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REFUGIO DE VERANO

De ruta por la tierra del torreón de Santa María de Ordás y la leyenda de don Ares de Omaña

La imponente atalaya de veinte metros de los Quiñones en el Concejo de Ordás, a las puertas de Luna y Omaña, a treinta kilómetros de León es la tercera etapa de la serie en la que ILEÓN.com recomienda hacerse una escapada este verano del coronavirus, con cantar legendario incluido y hasta paseo ornitológico a la vera del embalse de Selga.

Torreón de Santa María de Ordás
El torreón de Santa María de Ordás, de veinte metros de altura. Foto: Diputación de León.
Jesús María López de Uribe | 19/07/2020 - 10:00h.

Tercera entrada de la serie Refugios de Verano que comenzó en la casa fortificada de Riolago de Babia, en la montaña leonesa, y la semana pasada se paseó por el Sur de León en Grajal de Campos. En esta ocasión volvemos por nuestros pasos y nos acercaremos a la zona de Omaña, en las postrimerías de la Cordillera Cantábrica a visitar la tierra de Ordás.

Entre las fortificaciones de la zona (limítrofe con Luna y con Omaña) se encuentra hoy la imponente torre de Santa María de Ordás, situada en el municipio con el mismo nombre a treinta kilómetros de León; precisamente en la confluencia de los ríos Omaña y Luna, dominando la tierra de Ordás. Era parte de la línea de fortalezas defensivas que había dispuesto la Casa de Luna –los Quiñones, los mismos de Riolago– a lo largo del nacimiento del Órbigo, que surge de la unión de estos dos ríos por esta zona.

Según un folleto turístico de Cuatro Valles "desde la torre de Santa María de Ordás se domina la ribera del río Luna, fue construida por don Pedro Suárez de Quiñones sobre una antigua fortaleza de origen desconocido. En su construcción se empleó mampostería y mortero, además de sillería en arcos, columnillas y ventanas".

De planta circular, una hipótesis afirma que la mandó levantar Diego Fernández de Quiñones aprovechando los restos de una antigua fortaleza. Incluso la utilizaba él mismo como residencia durante largos periodos de tiempo. Es bastante probable que existieran algunos edificios auxiliares que no se conservan a día de hoy. Otra, que fue construida en el siglo XIV por el adelantado mayor del Reino de León, don Pedro Suárez de Quiñones.

Mientras que otra leyenda habla de que fue Alfonso III el Magno el que ordenó fortificar la zona en el siglo IX "por Mossen Pedro Aspré, primo de la reina Doña Ximena, de sangre real francesa, que vino con armas y gentes a apoyar la lucha contra los musulmanes y que en premio a su valentía obtuvo numerosas tierras y posesiones, pero sobre todo en el concejo de Ordás donde construyó la antigua fortificación y otra atalaya, que llamaron el Torrejón de Güerga", según Cuatro Valles.

Una atalaya de vigía con chimenea

El Torreón de Ordás, del que sólo se conservan los muros, era una estratégica torre cilíndrica de más de 20 metros de altura, carente de almenas, que servía como atalaya de vigía y como última protección en caso de ataque. Hay que tener en cuenta que la zona es el primer avance cristiano frente a los musulmanes más allá de la protección de las montañas, y además rica en ganadería en la Edad Media, con lo cual es una tierra que en aquellos momentos era muy importante para el reino asturleonés.

La fortificación actual que se ve, la del siglo XIV, es una torre 20 metros de altura y forma circular en la que se puede ver en su interior –al que para acceder hay que pedir permiso al Ayuntamiento– una serie de mechinales (agujeros a la misma altura para sostener las vigas) que indican que tuvo al menos cinco plantas. Y todas ellas compartían una chimenea común a todas ellas, aún visible, empotrada en la pared. Entre las plantas primera y cuarta, existía una letrina que permitió la evacuación de todo tipo de inmundicias y desperdicios.

La leyenda de Ares de Omaña

Algunas leyendas trágicas rodean a esta torre, como la que dice que este lugar murió don Ares de Omaña a manos de su tío el Adelantado don Pedro Suárez de Quiñones. Una leyenda que tiene referencia en León capital con una plaza propia en el Barrio Romántico: la de Torres de Omaña.

Al parecer la zona estaba en disputa. "Alfonso XI había donado a su bastardo Enrique los señoríos de Ordás, Luna y Omaña, quien los trasladó a la familia de los Ponce, enemigos de los Quiñones, que volvieron a recuperar Luna y Ordás, pero no pudieron conquistar Omaña. Además, Pedro Suárez de Quiñones quiso edificar su palacio sobre la muralla de León (lo que sería el anterior al actual Palacio del Conde Luna), pero a ello se opusosu sobrino el joven don Ares quien, confiado, perdió la vida ante el engaño de su tío, que lo atrajo a la zona y lo mató a traición", como cuentan más a fondo en la web Saber.es.

Don Ares de Omaña habría aceptado la invitación a visitarle en el castillo y "con buenas artes y agasajos", don Pedro se ganó la confianza de su sobrino, como si no hubiera pasado nada y todo fuera a arreglarse. Pero por la noche lo mataron a traición, le cortaron la cabeza y la mandaron a su familia para dejar claro quién mandaba.  Sin embargo, esta sangrienta tragedia parece más un cuento romántico que algo que ocurriera en realidad.

Una panorámica de Santa María de Ordás con el torreón al fondo. Foto: Casa Rural Las Forquetas.
Una panorámica de Santa María de Ordás con el torreón al fondo. Foto: Casa Rural Las Forquetas.

Parece ser que fue el otro Quiñones ya mencionado, don Diego, el que siguió empeñado y entró en la zona sin contemplaciones y en contra de la oposición de los concejos "esclavizando a las gentes con trabajos gratuitos, dándoles pan mohoso y vino avinagrado, multas y sanciones".

Parece ser que la creación del 'Romance de Don Ares de Omaña' fue en venganza a su forma de actuar, para que nadie olvidara cómo se habían comportado los Quiñones con aquellas gentes.

Un paseo ornitológico por el embalse de Selga

El concejo de Ordás tiene muchos mas actractivos para visitar. Otro paseo que se puede dar es en el embalse de Selga de Ordás, que "reúne una serie de características que lo hacen óptimo para el establecimiento de aves acuáticas residentes y para recibir a las diversas especies de aves migratorias que llegan a estas latitudes durante el invierno fácilmente observables desde el camino que bordea al embalse". Tiene hasta ruta ornitológica señalada, según indican en esta web.

Para planificar la visita:

  • Dónde comer: en el pueblo de Callejo de Ordás puedes ir a Las Campares, pero si está lleno puedes consultar aquí más restaurantes en las cercanías.
  • Dónde dormir: para quedarse unos días por allí y disfrutar del espectacular cielo nocturno (obligatorio llevar ropa de abrigo en verano) está la Casa Rural La Forqueta, aunque puedes consultar aquí más alojamientos de la zona.
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