Marta Prieto: “Antes que escritora he sido y soy una gran lectora”

Marta Prieto

Manuel Cuenya

Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Oviedo y Directora del Instituto Ordoño II de la capital leonesa, donde imparte clases de Latín y Griego, Marta Prieto Sarro es también narradora, especializada en libros de viaje por la provincia y aun por otros lugares. Ha publicado varias obras, entre ellas, 'Siete rutas para conocer León' o 'Nueve rutas para conocer el sureste de León', “dos trabajos muy gratificantes y no fáciles. Sobre todo el primero, 'Siete rutas para conocer León', que no dejó de ser un 'best seller': la Diputación de León lo ofrecía en las oficinas de turismo en varios idiomas y yo he visto cientos de personas con él en todos los lugares de la provincia”, recuerda su creadora, cuyo volumen fue ilustrado con las imágenes de Puri Lozano y Miguel Sánchez, “dos excelentes fotógrafos”, consiguiendo una hermosa y útil combinación de texto e imágenes. Asimismo, ha colaborado en obras colectivas como 'Bierzo Mágico', 'El siglo de León' o 'Enciclopedia de León'.

Cabe destacar que entre sus libros de cabecera están 'La Ilíada' y 'La Odisea', que en verdad son obras fundacionales de la literatura de viajes. “Si de huellas hablamos, las remontaría a la Odisea y el Viaje de los Argonautas: difícil que una obra dé tanto de sí como lo han hecho estas. Pero es que en el caso de la Odisea, estamos hablando de los comienzos de la literatura occidental que, visto de este punto de vista, comienza con la narración de un viaje. También hay un viaje inicial en la Ilíada, porque los griegos tuvieron que hacerse a la mar para llegar a Troya: el mismo viaje que había hecho Paris en sentido inverso para hacerse con la hermosa Helena”, nos aclara Marta, que es una apasionada tanto de la literatura de viajes como de viajar. Pero no de la literatura de viajes descriptiva sino de la que ella denomina 'lírica' porque en esta se perciben las emociones del autor. Y esto se le antoja una manera de contar hermosa y sugerente.

“Por razones que intuyo, pero que seguramente alguien ha estudiado con detenimiento ya, los leoneses son buenos en la literatura de viajes. Pienso en muchos nombres que comienzan precisamente con el de una mujer: Egeria y su 'Itinerarium'. Si para muestra vale un botón, León le ha ofrecido al mundo a un maestro en este arte literario: Julio Llamazares”, afirma con contundencia Marta Prieto, que reivindica tanto a la berciana monja Egeria -la primera gran viajera-escritora de España, quien nos cuenta a través de cartas, a modo de diario de viaje, su fascinante periplo en el siglo IV desde la antigua Gaellecia hasta Tierra Santa-, como al excelente narrador-viajero Llamazares, uno de los más grandes escritores en lengua española, que ha publicado maravillosos libros de viaje como 'El río del olvido', 'Tras-os-Montes', 'Las rosas de piedra' y recientemente 'Las rosas del sur'.

Los orígenes de la literatura occidental, de la literatura de viajes, los remontaría a la Odisea y el Viaje de los Argonautas: difícil que una obra dé tanto de sí como lo han hecho estas

Y en este sentido siempre le ha parecido extraordinario el papel de los leoneses en la literatura, “una característica que se puede rastrear desde siglos atrás. Alguien observó hace unos años que León es la provincia con mayor número de escritores por centímetro cuadrado: absolutamente cierto”, apostilla Marta, a quien le parece que ahora mismo hay muchos escritores y muchas escritoras de gran valía. Y no se refiere sólo a los autores consagrados, “esos de los que todos nos sabemos sus nombres por la relevancia que tienen en la literatura actual a nivel nacional (Merino, Llamazares, Luis Mateo...) sino precisamente a los que escriben desde la ciudad de León o desde la provincia”.

Cuenta que en los últimos años hemos tenido oportunidad de leerlos en obras colectivas como 'Cuentos de León' o 'Leyendas de León' publicados por la editorial Rimpego. Y entre estos autores hay un número significativo que prometen, según ella, a quien por lo demás le gusta mucho el auge que percibe en la poesía y el hecho de que la literatura se esté vinculando a otras artes, como la pintura o la música. “Y tengo que resaltar que me alegra especialmente comprobar que sean precisamente las mujeres quienes lo están haciendo posible”, precisa la coautora de 'La cátedra de Latín de Lois', quien fuera galardonada asimismo con el Premio de Poesía 'Voces de Mujer' del Ayuntamiento de Astorga en 2009.

Apasionada lectora, “antes que escritora he sido y soy una gran lectora”, reconoce tener una gran biblioteca, acrecentada con la de sus padres gracias a la generosidad de sus hermanos. Con lo cual son muchos los escritores y escritoras que lee. Unos le llevan a otros. Cree sobre todo en obras que perdurarán a lo largo del tiempo, “obras que han sobrevivido a su tiempo y al discurrir apresurado de los siglos. Creo que así se han generado lo que llamamos clásicos”.

Además de gran lectora es una entusiasta escritora. Y disfruta de la escritura aun cuando esa escritura es poco creativa, disfruta incluso cuando escribe sobre asuntos más técnicos “que, desde luego, tienen poco que ver con la creatividad. Y mucho con la comunicación a distintos niveles. Y la inmensa mayoría de lo que he escrito es poco creativo. Me gustaría que hubiese quien disfrutase con lo que yo escribo: es lo mejor que le puede ocurrir a una modesta escritora como yo”, afirma Marta, consciente de que en su trabajo diario, en sus clases, sí transmite su pasión por la literatura porque precisamente su formación le ha proporcionado las mejores fuentes literarias: las fuentes clásicas.

Comienzos literarios en El Filandón

Rememora cómo su andadura literaria comenzó con sus colaboraciones en el suplemento literario 'El Filandón' de 'Diario de León' de la mano del escritor Alfonso García (a quien le hemos dedicado fragua). “Fue un regalo impagable de Alfonso García que me proporcionó la posibilidad de escribir con muy pocos años. Algo, por otra parte, que yo nunca me había planteado. Me abrió, además, a trabajar a un ritmo frenético con excelentes personas y literatos como Nicolás Miñambres o J. Enrique Martínez” (quienes también forman parte de la fragua literaria leonesa)

Un suplemento que recibiera el Premio Nacional al Fomento de la Lectura en 2004, “uno de los más merecidos entre los que se otorgaron”. Aunque Marta cree que ese premio tuvo una repercusión menor de la que debió tener y que ni siquiera los responsables del 'Diario de León' supieron valorar en su justa medida el premio recibido.

En la actualidad, colabora con una columna de opinión en 'La Nueva Crónica', entre cuyos artículos podemos mencionar por ejemplo 'Por la cruz', dedicado a la procesión de mortajas en Quintana de Fuseros (pueblo situado en el Bierzo Alto) o la que rinde homenaje a 'El viaje del Vierzo', del escritor-viajero Valentín Carrera.

Fue un regalo impagable de Alfonso García que me proporcionó la posibilidad de escribir con muy pocos años

“Es una experiencia fascinante que me proporciona muchas satisfacciones. En cualquier caso, y aunque me consuma no poco tiempo, disfruto escribiendo mi columna”, señala Marta, quien cree que escribiendo columnas de opinión se ejercita el estilo literario. “Al menos en la que yo escribo. Aunque tengo que reconocer que probablemente mi columna es atípica y que yo me la planteo como una forma de interpretar la realidad que no se basa nunca en lo inmediato sino que bucea en una experiencia vital y cultural construida a lo largo de muchos años”, apunta Marta, que ejerce también como correctora de estilo en editoriales, algo que le encanta, “debo ser en este aspecto una rara avis”, porque le proporciona una visión sobre el texto absolutamente diferente de la que obtiene cuando es una simple lectora.

Cree además que, a través de la corrección, uno establece una relación un tanto particular con los autores. “Tal vez la palabra sería complicidad”. Y se siente orgullosa de algunos trabajos en este campo que no eran precisamente fáciles.

Reconoce que ha terminado siendo una lectora que no puede leer sin un lapicero entre las manos, “o en el pelo, que es donde habitualmente lo guardo”, se expresa Marta, que está cerrando un proyecto importante, en el que ha invertido mucho más tiempo del esperado: “hay ocasiones en la vida en que algo que parecía (o se esperaba) fácil se enreda tontamente y resulta difícil dar con la solución. Se trata de un libro que publicará la Editorial Rimpego que aborda veintitantos personajes leoneses históricos cuya relevancia es incuestionable por una u otra razón. Y que nace con idea y voluntad de continuarse. Hemos hecho esta primera selección no solamente combinado la presencia de personas de nuestro pasado más lejano con otras más próximas, aunque no rigurosamente contemporáneas, sino también teniendo en cuenta que la muestra fuese significativa atendiendo a su dedicación”.

De modo que en este primer volumen estarán desde Egeria o San Froilán hasta el jesuita Segundo Llorente. Y tendremos desde diplomáticos como el cardenal Quiñones hasta navegantes como Álvaro de Mendaña –nos recuerda Marta–. Por el medio personajes como Moisés de León, Lucas de Tuy, Fernando Merino, el relojero Losada, Juan de Ferreras, Gumersindo de Azcárate... Un trabajo que le ha resultado costoso porque le ha obligado a leer mucho y de manera muy crítica y gracias al cual ha obtenido conclusiones muy interesantes, “que podrían plasmarse en un ensayo (para el que nunca tendré tiempo seguramente)”.

Y entre sus proyectos de futuro inmediato están el ordenar toda la documentación que ha recopilado a lo largo de muchos años sobre el pueblo de La Urz y redactar una obra que combine muchos aspectos (toponimia, historia, lengua, modos de vida, costumbres...).

Es una tarea que tengo pendiente y creo que ha llegado el momento. Porque o es ahora o no será.

Entrevista breve a Marta Prieto

“Hay tantas cosas que aprender y recordar en la vida, que no merece la pena gastar tiempo en lo insoportable”

¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?

Nunca he dejado de leer la Iliada y la Odisea. Pero dicho eso, vuelvo con persistencia a los clásicos en general una y otra vez.

Un personaje imprescindible en la literatura (o una persona en la vida).

Casi que me decanto por la literatura: yo diría que Ulises. Porque si hablamos de personas imprescindibles en la vida, tendríamos mucho de qué hablar.

Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).

Estoy en un momento de la vida dulce: leo solamente a quien quiero y lo que quiero. Un autor o un libro insoportables me duran entre las manos muy pocas páginas. Hay tantas cosas que aprender y recordar en la vida, que no merece la pena gastar tiempo en lo insoportable.

Un rasgo que defina tu personalidad.

No me rindo con facilidad (a lo mejor no es precisamente una cualidad...).

¿Qué cualidad prefieres en una persona?

Es difícil. Quizás la naturalidad.

¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?

La política actual me parece ramplona en cuanto a sus protagonistas. Echo de menos a los políticos con convicciones asentadas, entusiastas, idealistas, deseosos de cambiar lo que no funciona, que te empujen a apoyar un proyecto de futuro. No encuentro tampoco políticos cuya formación (podríamos decir más bien cultura) me llame la atención o que sean duchos en el uso de la palabra. Digamos que, en política, veo mucho color gris y mucho aburrimiento. Y hace ya muchos años que no percibo el entusiasmo que se vivía en mi adolescencia y mi juventud por la política.

En cuanto a la sociedad, pues siempre la he visto muy cercana. Porque es la mía, la que yo ayudo a construir día tras día con mi opinión o con mi trabajo. Hay muchas cosas que detesto de ella pero creo que hay muchas cosas excelentes. Lo normal: no creo en una sociedad utópica, desde luego.

¿Qué es lo que más te divierte en la vida?

Empiezo la lista: leer, caminar, escribir, conversar, escuchar música...

¿Por qué escribes?

Simplemente porque me gusta y porque es una tarea para la que siempre he tenido una cierta facilidad. De no haberse dado esa circunstancia, probablemente no hubiera persistido. Escribir es una manera de contar y a mí eso siempre me ha gustado mucho.

¿Crees que las redes sociales, Facebook o Twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?

No, en absoluto. Literariamente hablando, no aprendo nada en las redes sociales (solamente uso Facebook, aunque muy poco. Apenas si vuelco en la red mi columna dominical en La Nueva Crónica o escribo alguna reflexión esporádica y poco más). Ni creo que cuando escribo algo en las redes sociales esté haciendo literatura.

El cambio sí creo en el valor pedagógico que puede sacarse a las redes sociales.

¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?

Pues por el contenido de lo que escribo, que yo vincularía tal vez al ensayo, mis fuentes literarias son ingentes. Yo considero como fuentes literarias todo aquello que he leído, todas las lecturas que he interiorizado, todos los autores que me han ayudado a aprender a escribir. Son un gran saco en el que caben desde Homero a Juan Rulfo y en el que conviven el Poema de Gilgamesh, la Biblia, la poesía de Safo o la de Catulo, el Cantar de los Nibelungos, las novelas rusas del XIX, Federico García Lorca o Julio Llamazares. O Buero Vallejo, Pereira o Tomás Sánchez Santiago.

¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?

Pues la verdad es que ni escribo ni sigo ninguno.

Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.

A estas alturas de la vida, la frase es, en realidad, un deseo: que jamás me falte la curiosidad.

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