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La Fragua Literaria Leonesa

Carlos Fidalgo: "Soy de los que escriben sobre un viaje"

El periodista y narrador Carlos Fidalgo, autor de 'El agujero de Helmand', escribe a diario pero sólo le gusta hablar de las historias que ha terminado.

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Carlos Fidalgo. Foto: Manuel Cuenya
Manuel Cuenya | 14/01/2014 - 10:22h.

Periodista, narrador, poeta escondido, apasionado de los relatos de aventuras y de México, así es Carlos Fidalgo. No en vano, el autor bembibrense reconoce a Juan Rulfo y a Carlos Fuentes como a dos de sus grandes fuentes de inspiración literaria, aunque también se siente deudor de el cineasta neoyorkino Peter Berg o escritores como Eduardo Mendoza, García Márquez, Cortázar, Baricco, Dino Buzzati, Salinger, Jack London, o el leonés Julio Llamazares, entre otros. A este respecto, Carlos Fidalgo reivindica, aparte de 'Pedro Páramo', 'La lluvia amarilla' como uno de sus libros de cabecera. "Lo que hace Llamazares en este libro –viene a decir Fidalgo– es algo así como lo que hiciera Rulfo con su Comala en México". Y no le falta razón, porque el autor de 'Escenas de cine mudo' ha llegado a reconocer la influencia del genio mexicano en su novela ambientada en el Pirineo aragonés.

Como periodista profesional –comenzó su andadura muy joven en Diario de León, antes incluso de acabar la carrera– espera que este oficio, uno de los mejores del mundo, según él, le ayude a no poner una palabra de más. Como debe ser en la literatura, "donde un adjetivo que sobra te descabalga una frase, y una frase que sobra te contamina el resto de la escritura". Por eso Fidalgo escribió 'El agujero de Helmand' con un estilo conciso, aplicando el principio de economía narrativa.  Él mismo está convencido de que su novela, ambientada en la guerra de Afganistán, cuyos protagonistas son un grupo de marines, no tiene una palabra de más. "Y eso ayuda a crear la atmósfera de incertidumbre y misterio de la trama. No le añadiría ni le quitaría nada". Es probable que la historia de 'El agujero de Helmand', ganadora del Premio Tristana 2010, se la susurraran unos pastores pastunes durante la noche. Una novela con aromas rulfianos de muerte y polvo.

"La lista de buenos escritores es interminable y de todos se aprende".

La aventura

Carlos Fidalgo, que se dio a conocer en el mundo literario con un libro de relatos titulado 'El País de las nieblas', en clara referencia a su Bierzo natal,  nos ha ofrecido recientemente 'Tierra adentro y otros cuentos de naufragios', que nos habla del Titanic, del Great  Eastern, "que fue el mayor barco de vapor del mundo y lo fabricaron en los astilleros de Londres, del American Star, un trasatlántico norteamericano que embarrancó en Fuerteventura, del almirante Nelson, de Boabdil o de una familia de argelinos que se abre camino en Francia". Editado en formato digital, bajo el sello Leer-e, con el mar como escenario, porque "en el mar cabe todo. La aventura. El viaje. Y yo soy de los que escriben sobre un viaje", matiza Carlos, este libro de cuentos es una clara apuesta por el libro digital, "que llega donde no llega el papel, más deprisa y con menor coste". A este respecto Fidalgo está convencido de que hay que abrir la mente a los nuevos soportes, "como en su día la imprenta fue un avance respecto a los manuscritos y ayudó a popularizar el conocimiento. Con ella llegaron nuevos escritores y nuevas historias y con el libro digital empieza a pasar lo mismo". No obstante, cree que ambos soportes, tanto en papel como en digital, pueden convivir. "Seguramente, el formato digital afecte sobre todo al libro de bolsillo. Pero el libro como objeto de colección permanecerá". Ojalá. No nos vaya a ocurrir como en 'Fahrenheit 451', la novela distópica de Bradbury, en la que el gobierno de turno, para que sus ciudadanos sean felices y productivos, quema todos los libros.

La niebla del Bierzo

Aunque leonés, cuya casa es el Bierzo, si bien su familia es de La Cepeda, a Carlos Fidalgo no le gustan las banderas, ni siquiera las literarias, porque "el mundo es muy grande para escribir siempre de los mismos paisajes". Y con todos los respetos, aclara él, se siente más próximo a Joseph Conrad o a Herman Melville que a Antonio Pereira, "que no deja de ser un grandísimo cuentista", al que reconoce como un maestro.

"Seguramente, el formato digital afecte sobre todo al libro de bolsillo. Pero el libro como objeto de colección permanecerá".

En este sentido, le resulta emocionante figurar, junto al autor de 'La Orbea del coadjutor', en una Antología de escritores bercianos de Narrativa Breve, que editara el Instituto de Estudios Bercianos.  Y la niebla del Bierzo, "o un paisaje que se le parece", impregna todos los relatos de 'El país de las nieblas', que ilustrara el artista berciano Juan José Albares. Esa niebla que le ha llevado a la literatura fantástica. Esa niebla, esa nieve, esas montañas, que tanto estimulan la imaginación de los escritores y escritoras de la provincia de León. "Aunque en España, la tradición realista –precisa Carlos– no haya dejado mucho espacio a la imaginación", porque en su caso prefiere imaginar más y describir menos. Asimismo, el Bierzo reaparece en su último libro, en concreto en un viejo relato, que su creador recupera y reescribe de 'El país de las nieblas' sobre un minero atrapado tras un derrabe de carbón. "Podría transcurrir en Bembibre y en la cuenca del Bierzo Alto", agrega Carlos, que sigue leyendo y escribiendo, descubriendo a autores y autoras como Irène Némirovsky, Philippe Claudel, o los cuentos del Oeste de Dorothy M. Johnson, que le sirvieron de inspiración al cineasta John Ford –otro icono para Fidalgo– para realizar algunas de sus películas, como 'El hombre que mató a Liberty Valance', "aunque el cuento y las narraciones sobre el Oeste parezcan el hermano menor de la novela y un gueto de la literatura popular", señala este narrador, periodista, bloguero y poeta que escribe a diario y se ha propuesto leer pronto a Amin Maalouf y a las hermanas Brontë, porque "la lista de buenos escritores es interminable y de todos se aprende". También le gustaría escribir una novela cuyo punto de partida podría ser Irlanda (origen del cineasta Ford) hasta alcanzar los Estados Unidos. Pero sólo le gusta hablar de las historias que ha terminado. "Por si se me escapan", concluye.

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