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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Alfonso Fernández Manso: "La literatura y el arte me han enseñado a ser iconoclasta y disidente"

El polifacético Alfonso Fernández Manso, autor de 'Viaje a una provincia invisible' y numeras publicaciones en el ámbito de la investigación, está trabajando ya en el que será su segundo libro, un retrato de la sociedad actual, de sus contradicciones y sus sinsentidos.

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Alfonso Fernández Manso. Foto de Manuel Cuenya.
Manuel Cuenya | 03/10/2017 - 13:41h.

«Creo que no hay duda, la cereza tuvo que ser el fruto del Paraíso. Sólo una cereza podría haber llevado a Adán y Eva a desobedecer los designios divinos: «Si coméis los frutos del árbol de la ciencia del bien y del mal moriréis». Eva viendo que aquellas cerezas eran «deliciosas para comer y sublimes a los ojos» no pudo dejar de pecar. La cereza es el fruto más precioso de la creación y, por tanto, una insoportable tentación. Los primeros tiempos fueron ya tiempos de cerezas.

Pero ¿por qué Eva no pudo soportar la tentación? Sencillamente porque la cereza es el fruto perfecto. Su pulpa es suculenta, carnosa y crujiente. Su sabor es un perfecto equilibrio natural entre lo agrío y lo dulce, cuando este equilibrio se rompe el premio es una dominancia de un dulzor agradable y seductor...»

(Alfonso Fernández-Manso, 'Tiempo de cerezas', incluido en 'Viaje a una provincia invisible')

Investigador, docente, filósofo, creador, viajero, Alfonso Fernández-Manso es vallisoletano del Bierzo, ciudadano del mundo, que recorre como trashumante o nómada, y aun como un peregrino de otrora, como aquellos vagamundos que, a lo largo del camino, se quedaban, durante meses o años, a vivir y trabajar en diversos lugares.

Alfonso lo recorre con entusiasmo, como un modo de vida, porque lo importante del viaje no es el destino sino el propio trayecto.

Después de viajar por todos los continentes, incluida la antípoda neozelandesa, regresa a la comarca del Bierzo, "siempre estoy volviendo, siempre me estoy marchando. Una relación intensamente dialéctica con este territorio", dice él mismo, para seguir imaginando e inventando, para seguir transmitiendo y comunicando saber, para seguir construyendo, desde la Universidad de León, pero también desde su aldea global (Labaniego), un mundo mejor y más habitable.

Analista de la realidad de nuestro tiempo y filósofo de la transmodernidad, Alfonso siempre está en constante búsqueda de la belleza y la verdad.

Por eso, la escritura creativa, que le permite abrazar al mundo desde otras perspectivas, es un complemento a su labor docente e investigadora, "muy específica y disciplinar". En todo caso, está convencido de que todas sus actividades se retroalimentan muy positivamente.

"Los generalistas, los renacentistas, los polifacéticos no son ni demasiado bien vistos ni entendidos en esta sociedad de especialistas y expertos. Pero el pensamiento, la reflexión profunda, necesita integrar múltiples perspectivas, precisa mirar al mundo desde la transdisciplinaridad. El generalista siempre es contracultural, herético, heterodoxo, incómodo. La literatura y el arte me han enseñado a ser iconoclasta y disidente. La literatura finalmente me ha alejado de la mediocridad, me ha salvado", reflexiona este artista, habida cuenta de que, durante algunos años, se ha dedicado a realizar diversas exposiciones relacionadas con el arte contemporáneo: pintura, vídeo, cerámica, diseño... como, por ejemplo, 'Fahrenheit2010. Ensayos sobre la temperatura de las distopías', donde se plantea: ¿a qué temperatura arde la libertad? ¿Y los ecosistemas? ¿Y la dignidad? Incluso se cuestiona: ¿a qué temperatura se destruye el espíritu humano?, lo que nos devuelve  a la barbarie de Auschwitz, en cuyos hornos crematorios se calcinó el alma de muchos seres humanos, lo que nos sigue produciendo espanto.

"La creación artística me acompañó desde muy joven. Pero creo que, como decía Oteiza, para qué jugar con la pesada materia, con el espacio, si finalmente, en una hoja en blanco, impoluta, se puede expresar lo mismo. Mi actividad como escritor es una evolución de mi actividad como artista", argumenta el autor de 'Viaje a una provincia invisible', libro que presentará el viernes 20 de octubre, a las 19 horas, en el Musac de León.

"Los generalistas, los renacentistas, los polifacéticos no son ni demasiado bien vistos ni entendidos en esta sociedad de especialistas y expertos"

Alfonso reconoce la inspiración sobre todo de tres autores a la hora de componer su libro de artículos sobre el Bierzo, a saber, Gil y Carrasco con 'Bosquejo de un viaje a una provincia interior', Raúl Guerra Garrido con 'Viaje a una provincia interior' y Valentín Carrera con su 'Viaje del Bierzo' y 'Viaje interior por la provincia del Bierzo'.

"Recuerdo cómo un párrafo de 'Viaje a una provincia interior', de Raúl Guerra Garrido: 'El sabor del Noroeste. Inspiré ávido y el aire de El Bierzo me supo una vez más a Noroeste (...)', me sirvió para pensar el lema de la preciosa campaña publicitaria que diseñó Salvi: 'El Bierzo. La Esencia del Noroeste'".

Cuenta que 'Viaje a una provincia invisible' se suma a esa tradición de viajar a esa provincia del Interior, el Bierzo, en un intento por reflexionar sobre la belleza de este territorio, una belleza que parece perderse sin que a casi nadie le importe, señala categórico.

Asimismo, "el libro es un intento desesperado por sensibilizar sobre el fin de una cultura y unos paisajes preciosos al borde de la extinción... y un homenaje a las gentes y asociaciones de la contracultura que quieren y defienden la comarca. Los que todavía luchan desesperadamente por conservar sus árboles, sus palabras, sus ríos, sus cultivos, su fauna, su aire", aclara su creador, cuyo inicio ya resulta significativo: "Todo lo importante como las raíces es invisible, se escapa a la mirada. La Provincia que te animo a visitar en este libro suele escaparse a los ojos que no están atentos.  El viaje que te propongo te llevará a las minúsculas aldeas de la España menguante,  te mostrará la belleza de sus horizontes, te revelará su emboscado mundo natural, misterioso y secreto".

Esta es la pretensión de Alfonso, intentar llevar a sus lectores y lectoras a ese Bierzo Invisible, intangible, el Bierzo como punto de partida para entender también otros lugares, otras comarcas, porque "todo lo visible descansa sobre un fondo invisible; lo que se oye, sobre un fondo que no puede oírse; lo tangible, sobre un fondo impalpable", según Novalis, a quien rememora Alfonso.

Tanto el periodista y escritor David Rubio como la periodista y escritora Noemí Sabugal han elogiado 'Viaje a una provincia invisible'.

"...invita al lector en este libro a acompañarle en un recorrido por una provincia invisible que es la suya y es la tuya, que es ésta y que son todas. Alcanzar lo universal desde lo local", escribe el director de 'La Nueva Crónica', David Rubio, a propósito del volumen de Alfonso.

"Su punto de vista es local y global, científico y poético, ensimismado y crítico. En eso Fernández-Manso sigue la línea de Humboldt y de otros a los que influyó: desde Henry David Thoreau hasta el escritor romántico Enrique Gil y Carrasco, cuyo Viaje a una provincia del interior inspira el título elegido para esta recopilación de columnas. Viaje a una provincia invisible", nos cuenta Noemí Sabugal.

"Viajar es estirar el tiempo, hacerlo casi eterno, intensificarlo hasta el infinito. Por eso la única forma de inmortalidad posible es el viaje, el viaje continuo. Creo que un mes de viaje equivale a un año de vida rutinaria. Y además rejuvenece"

"Sus palabras han estado llenas de belleza y cariño. Han entendido mi trabajo y se han sumado para engrandecerlo. Además aprecio mucho su trabajo y su valentía. Han sabido sobrevivir al periodismo actual, frenético y mediatizado. En su trabajo hay mucho rigor y profesionalidad. Y sobre todo mucha y muy buena literatura. Les he oído decir que 'al hacer periodismo te enfrentas a la actualidad. Al hacer literatura, a ti mismo'. Me parecen unos valientes", afirma Alfonso, que siente entusiasmado por los grandes autores leoneses (aparte de los ya mencionados o bien clásicos de la talla de Borges, Cortázar, Kafka, Pessoa o Neruda...) como Pereira, Gamoneda, Merino, Colinas, Mestre, Mateo Díez o Llamazares, por citar sólo a algunos. "Por cierto, estoy descubriendo grandes autores gracias a 'La Fragua Literaria Leonesa', de Manuel Cuenya. Un trabajo que nos está revelando una diversidad desconocida", apostilla el autor de 'La Vuelta al Bierzo en 80 horas' o el 'Viaje del Gran Sil', que ha publicado a través del periódico 'La Nueva Crónica'.

El viaje continuo, única forma de inmortalidad

A Alfonso le gusta viajar con libros. Y además procura leer los libros en los lugares donde se escribieron: A Cortázar en París. A Borges en Buenos Aires. A Benedetti en Montevideo, porque los libros siempre le han invitado a escribir. Por eso, él siempre va provisto de un cuaderno de bitácora.

"Viajar es estirar el tiempo, hacerlo casi eterno, intensificarlo hasta el infinito. Por eso la única forma de inmortalidad posible es el viaje, el viaje continuo. Viajar nos engrandece, a medida que descubrimos nuevas geografías nos vamos descubriendo a nosotros mismos. Creo que un mes de viaje equivale a un año de vida rutinaria. Y además rejuvenece", precisa este viajero, a quien, en los últimos años, le ha interesado fundamentalmente redescubrir en sus viajes los territorios más cercanos, porque, como escribiera Proust, "el verdadero viaje no consiste en buscar sólo nuevos paisajes, sino en mirar los que nos rodean con ojos nuevos", precisa el autor de 'La Mirada Circular', que lleva casi veinte años impartiendo clases en el campus de Ponferrada de la Universidad de León.

Reconoce que el Bierzo es un buen lugar para crecer, porque es muy fértil. No obstante, cree que la situación actual, regida por el abandono territorial, la degradación ambiental o el colapso económico, no ayuda. "El que sobrevive al Bierzo se convierte en un árbol monumental: gigante y sabio pero lleno de cicatrices. He dado todo lo mejor de mí para intentar valorar y cuidar esta Tierra, para transformarla. Finalmente fui yo el que se transformó", matiza Alfonso, que es, como dijera el propio Miguel Delibes (a quien cita), "como un árbol que crece donde lo plantan". Y él se siente plantado o trasplantado en el Bierzo, "una comarca todavía aldeana, periférica, montana, frondosa, verde", que representa, en su opinión, el inverso de un Valladolid urbano, central, llano, seco y ocre.

"El libro es un intento desesperado por sensibilizar sobre el fin de una cultura y unos paisajes preciosos al borde de la extinción... y un homenaje a las gentes y asociaciones de la contracultura que quieren y defienden la comarca"

"Mi biogeografía ha oscilado entre estos inversos a los que amo por igual. Este contraste de paisajes y paisanajes han dado a mi vida una gran riqueza y complejidad. Creo que todos tendríamos que tener una Patria y Matria lo más diversas posibles, que nos arropen, que nos abracen. El Bierzo y Valladolid son mi Matria y mi Patria. Por eso nunca me he sentido huérfano en la vida", apunta este Ingeniero Forestal, para quien León, su provincia, fue quizás el último territorio de la oralidad, del mito, de lo simbólico, del animismo, porque "las montañas, los valles ágrafos e inexpugnables de Ancares, Burbia, Valdeón, Fornela, Laciana... se resistieron con su aislamiento y tradiciones a la homogenización" a sabiendas de que "el 'progreso' económico produce una desmitologización de la realidad y la cultura". Y gracias a esto existe hoy en día una pléyade de cuentistas, poetas, narradores que conservan una parte del corazón y la memoria literaria de esas culturas hoy extintas, según él.

"Aun así las mejores historias, los más sublimes versos están en la memoria perdida de las montañas, esparcidas por el aire. El papel sólo ha podido alojar una pequeña parte de esa riqueza", especifica Alfonso, que está de acuerdo con David Rubio en que León, donde se inventó el calecho y el filandón, "es una tierra de grandes contadores de historias".

En estos momentos está trabajando en el que será su segundo libro, en este caso también de artículos: "un retrato de la sociedad actual, de sus contradicciones y sus sinsentidos", concluye.

Entrevista breve a Alfonso Fernández-Manso

"La política en minúsculas está calcinando cualquier esperanza por un mundo más bello, más justo y verdadero"

¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?

El mito de la máquina, de Lewis Mumford.

Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida).

No soy mitómano. Imprescindible no veo más allá de mi querido entorno familiar.

Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).

Cualquiera de los best seller actuales. Creo que hay pocas excepciones.

Un rasgo que defina tu personalidad.

Entusiasmo. Me gusta además la etimología de esta palabra que procede del griego 'enthousiasmós', que viene a significar algo así como 'rapto divino' o 'posesión divina'. Es difícil negar nada a un entusiasta. Cuando nos dejamos llevar por el entusiasmo es un dios el que entra en nosotros y se sirve de nuestra persona para manifestarse.

¿Qué cualidad prefieres en una persona?

La valentía.

¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?

La política en minúsculas la aborrezco. El universo de la  partitocracia profesional a la que hemos llegado es insoportable. Una elite zafia, interesada, inmoral y corrupta que trata a la sociedad como niños. La política en minúsculas nos acerca a una sociedad distópica, por cierto tan literaria como 'Un Mundo Feliz'. La política en minúsculas vampiriza a sus ciudadanos, les oprime, les enfrenta.

Falta una Política en Mayúsculas que ayude a una convivencia integral. La política en mayúsculas nos acercaría a una sociedad utópica. Aquella cuyos valores de Libertad, igualdad y fraternidad están casi ya olvidados.

La política en minúsculas ha quemado la Política en Mayúsculas. Está calcinando cualquier esperanza por un mundo más bello, más justo y verdadero.

¿Qué es lo que más te divierte en la vida?

Casi todo. A pesar de mi pesimismo me tomo la vida con una gran alegría.

¿Por qué escribes?

Me ayuda a vivirme. Y a vivir más intensamente el mundo. Me permite sentirte más vivo. Me ayuda a meditar y reflexionar. Profundizar en la realidad o fantasear en la ficción es un esfuerzo intelectual muy reconfortante.

¿Crees que las redes sociales, Facebook o Twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?

Creo que no. La utilidad la he encontrado a la hora de divulgar mi trabajo, de buscar nuevos lectores. De rellenar el depositito del 'ego'. Las redes son el universo de la vanidad. La vanidad cuando es leve, cuando se cuida de la arrogancia, el engreimiento, o la soberbia hasta ayuda y anima.

¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?

En general todo que tiene que ver con la buena literatura breve. Cuento, poesía, ensayos y aforismos.

¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?

No literarios, sí científicos o filosóficos.

Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.

Memento mori o  como decía Baudelaire en 'Los paraísos artificiales': "Hay que estar siempre ebrio. Nada más: ese es todo el asunto. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que os fatiga la espalda y os inclina hacia la tierra, tenéis que embriagaros sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis. Pero embriagaos".

 

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