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COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DE LAS CAJAS

El exdirector general de Caja España reconoce presiones políticas para la fracasada fusión con Caja Duero

José Ignacio Lagartos afirma que la deuda del expresidente de la entidad Santos Llamas se reestructuró en un "sálvese quien pueda" y de "poner parches para salir adelante".

José Ignacio Lagartos
Rubén Cacho / ICAL José Ignacio Lagartos comparece en la comisión de investigación de la cajas de ahorro en las Cortes
ILEÓN/ICAL | 14/06/2018 - 15:22h.

El exdirector general de Caja España José Ignacio Lagartos indicó hoy en la comisión de investigación sobre las cajas, que se desarrolla en las Cortes de Castilla y León, que la fusión con Caja Duero tenía todas las bendiciones oficiales y hubo presiones de los poderes políticos y que se produjo ante la imposibilidad de crear una gran caja autonómica "por intereses personalistas".

Sobre las operaciones de reestructuración de la deuda del expresidente Santos Llamas en 2009 aseguró que se produjeron en un momento en el que "era un sálvese quien pueda, era poner parches a las cosas para salir adelante" con la crisis y la exposición inmobiliaria. "Fuimos todos a salvar el pellejo", dijo en la Comisión de investigación sobre las cajas de las Cortes.

Lagartos explicó que "el sector inmobiliario entero tenía que reestructurarse porque no pagaba", y aseveró que todas las operaciones de ese ejercicio "fueron revisadas por el Banco de España" y fue a partir de entonces, "a toro pasado", cuando la autoridad monetaria "empieza a poner objeciones".

El exalto cargo financiero, que ocupó el puesto entre 2004 y 2010, hasta la fusión de Caja España y Caja Duero, asumió que tendrían que haber hecho un seguimiento de los mayores riesgos crediticios de la entidad de forma "más exhaustiva" como les recomendó el Banco de España, aunque apostilló que "nunca" recibieron ninguna información "especial o específica" sobre una situación negativa en cuanto a los préstamos, incluidos los del presidente Santos Llamas, inmerso hoy en un proceso judicial por su financiación a cargo de la caja.

De hecho, precisó, hasta entonces, pese a la "bárbara" exposición al ladrillo, la autoridad monetaria no dijo nada, e incluso la fusión con Caja Duero en 2010, "fue bendecida" por el Bando de España, la auditoria KPGM, e informada "muy bien" por la UE. José Ignacio Lagartos explicó que "todo el mundo estaba feliz y contento" antes de la crisis mundial, que "nadie vio llegar", pero cuando entró, "todas las entidades financieras dispararon hacia sus clientes, querían que devolvieran sus préstamos mañana por la mañana, pero el sector inmobiliario no es de salir y correr", aclaró, porque los créditos duraban años, ya que se financiaba desde la compra de los terrenos, a la construcción y la adquisición de vivienda.

Lagartos incidió en que los préstamos a miembros del Consejo de Administración incluido el presidente Santos Llamas, "debían contar con la aprobación de los comités de riesgos, el consejo de administración y la Junta, y eran referidos al Banco de España y nunca recibimos información especial o específica que aconteciera sobre los citados préstamos".

Lagartos, quien explicó que tuvo cuatro presidentes distintos durante su etapa en la entidad, recalcó que los informes sobre los mayores riesgos se remitían al Consejo de Administración; y se informaba de los mayores riesgos crediticios a la Junta regularmente. El exdirectivo aceptó que "igual" no cumplieron con el seguimiento "especial y específico" que recomendaba el Banco de España en 2008, pero contaban con una comisión que hacía un seguimiento todas las semanas, donde se analizaban los riesgos medio altos y medios bajos. Un órgano, dijo, que estaba integrado "por los mejores profesionales, que conocían perfectamente los riesgos, y no hubo ningún rechazo". "Se podía haber mejorado el seguimiento, y perfeccionado más, pero lo del Banco de España era sólo una recomendación y no levantó ningún acta especial porque incumpliéramos la legalidad", resumió.

Fusión de cajas

Por otra parte, se refirió a la propuesta de creación de una caja autonómica en un SIP (fusión fría), impulsada desde la Junta, que "fracasó por motivos personalistas", dijo, de distintas entidades. Al respecto, desveló que en conversaciones privadas "presidentes y directivos" de otras cajas le aseguraron que "no estaban por la labor y preferían quebrar antes que fusionarse con cajas de la Comunidad". Y es que como señaló, no eran "cajas amigas sino feroces competidoras" en un territorio común, se "peleaban" hasta para financiar a los equipos deportivos para que llevaran su nombre.

Lagartos explicó que en la fusión "insistieron", dijo, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el fallecido vicepresidente Tomás Villanueva, y la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, junto a la patronal del sector. Al respecto, indicó que se produjeron "muchísimas reuniones" pero sólo mostraron interés Caja España y Caja Duero, cuando vieron que "la crisis era imparable".

Una fusión que desde la entidad que dirigía, dijo, veían como "completamente necesaria" para poder competir, y que se produjo finalmente con Caja Duero, en un proceso, dijo, que no tuvo contestación en León, aunque sí en Salamanca. Una fusión, explicó, que fue calificada como "un modelo" para el resto por las auditorias, el Banco de España y la UE.

Lagartos indicó que no hubo presiones para una fusión que consideraban "inevitable" para lograr tamaño crítico y defendió que una caja autonómica podría haber impulsado una entidad inmobiliaria y "haber salvado ese tejido" y poder contar hoy con una entidad grande de Castilla y León.

La fusión de Caja España y Caja Duero dio lugar a la creación del Banco CEISS, que quebró y fue nacionalizado parcialmente y posteriormente vendido a Unicaja, que se ha fusionado con los restos bancarios de las antiguas cajas. El coste de este proceso para el erario público asciende actualmente a 159,8 millones de euros, excluyendo los fondos recibidos por el 'banco malo' que eran más de 3.100 millones de euros.

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