LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Coral Puente Pérez: “Hay un antes y después de La Robla”

La narradora roblana Coral Puente, autora de 'El bosque de las ánimas', seguirá contándonos a buen seguro mucho más de ese su mundo tan propio.

La narradora roblana Coral Puente, autora de ‘El bosque de las ánimas’
La narradora roblana Coral Puente, autora de ‘El bosque de las ánimas’.
Manuel Cuenya | 11/02/2021 - 09:56h.

Es esta una verdad sincera,

pues no pretende ser más que piadosa,

es esto un canto a la nieve

por una lagrima de hilo derramada.

Un canto a ese olor a fresco

a limpio inmaculado del ambiente,

a la pureza de la nada.

Ese olor capaz de hacerte viajar

a la primera verdad natural,

al primer instinto, el de respirar.

El que un poco más al tiempo calendario,

le da olor a la tierra mojada,

a la escarcha en la mañana

anunciando primaveras.

El olor de la tierra fortalece, atempera el sentido del olfato,

penetra inconsciente del efecto que produce.

Su tacto

es el tacto para muchos con la muerte.

Perfecto cerebro perfecta miseria

cuando ni el tránsito del último viaje puede ser feliz.

El amor a la palabra

es amor natural a la verdad

y la verdad piadosa del que no acepta

que su primer instinto es también el último,

es la lucha por la vida.

La de aquel qué como un cristo,

no protestó ni tan siquiera a la hora de la muerte,

muerte en bruto. Como era. Como vivió.

Como diamante sin pulir.

El fuego, como el viento, no tiene estación.

(Coral Puente, 'El olor de la nieve', incluido en 'El bosque de las ánimas')

Recientemente, la narradora Coral Puente Pérez ha publicado el sugerente título 'El bosque de las ánimas', su ópera prima, bajo el sello editorial leonés Marciano Sonoro, cuyos responsables son los artistas Jesús Palmero y Cristina Pimentel, que están apostando de un modo decidido por la literatura leonesa contemporánea, entre otros por autores como Sol Gómez Arteaga, IsaMil9, Paz Martínez o Abel Aparicio, Eloy Rubio o José Álvarez González, a quienes hemos tenido el placer de entrevistar en esta misma sección de la fragua literaria.

A este respecto, cabe señalar que Coral Puente se muestra agradecida a los editores de Marciano Sonoro por darle la oportunidad y por considerar que con ella, que es novel en la literatura, han tenido mucha paciencia.

Sorprende, cuando menos, el modo de componer con la palabra escrita de Coral porque se le nota que lo hace con absoluta libertad, además de con sentido del humor. Y en su bosque de las ánimas, que ilustra la artista maragata Nuria Cadierno, plasma sus relatos, sus poemas, sus reflexiones... De su libro destaca "la cuarta dimensión del dibujo", lo bien que se lo ha pasado escribiendo anécdotas, sus personajes, que, en su opinión, vuelan libres, "no hago vida de ellos. Van donde quieren. Son muy espontáneos. Me río con ellos", apostilla esta creadora a la que le gusta la literatura argentina, con Borges a la cabeza, y Miguel Hernández y la poesía de la guerra y Gamoneda y José Hierro y Juan Gelman; que se acuerda de que quiso ser Albert Camus y deseaba escribir como habla Juan Carlos Mestre.

Asimismo, de su 'Bosque de las ánimas' reseña los cambios de registro, "en el sentido de atravesar la cancela entreabierta de la puerta al bosque y estar de vuelta a la hora de comer... El planteamiento de la pesadilla para volver a retomarla... La historia que tiene que contar el Colofón".

La escritura creativa como autoconocimiento

En su caso, la escritura creativa le sirve, en sus propias palabras, para la tira de cosas. "Para conocerte a ti mismo, para dar respuesta a tus preguntas, como terapia, entretenimiento, para encontrarte en el tiempo, para vivir otras cosas, para escapar de este mundo, y para regresar a él. Para dejar los cacharros sin fregar, para perseguir a un personaje del cuento que se te escapó. La escritura creativa sirve para seguir caminando, para seguir viviendo. Eso decía Galeano de la utopía. Yo también", apunta Coral, convencida de que la escritura creativa también puede servirles a los demás para saber que no estamos solos.

"Un ágora de poesía con micro en las inmediaciones de San Marcos con un frío que te cagas y una batalla de jóvenes gallos rapeando sin micro en las mismas inmediaciones y con los mocos colgando del frío. No sabes con cual quedarte y eso que estaban al lado"

Con cierto escepticismo, tal vez con sorna, dice que no sabe lo que se cuece ahora en el mundo de la cultura, en concreto en la cultura leonesa, aunque es consciente de que se publican muchos libros. Y le entusiasman sobre todo los cuentos y las leyendas de León, la literatura leonesa en general. Que conoce a escritores como conoce a pintores, albañiles, camareros, políticos o zapateros. Como conoce a mineros, estudiantes, policías y ladrones. Como conoce a músicos, teatreros, faranduleros y gente que hace gorros y bufandas con agujas de punto. Que le gusta el Albéitar y al cine nova desde hace un siglo. Si bien ve alguna serie en su casa. Que la última exposición que le interesó muchísimo fue la del polifacético Zurdo y sus proyectos. Que se le ocurre, si eso puede ilustrar en algo: "Un ágora de poesía con micro en las inmediaciones de San Marcos con un frío que te cagas y una batalla de jóvenes gallos rapeando sin micro en las mismas inmediaciones y con los mocos colgando del frío. No sabes con cual quedarte y eso que estaban al lado", detalla esta autora nacida en La Robla, aunque ella se trasladó con su familia a edad temprana a la ciudad de León.

Por tanto, La Robla, que sí tiene siempre presente, significa el regreso a la memoria de la infancia. Una memoria que es gráfica en ese sentido, según ella. "Hay un antes y después de La Robla. Abuela, padres, hermanos, tíos, primos, vecinos y demás familia. Mi primera escuela. Las intensas nevadas. Bebiendo la sangre del gocho brotando caliente de su yugular como una cascada desbordada hacia el caldero. El tren me configura desde entonces. Los mineros", evoca esta autora, convencida de que en estos momentos pandémicos no podemos pensar a largo plazo. Y debemos acostumbrarnos a que la normalidad sea la ausencia de la presencia.

"Hablamos de la muerte con mucha más normalidad. Como que se fuera acercando y tuvieras que conocerla. Pues yo, prisa ninguna. Vamos a dejar a la muerte en paz", advierte Coral, que escribe, según el prologuista de 'El bosque de las ánimas', por placer (y sobre todo por necesidad), "por el placer y la necesidad de explicar con palabras hermosas su mundo mágico... Está condenada a seguir escribiendo y a morir escribiendo", afirma categórico Bernardino Robles, el prologuista, que es asimismo su compañero/excompañero. Pues eso, que Coral Puente seguirá contándonos a buen seguro mucho más de ese su mundo tan propio, de esos sus diarios que siguen escondidos entre las nubes. De ese su 'Cuaderno de Canarias'.

Portada del libro 'El bosque de las ánimas', de Coral Puente.
Portada del libro 'El bosque de las ánimas', de Coral Puente.

Entrevista breve a Coral Puente

"Atravesar el filtro del tiempo en la literatura no es baladí"

¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?

Cualquiera que me implique.

Un personaje imprescindible en la literatura (o una persona en la vida).

Imprescindible es una palabra que implica trascendencia. Atravesar el filtro del tiempo en la literatura no es baladí. Imprescindible es mi héroe. No sobrevivo sin él.

Augusto en 'Niebla' de Unamuno. Se le rebela el personaje. El Quijote o Sancho cuando menos. Me agarro a los clásicos como un clavo ardiendo. Pero los contemporáneos, que me tocan en gracia, los vivo. Y eso es un honor. Mientras no estemos muertos, pues estamos vivos.

Para eso, está el bosque, la cancela medio abierta. Hay mucha vida dentro. Hablan algunos muertos, otros callan y azorran como los vivos.

Cierra la puerta al salir, hazme el favor, que se escapa el gato.

Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).

Pues yo misma para no ser menos.

Un rasgo que defina tu personalidad.

Empezar la casa por el tejado. Los tengo peores que publicar un libro.

¿Qué cualidad prefieres en una persona?

La confianza.

¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?

Tridente pretendía ser el sexto relato de este libro. El cuaderno de política recopilado en la última década. Notas, acontecimientos, fechas, aportaciones sociales, una especie de pequeña hemeroteca personal. Lo borré sin piedad, porque la política actual me agota y personalmente tengo un problemilla con las etiquetas. Como son de fibra me pican y me dan alergia. O más bien y extrapolando, te ponen un 'ista' sin abrir la boca; luego tengo que defenderme porque, algunas veces, ni callo ni otorgo y eso desgasta. De momento los 'istas' me los pongo yo, que para eso tengo lengua y en esta, no me pilla mudita. Soy anarquista, y a mucha honra. Y pacifista radical. El mundo debería ser una guerra menos y no una más.

Esta pregunta no es breve, merece explayarse. Pero es que luego, te metes en unos jardines tan enmarañados que tienes que andar ortigando con las ortigas.

¿Qué es lo que más te divierte en la vida?

Uy, el arte de vivirla. El contacto con la naturaleza es brutal en mi obra.

¿Por qué escribes?

La pregunta del millón. Escribo... por si sirve de algo (suelo repetir). Escribo por la misma razón que vivo.

¿Crees que las redes sociales, Facebook o Twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?

Sirven al hilo de la pregunta número seis, para afilar la pluma en la estocada cuando sales al ruedo a 'torrear'. Con la sorna, bombo y platillo de que tenemos libertad de expresión pues resulta que ahora hablo hasta yo. Yo diría, y en mi opinión, que hay que ser un bicho político para no salir mal parad@ en alguna cornada.

No es que se me da mal torear, es que yo, no soy torera.

¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?

Todas. Pienso en literatura.

¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria

Hace muchos años me hubiera gustado ser bloguera. Ahora ni idea. No ando por esos mundos de dios.

Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.

Hay otros mundos. Y también están en este. Frase del Romanticismo inglés de 1816. La simbología de las golondrinas de Bécquer y el polvo enamorado de Quevedo.

Algún epitafio.

Lo tenemos todo inventado.

Un plan B para la Tierra.

Todo lo que puedas imaginar existe.

El mundo eres tú y tus circunstancias y estamos como para salvarlas.

La realidad supera la ficción.

Arte por casualidad, necesidad y contemplación pura.

Pero si no te gustan estas frases tengo más. Como Groucho.

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