REGIÓN LEONESA

El Bocyl inicia la declaración de bien inmaterial del Bordado Popular de la Sierra de Francia

[CON VÍDEO] Como elemento cultural vivo, este bordado serrano de La Alberca y Mogarraz en Salamanca, ha seguido su evolución natural sobre todo a partir del siglo XIX y segunda mitad del siglo XX, con la incorporación de nuevos materiales. La Junta inicia así el camino para dotar de una figura de protección de esta tradición artística.

Bordado Popular de la Sierra de Francia en Salamanca
Bordado Popular de la Sierra de Francia en Salamanca. // Jesús Formigo / ICAL
ileon.com  | 12/01/2022 - 18:00h.

El Boletín Oficial de Castilla y León publica hoy la incoación del expediente, como Bien de Interés Cultural de carácter Inmaterial del Bordado Popular de la Sierra de Francia, una comarca de Salamanca, también conocido como bordado serrano.

Según indica la publicación administrativa, "se trata de un bordado de carácter popular, una manifestación cultural única que recoge en su tradicional hacer, un conjunto de rasgos técnicos, plásticos y simbólicos comunes que configuran un universo artístico propio, creado por las manos de artesanas bordadoras y caracterizado por su colorido y expresividad, donde los animales, reales o mitológicos, se entrelazan en un abigarrado ataurique vegetal".

Según explica la Junta en un comunicado recogido por la Agencia ICAL, se trata de "un fiel reflejo de la evolución del poblamiento y la idiosincrasia de estas tierras, que refleja en su iconografía influencias de civilizaciones orientales antiguas, renacentistas y moriscas, como lo atestigua el collarín en la representación de animales, el ataurique vegetal y el hórror vacui".

Grecas, cenefas y motivos serranos

Los motivos tradicionalmente utilizados en los bordados son reconocidos por los habitantes de la Sierra de Francia salmantina como símbolos identitarios serranos. El horror al vacío que caracteriza esta técnica de bordado hace que todo el campo de la tela se llene profusamente de grecas, cenefas y motivos centrales, en un ataurique vegetal en el que se insertan entre los ramajes enmarañados una serie de animales estilizados.

 

Una colcha con bordado popular de la Sierra de Francia Salmantina. // Jesús Formigo / ICAL
Una colcha con bordado popular de la Sierra de Francia Salmantina. // Jesús Formigo / ICAL

 

La ausencia de la figura humana y de motivos geométricos, el eje de simetría de sus composiciones y sus procedimientos técnicos de punto "al pasado" y a "hilos contados", son las características básicas que definen y caracterizan el bordado serrano.

Como elemento cultural vivo, ha seguido su evolución natural sobre todo a partir del siglo XIX y segunda mitad del siglo XX, con la incorporación de nuevos materiales, tintes químicos y técnicas, abandonando poco a poco el horror vacui característico de las antiguas composiciones, haciéndolas más ligeras y caladas, todo ello sin perder la unidad en su elaboración material y sus características propias en cuanto a técnica, motivos, composición y color.

Propio de La Alberca y Mogarraz

El bordado popular serrano tiene su centro en la actualidad en las localidades de La Alberca y Mogarraz, donde se localizan dos escuelas de bordados de características diferenciadas, a las que se adscriben el resto de los pueblos de la Sierra de Francia: la escuela Albercana, caracterizada por composiciones menos abigarradas, con menor horror vacui en la que predominan los tonos asalmonados y la de Mogarraz en la que pervive la policromía de los colores tradicionales, a la que se fue sumando el salmón por influencia de la escuela albercana. Esta evolución diferenciada permite que se pueda conocer, con cierta precisión, si un bordado procede de una u otra escuela.

La participación, percepción y valoración de la comunidad creadora y recreadora de esta tradición, ha convertido al bordado serrano en un bien representativo de su propia identidad cultural, que "por su autenticidad e integridad merecen la máxima consideración, la declaración de bien de interés cultural de carácter inmaterial".

Respetando los procesos de cambio que, como patrimonio vivo y sin pervertir su esencia, decida la comunidad depositaria de esta tradición y auténtica protagonista de esta manifestación cultural, la administración competente en materia de patrimonio velará por su normal desarrollo, tutelando su continuidad y custodia, así como la salvaguarda y preservación sostenible de este patrimonio vivo.

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