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Cultura

Un roblano entre bambalinas

Después de toda una vida ligada a la cultura y a la música, Javier Muñiz se encarga de la gerencia del Nuevo Teatro Alcalá y el Rialto de Madrid, además de la programación también del Teatro Calderón.

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El gerente del Teatro Nuevo Alcalá, Javier Muñiz. / Juan Lázaro / ICAL
Miriam Badiola / ICAL | 04/08/2019 - 12:53h.

"El teatro es mi método de vida y mi vida, lo he vivido desde el escenario y desde hace doce años en la parte de detrás. El ver disfrutar a la gente, el ver a la gente pasárselo bien, el meterse dentro de una historia es una suerte". Con estas palabras se presenta Javier Muñiz, un roblano de 42 años que ostenta el puesto de gerente en el Nuevo Teatro Alcalá y en el Rialto, así como de programador de en ambos y el Teatro Calderón, todos ellos en Madrid.

Javier ha estado toda su vida relacionado con el mundo de la cultura, ya que además de estudiar música en el Conservatorio de León y en la Escuela de Música de La Robla, dedicó sus estudios universitarios al magisterio musical, lo que le permitió tener contacto con el mundo del teatro en el Teatro Campoamor de Oviedo.

A partir de ahí se fue a Madrid, donde hizo diferentes labores dentro del mundo teatral hasta que acabó de gerente de musicales. Fue gerente del musical Fama, de Grase, de 'Avenue Q', de 'Sonrisas y lágrimas' y una vez que la empresa en la que trabajaba se quedó con la titularidad de varios teatros en Madrid en el año 2013, entre ellos el Nuevo Alcalá, Javier pasó a ser gerente.

El roblano define la labor del gerente del teatro como "la coordinación de todos los equipos que están dentro del mismo", aproximadamente unas 50 personas que forman parte del personal propio del teatro en diferentes áreas. Después están las compañías, que en este momento son 'Billy Elliot' en cartel por segunda temporada en el Nuevo Teatro Alcalá , en el Rialto 'El Mago Pop' y en el teatro Calderón 'West Side Story', que entran al local y a las que hay que atender en sus necesidades.

Por eso, su trabajo consiste en que esa estancia en el teatro de las compañías sea lo mejor posible, coordinar todos los equipos y después a la hora de las actuaciones que todo funcione correctamente y que el espectador pueda tener una experiencia completamente agradable, "ya que estamos habolando de momentos de ocio de las personas".

Sin embargo, además de gestionar estos locales, también es promotor de espectáculos, como 'Billy Elliot', 'West Side Story' y anteriormente de 'Sonrisas y lágrimas' o 'Cabaret'. Por eso, su prioridad es buscar un espectáculo, sea propio o ajeno, que pueda cubrir toda la temporada y que pueda atraer a una gran masa de público, ya que los locales son todos de alta capacidad, es decir, tienen más de 1.000 localidades.

"Primero buscamos un gran espectáculo que cubre la programación principal y al rededor de ello siempre se está abiertos a programar otro tipo de cosas", apunta. Por ejemplo, los lunes que no hay función en los teatros se programan conciertos, como Jorge Drexler, Sidecars, Diego el Cigala o Pimpinela, pero además, también dentro de los locales, se hacen eventos de empresa, presentaciones, embajadas o grabaciones para películas, series de televisión o anuncios.

Un teatro de realeza

Sin embargo, Javier Muñiz no trabaja en unos teatros cualquiera, sino en unos teatros que visitados incluso por la Casa Real, ya que según recuerda Muñiz, en dos ocasiones la reina Letizia y la emérita, Sofía, acudieron a ver 'Sonrisas y Lágrimas' y 'Billy Elliot', espectáculos "muy familiares y para todos lo públicos", cuya presencia indica que "tienen interés en todo el mundo, tanto en gente de a pie, en políticos o en la realeza", ya que como pudo observar, "vienen en familia".

Javier Muñiz en 'su' escenario. / Juan Lázaro / ICAL
Javier Muñiz en 'su' escenario. / Juan Lázaro / ICAL

 

"Cuando Sofía y Letizia vinieron con las niñas a ver 'Billy Elliot' nos comentaron que estuvieron tiempo intentando comprar entradas pero que no les había sido posible porque el teatro estaba lleno", apunta.

Esto se debe a que los teatros gestionados por el roblano cuentan con "ocupaciones muy altas" en los tres espectáculos, que están siendo "un gran éxito en la cartelera madrileña y siguen teniendo tirón para el público en Madrid", el sitio donde "la gente de fuera, como de León, cuando tiene un fin de semana se une para ir al teatro".

La vuelta al teatro de León

Unas visitas leonesas que para Muñiz se intensificaron con la llegada a León del AVE. "Me he encontrado a mucha gente de León, incluso de mi pueblo, La Robla, que vienen a pasar el día y que quieren ver un espectáculo", comenta satisfecho.

Sin embargo, el gerente pone de relieve que "en las capitales de provincia siempre ha habido gran tradición teatral y musical", como es el caso de León, "con el Conservatorio de música y representaciones teatrales, a pesar de tener el Teatro Emperador cerrado", algo que sirve para que "la gente se introduzca en el mundo teatral y después tenga interés en más cosas que no se pueden desplazar a su ciudad".

Emperador y Trianón

A sus 42 años de edad, Javier Muñiz lamenta la situación de León, donde "llegó a haber dos teatros abiertos, el Emperador y el Trianón", donde había también varias salas de cine "que se podrían haber reconvertido en teatros" y donde "todo el tejido cultural se vino abajo".

Tras más de diez años del cierre del Teatro Emperador, Javier recuerda que "por él pasaban todos los éxitos comerciales de Madrid" y deja claro que "los Ayuntamientos de las capitales de provincia apuestan por la cultura y el ocio para sus ciudadanos", algo que "en León se ha supeditado al Auditorio, que está muy bien, pero que necesita apostar por la vuelta al Teatro, porque además de ser un sitio emblemático de la provincia es el sitio adecuado para cierto tipo de espectáculos y obras".

Algo además que "tendría muy buena aceptación por los ciudadanos". Con tristeza, lamenta que "he hecho giras que me han llevado a recorrer todas las ciudades de España y nunca he ido a León", algo que le duele "porque los espectáculos no entran en el Auditorio de León por sus propias condiciones, ya que está diseñado pensando más en la música clásica".

"Si tuviéramos el recinto adecuado y estos espectáculos fueran, no tendríamos nada que envidiar a otras capitales de provincia, donde todos los espectáculos grandes han recalado", afirma, al ser consciente de que mucha gente de León que se desplaza a Oviedo, Gijón, Valladolid, Salamanca o Madrid para ver espectáculos que no pueden ver en León".

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