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LITERATURA

Cuando los monstruos del Bierzo son protagonistas de una novela

La escritora ibicenca Helena Tur sitúa al "feroz paisaje" berciano como escenario de una historia ambientada en el siglo XIX y en cuyas páginas planea la figura del 'hombre lobo' de Allariz. La obra se titula 'Malasangre'.

Helena Tur, autora novela Malasangre ambientada en el Bierzo.
Helena Tur, autora novela 'Malasangre' ambientada en el Bierzo.Foto: ICAL.
D. Álvarez / ICAL. | 25/07/2020 - 19:45h.

El "feroz paisaje" del Bierzo y su "fuerza telúrica" son el telón de fondo en el que se desarrolla Malasangre, la última novela de la escritora ibicenca Helena Tur Planells, que traslada al lector al lector a mediados del siglo XIX para vivir un relato en el que el suspense, el romance y la Historia se dan la mano para crear "una mezcla de géneros que respira" y que bebe de influencias como Mary Shelly, Charlotte Brontë, Daphne du Maurier o Henry James.

"Cuando me comparan con un clásico, yo soy feliz", reconoce la autora, que firma por primera vez una novela con su nombre real, después de publicar varios libros de género romántico con el pseudónimo de Jane Kellder.

El motivo de ese giro en su trayectoria, insiste Tur, es que esta novela "no está atada a un único género". "Me etiquetaron de romántica, cuando mi literatura es más bien costumbrista, aunque sí que hay historia de amor", explica la escritora, que reconoce que "el nombre es un poco una marca de lo que busca el lector". Siguiendo ese hilo de pensamiento, Tur decidió "buscar un nombre para esa etiqueta". "El nombre viene de mi abuelo Juan y el apellido es porque, cuando las estanterías eran altas, la K era una letra que quedaba a mitad de estantería, a la altura de los ojos", recuerda.

Aunque ha dejado atrás a su 'alter ego' literario, esta novela continúa una cierta tradición "victoriana" presente en su obra, aunque esta vez envuelta de misterio y crítica social. "No es una novela negra en la que tengas que descubrir quién es el asesino, es más la sensación de que te van a dar y no sabes por dónde te va a venir", explica. La historia está protagonizada por Henar, una joven huérfana sin grandes privilegios que llega al Bierzo para trabajar en una explotación de abejas.

Estos animales tienen un gran peso metafórico en el libro, ya que la protagonista les tiene miedo. "Está amenazada desde el primer momento, porque donde debería estar resguardada, sabe que hay algo, un sentimiento amenazante", explica Tur. Las sombras del bosque refuerzan este sentimiento tenebroso con unos paisajes "hostiles en cierto modo", plagados de peligros como osos o lobos.

Rodeada por este ambiente opresivo, la llegada de Henar coincide con la aparición de los cuerpos de varias niñas asesinadas con un corte en el cuello y el cadáver sin sangre, punto de partida para la acción del libro. En este punto, el relato recupera el mito del Sacamantecas y la figura histórica de Manuel Blanco Romasanta, conocido como 'el hombre lobo de Allariz' y autor de al menos 13 asesinatos. Documentado como el único caso de licantropía clínica, su primera condena por asesinato se la impuso el Juzgado de Ponferrada en 1845, aunque en rebeldía. Tras huir a un pueblo abandonado en el que convivió con el ganado durante casi un año, volvió a aparecer en público bajo una identidad falsa y continuó con sus asesinatos, eligiendo siempre como víctimas a mujeres o niños.

César Sánchez/Ical.
El impresionante paraje de LAs Médulas. César Sánchez/Ical.

Mientras tanto, Romasanta se ganó fama como vendedor de un ungüento de grasa, que muchos sospechaban que procedía de los cadáveres. Los rumores le obligaron a huir de Galicia, pero fue apresado en Toledo y en 1852 protagonizó un juicio que pasó a la historia como la 'causa contra el hombre lobo'. El acusado declaró ser víctima de un sortilegio de una bruja que le hacía transformase en lobo durante las noches de luna llena, lo que le llevó a cometer los asesinatos. Aunque fue condenado a la pena capital, la reina Isabel II firmó una orden para conmutar su condena por cadena perpetua.

En el momento histórico en el que se ambienta 'Malasangre', en 1858, hacía cuatro años que Romasanta había sido indultado, recuerda Tur. "No se sabía muy bien donde estaba encarcelado, si se había escapado y había vuelto a aparecer con otro nombre falso", explica la escritora, que recuerda que el gallego murió en 1863 en una prisión de Ceuta. Aunque el libro habla de "unas tierras habitadas por seres de leyenda y monstruos" como Romasanta, a la que aún no ha llegado la modernidad, Tur subraya que "los monstruos cambian la forma pero no la esencia" y señala que la tecnología y la ciencia también pueden llegar a cumplir ese nefasto papel en la época contemporánea.

En las páginas del libro, la mera sospecha de la presencia de este asesino es uno de los motivos que justifica un importante despliegue de la Guardia Civil en la zona, capital para el argumento. El otro es la peregrinación a Santiago de la reina Isabel II, que a finales de verano de ese año, pasó por la comarca berciana en su recorrido hacia la tumba del apóstol. Este viaje real se llevó a cabo en pleno conflicto entre carlistas e isabelinos y en una época en la que el bandolerismo convertía cualquier travesía en un peligro.

El origen de la novela

¿Qué lleva a una escritora de Ibiza que trabaja en Mallorca a escribir sobre el Bierzo? "Fue un viaje pendiente con una amiga mía, estudiante de latín, con la que iba a descubrir Las Médulas", confiesa Tur, que comenzó a indagar y a documentarse sobre la historia de la zona mientras preparaba ese viaje. Aunque en un primer momento tuvo que aplazar su estancia en tierras bercianas para más adelante, el germen de lo que sería 'Malasangre' nació con ese proceso de investigación previo al viaje. Tras cumplir finalmente con su visita a la comarca, la balear se declara "enamorada de la zona y de los bosques del norte".

Sin embargo, el proceso de documentación para trasladar al lector a este tiempo y este lugar concretos aún debía completarse, algo para lo que la escritora tiró de sus amistades leonesas. "La documentación es muy fácil de encontrar, la ambientación es lo mas difícil porque tienes que conseguir que los personajes piensen y actúen como en la época", explica Tur, que también leyó una gran cantidad de literatura del siglo XIX sobre distintas clases sociales para aprender este tipo de detalles. "Los caracteres no cambian pero las formas sí", recalca la escritora, que valora que gallegos y bercianos continúen escribiéndole para contarle leyendas de la zona.

Tras convertirse en una de las apuestas del año de la editorial Plaza y Janés, que duplicó la tirada inicialmente prevista para el libro, esta profesora de castellano en un instituto de Mallorca confiesa sentir "vértigo" al ser una escritora "nueva" con 20.000 ejemplares en el mercado. Sin embargo, Tur recuerda que "fueron los libreros los que se interesaron por la novela" en las presentaciones organizadas por la editorial, en la que coincidió con grandes nombres como el vasco Bernardo Atxaga.

La pandemia del coronavirus obligó a retrasar la salida al mercado de 'Malasangre' y echó a perder los planes de Tur para la promoción del libro. "Me iba a pedir una excedencia para pasarme desde abril hasta junio viajando por todo el norte y ahora lo estoy haciendo todo por teléfono y videoconferencia", explica la autora, que habitualmente recurre a este método para escribir, ya que no se vé capaz de compaginar trabajo y escritura.

Aunque el éxito le acecha, la ibicenca se mantiene "con los pies en el suelo". "Soy consciente de lo difícil que es, de momento no me ha cambiado nada, lo único que me canso de mí misma, de decir siempre lo mismo", reconoce.

Con una pasión por la literatura que arrancó en sus tiempos de niña, como voraz lectora, Tur cultivó ese amor licenciándose en Filología Hispánica para ejercer más tarde como profesora de lengua y literatura. Como "leer te lleva a escribir", tal y como ella explica, su círculo se cerró con su desembarco en el mundo editorial, pero a día de hoy admite que si tuviera que quedarse sin una de sus pasiones, renunciaría a la escritura. "Prefiero leer, porque leer ya es una forma de escribir, de seguir imaginando", asegura.

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