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Etiopía, tras las huellas de Pedro Páez y la reina de Saba - Addis Abeba (Parte II)

Segunda entrega de la serie 'Etiopía, tras las huellas de Pedro Páez y la reina de Saba', de la mano de Mario Lozano Alonso. Con ella finalizamos nuestra visita a Addis Abeba.

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Mario Lozano Alonso | 28/08/2016 - 13:50h.

Siddist Kilo y Arat Kilo

La calle de Jorge VI es el eje que une las plazas de Siddist Kilo y Arat Kilo, concentrando algunas de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

En su extremo norte, en Siddist Kilo, se alza un monumento a los etíopes asesinados por el virrey Graziani el 19 de febrero de 1937. Allí también está el zoo de leones de Addis, una anticuada jaula de fieras donde los descendientes de los leones abisinios del emperador Haile Selassie malviven en jaulas diminutas, al más puro estilo de un zoo decimonónico. Sin embargo, el lugar merece la pena porque es de los pocos sitios donde se puede contemplar este tipo de león, más pequeño de tamaño que sus congéneres en libertad y caracterizado por su melena negra.

Caminando hacia el sur se halla el Museo Nacional, de gran valor por sus colecciones. Modesto en dimensiones y necesitado de una urgente puesta al día, alberga una importante colección de arte aksumita, la civilización antigua que floreció al norte del país, y numerosas piezas de arte del resto de períodos de la historia etíope. Pero la joya de la corona es, sin duda, el esqueleto de Lucy, un Australopithecus afarensis de 3,2 millones de antigüedad, considerado el antepasado más antiguo del hombre hasta que en el año 2000 se descubrió a Selam, otro miembro de su misma especie pero 100.000 años más antigua. Sin embargo, los restos que se pueden contemplar son réplicas, ya que los originales están guardados para preservarlos. Al lado del museo se encuentra el restaurante Lucy, uno de los mejores de la ciudad, donde merece la pena pararse para tomar una cerveza y disfrutar de su jardín.

Una vez que hemos llegado a Arat Kilo, presidida por el León de Judá que conmemora el retorno de Haile Selassie en 1941 tras la ocupación italiana, la catedral de la Trinidad está más cerca. Construida en los años 30 para servir de mausoleo de Haile Selassie, se trata de un edificio de planta basilical similar a modelos italianos que, sin embargo, cuenta con algunas adiciones estilísticas etíopes. En la capilla lateral izquierda del ábside se encuentran las tumbas de Haile Selassie y su esposa, Menen.

Desde la Catedral de la Trinidad es relativamente fácil acercarse a uno de los pocos edificios del antiguo Ghebbi (Palacio Imperial) que están abiertos al público: el mausoleo de Menelik II. Esta estructura cúbica con cuatro torres en sus esquinas y cúpula central funciona como iglesia en su primera planta, mientras que el sótano sirve de mausoleo imperial para Menelik II y su esposa Taytu, fundadores de la ciudad, su hija, la emperatriz Zewditu y una de las hijas de Haile Selassie. De nuevo, hay que tener cuidado con la cámara en esta zona, ya que está rodeada de edificios de la presidencia.

Merkato

El mercato indigeno, fundado en esta área durante la ocupación italiana, se dice que es el mercado al aire libre más grande de África. Puede que sea cierto o no, pero merece la pena acercarse a conocerlo. Nosotros llegamos a él utilizando el moderno metro ligero de Addis, concretamente la línea que une Menelik Square con Ayat. Sorprendentemente barato (apenas 2 birr, casi un céntimo de euro) pero saturado, muestra la necesidad que tiene esta urbe de más medios de transporte público. La parada más cercana es la de Autobus Terra, justo en su límite norte. Al ser un tramo de metro elevado, la propia parada sirve de mirador privilegiado desde donde contemplar el trepidante ritmo del mercado. Aquí se puede adquirir prácticamente de todo. Las manzanas del área se componen de edificios exclusivamente dedicados a la actividad comercial, mientras las calles están abarrotadas de vendedores callejeros que venden desde hortalizas hasta teléfonos móviles, pasando por manojos de khat, la planta estimulante cuyas hojas se mascan para conseguir un ligero efecto narcótico. Aunque su consumo es legal y muy popular en las regiones orientales del país, hay que recordar que su consumo en España está prohibido, por lo que no es buena idea llevarse un ramillete a casa.

Merkato fue nuestro último lugar visitado en Addis Abeba. No tuvimos tiempo para visitar Entoto, la antigua capital imperial situada en las verdes colinas al norte de la capital, ni la iglesia semimonolítica de Washa Mikael, así que quedan pendientes para la próxima visita. Ahora toca pensar en Bahir Dar, la siguiente etapa de nuestro viaje por la antigua Abisinia.

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