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Naturaleza

Cuando los árboles de León son el monumento más impresionante

La provincia leonesa suma un total de 46 ejemplares tan imponentes que son considerados árboles monumentales, algunos que superan los 1.200 años y otros que tienen una historia o unas dimensiones dignas de conocerse.

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ileon.com  | 06/07/2019 - 10:30h.

La provincia leonesa no es sólo una tierra de monumentos hechos por la mano del hombre de primera magnitud, desde la Catedral gótica de León a las obras de Antonio Gaudí en León o Astorga, hasta Las Médulas auríferas romanas. La lista es enorme y su atractivo incuestionable.

Pero mucho menos conocida es la monumentalidad de su naturaleza. De este a oeste, de norte a sur, la geografía provincial esconde tesoros verdes en forma de árbol que son auténticos maravillas de la naturaleza pero que, a ojos inexpertos, pasan casi totalmente inadvertidos.

Por suerte, quedan ojos expertos que se encargan de no hacer olvidar el valor de los árboles monumentales leoneses. Y no son pocos los que forman parte de esta selecta lista: un total de 46 árboles están oficialmente catalogados para la plataforma internacional Monumental Trees. Esta selección natural de ejemplares sensacionales se realizan en función de las principales características que les hacen únicos, como su larga edad, su altura y grosor o también por algunos elementos que les convierten en singulares y casi únicos.

Si bien están repartidos por todas las comarcas leonesas, son las del Bierzo y la Montaña Oriental los paisajes que más de ellos acogen. Y una zona muy en concreto: Los Ancares, subcomarca berciana que linda con la parte gallega.

Por especies, una buena parte de las maravillas arquitectónicas de la naturaleza leonesa son sobre todo robles pero la lista es amplia: tejos, alcornoques, castaños, olmos, nogales o hayas.

Uno de los más llamativos, también por el grosor de su tronco, con un grosor de casi 13 metros de circunferencia, es 'En Cantín' de Villasumil.

Se sitúa en el corazón de la reserva de la biosfera de los Ancares leoneses, que por encima de todo se considera el castaño más viejo de España.

Pero la palma de 'gordo' se la lleva la circunferencia de 14,36 metros de tronco de que hace gala un viejo castaño en la localidad de Villar de Ocero, un pueblo del municipio Villafranca del Bierzo, tan especial que se le ha bautizado con un nombre propio: El Campano.

El árbol más alto este álamo negro que mide 35 metros, en el municipio de Fabero.
El árbol más alto este álamo negro que mide 35 metros, en el municipio de Fabero.

En cuanto a la altura el mayor gigante que tiene León, según 'Monumental Trees', es un álamo negro que se encuentra en Fabero a orillas del arroyo Coucilleros, que sumaba en agosto de 2017 (fecha de la última medición) la friolera de 35 metros de altura.

Por su parte, un roble en Oseja de Sajambre (Picos de Europa), el castaño situado en Morla de la Valdería (Castrocontrigo) y la encina carrasca cuyo nombre es 'Xardón de Peruchín', al lado del cementerio de Otero, en el Bierzo, son otros de los techos vegetales de la provincia.

El considerado más anciano de la provincia es el tejo milenario del pueblo de San Cristóbal de la Valdueza. Bautizado con el nombre de 'El Teixo', los expertos hace tiempo que lo consideran como el segundo tejo con mayor edad del continente europeo, con al menos 1.200 años oteando el horizonte.

Por encima de la friolera de los diez siglos, se sitúan también el 'Roblón de la Loma Cueto Rey', en en el paraje de Las Hormas en Riaño, el 'El Cantín' de Villasumil de Ancares' y 'El Mayoral' de Almanza.

Un cedro del Himalaya 'cerquina' de casa, en León capital

Otra curiosidad: no siempre hay que salir por lejanos parajes para disfrutar de cosas únicas. Basta mencionar un extraño cedro del Himalaya que está plantado en el patio de El Albéitar, la sede administrativa universitaria de León. Y es que se trata de una especie considerada única en la capital leonesa y que aparece en esta selecta lista.

La mayoría de los ejemplares de la lista son tan personales y monumentales que disponen de apodos de larga tradición en cada uno de sus pueblos. Algunos, aunque no es lo habitual, consiguen convertirse en un reclamo de carácter turístico.

Sus nombres son otro reclamo, porque son auténticas maravillas de la sabiduría pupular. Basta oir hablar de el 'Zufreiro del Frade', el nogal del 'Tío Eusebio', 'Humeiro da Coutiña Grande', el 'Roble Jatero', 'La Potrona', el tejo 'de Borbonejo' o la secuoya 'de Villa Clara para sospechar que se trata de ejemplares con nombres y apellidos ganados a pulso al cabo de los muchos años y las características extraordinarias que suman.

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