider Llaguno, contará con espacios versátiles destinados a sala de exposiciones, aulas didácticas y de ensayo, centro de documentación, un auditorio y otros espacios al aire libre, que darán continuidad a la actual personalidad de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia.

En el transcurso del 2014 la Fundación Cerezales Antonino y Cinia cumplirá seis años. Durante los mismos, su programa se ha traducido en 344 actividades, lo que supone un incremento del 75% respecto al primer año, en las que se han contabilizado más de 45.000 participantes.

La nueva sede

El nuevo edificio para la Fundación Cerezales Antonino y Cinia se diseña como una extensión construida de las políticas institucionales de la Fundación. Por esa razón los criterios del proyecto de Arquitectura, desde su concepción hasta su ejecución, han ido discutiéndose y elaborándose en base a la ecología distintiva de la institución como plataforma de impulsión y desarrollo de proyectos locales y globales.

Uno de los principales ha sido el de encajar un edificio de 2793m2 construidos en un núcleo urbano carente de estructuras de esas dimensiones. Para ello y en base a criterios de funcionalidad y optimización energética, se ha establecido una estrategia de compactación del edificio, minorando, en comparación con una propuesta de volúmenes dispersos, las superficies en contacto con el clima extremo de Cerezales.

El volumen resultante se modula en cinco naves contiguas que dialogan con la arquitectura tradicional del territorio mediante formas y materiales reconocibles en la imaginería local. A su vez, se decide revestir la totalidad de su envolvente en madera de alerce, sin tratamiento, para que envejezca a ritmo natural y pueda fusionarse con los patrones vegetales del paisaje local. Como excepción, los frentes de fachada norte y sur quedan definidos como grandes fachadas de vidrio que permiten mantener una permanente relación entre el interior y el exterior sea cual sea la actividad llevada a cabo en la Fundación. Finalmente, el edifico ubicado en la parcela superior cercana al monte y alejada del frente urbano principal, se esconde y camufla tras la vegetación existente y permite mantener la actual relación visual entre las viejas escuelas y la ladera del monte al Este de la parcela.

Estrategia energética

Los pilares en los que se basa la estrategia del nuevo edificio de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia son la eficiencia energética y el respeto y aprovechamiento de los recursos locales. Es por ello que el sistema de climatización cuenta con un campo de captación geotérmica y una caldera de astillas de biomasa.

La geotermia aprovecha la energía del terreno para calentar el edificio en invierno y enfriarlo en verano y la biomasa debe provenir de astillas forestales recogidas en las limpiezas de los bosques locales.
Durante los meses de verano, para evitar las puntas de consumo en horas punta, la instalación se complementa con un sistema de acumulación de frío con material de cambio de fase (PCM) que aprovecha las horas nocturnas para cargarse y apoya a la geotermia durante el día.

Estos sistemas de producción térmica se complementan y se adaptan de manera continua e inteligente a las condiciones climáticas y a las ocupaciones reales de la Fundación, mediante un sistema de gestión energética y monitorización de consumos.
En cuanto al transporte de la energía al ambiente interior, se combinan varios sistemas en función de los diferentes usos previstos en los espacios; así en las zonas comunes y de circulación se prevé un suelo radiante, mientras que en los talleres y salas de ensayo la elección ha sido un sistema de techo radiante silencioso. El aire de la sala de exposiciones se difunde por desplazamiento y la aportación de aire exterior de todas las zonas se optimiza mediante sensores de CO2.

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