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formación en prácticas reales

Una estudiante de Derecho leonesa se defiende a sí misma y gana un juicio por despido improcedente

Elisa Castiello, de 22 años y estudiante de la Universidad de León hasta septiembre, consigue una sentencia "parcialmente" a su favor contra un ayuntamiento de la Montaña ejerciendo ella misma como su propia abogada.

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M.C. | 06/02/2018 - 09:28h.

Prácticas tan reales como la vida misma, o una historia de las que motiva a los estudiantes a seguir formándose, que convence de que tantas horas de Universidad tienen un sentido. Eso sí, tanto en la parte del denunciante como en la del denunciado en la mayoría de las ocasiones.

Elisa Castiello, leonesa de 22 años y estudiante de la Universidad de León hasta el pasado septiembre, acaba de ganar su primer juicio como representada y representante al mismo tiempo. Aunque el fallo de la sentencia resuelve que "se estima parcialmente la demanda interpuesta por Elisa", la joven se siente satisfecha de que el juez le haya dado la razón de su despido improcedente.

Los hechos

Un ayuntamiento de la Montaña leonesa contrató a otro trabajador para sustituirla tras tener una baja por un accidente y Elisa fue despedida, explica la joven que en estos momentos estudia en la Universidad de Vigo Derecho Marítimo y Aéreo.

"El juicio lo defendí yo, no llevé abogado de mi parte", apunta la joven estudiante que agradece al decano de la Facultad de Derecho de León, Juan José Fernández Domínguez, toda la ayuda recibida. "Me asesoró en su asignatura para que yo tuviera el conocimiento de poder llevar este caso", reconoce Elisa, satisfecha tras haber ganado el juicio con méritos propios.

Una victoria para la joven, pero con una sentencia que no altera las condiciones actuales ni de la demandante ni del demandado; es decir, el fallo del juez reconoció "parcialmente" la demanda interpuesta por Elisa en cuanto a que el despido fue improcedente, aunque no nulo. Pero la condena a la empresa dejaba elegir al demandado entre dos opciones: la primera de ellas era que readmitiera a la joven a su puesto de trabajo, cosa que no es posible ya que el contrato naturalmente ya se había extinguido (estaba estipulado para los meses de julio y agosto); y la segunda que la indemnizase con 130'8 euros, realidad ya admitida por parte del Ayuntamiento y cuya cantidad la denunciante ya había recibido en un finiquito por importe de 136'54 euros que ella misma firmó para poder cobrar.

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