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ágora de la poesía

Sobre la cultura y las plazas, la calle... el Ágora de poesía...

Ágora Mar Ferreras y Toño Morala
Toño Morala- Agosto de 2019- | 23/08/2019 - 13:30h.

Hablar de cultura en estos tiempos que mal corren, es una quimera, a la par, de casi una ganancia para el olvido. No hay peros que valgan, o se está, o eres cómplice de las inmensas injusticias mundanas; la cultura poco puede hacer, sin embargo, las buenas gentes que participan en ella, tienen a su favor el poner su conocimiento del alma, a repartirse por el viejo mundo, y de esa manera, servir de voz, a veces silenciada, de que otro mundo es posible, y que entre todos, lo haremos posible. Y no hacen falta grandes eventos para cambiar el pensamiento rasurado por el sistema; durante décadas, la cultura estaba en manos de una burguesía apalancada en el machismo, el puritanismo, la música clásica, las lecturas homéricas, y poco más... algo de pintura y escultura, teatro burgués, y para la plebe, estaba la calle y sus titiriteros, la picaresca, y grandes dosis de alcohol malo para que a la gran ignorancia, que era mayoría, estuvieran medio borrachos todo el día, no les diera por ponerse pensar, y les quitaran el poder. La calle, seguramente sea la mejor escuela para hacer, compartir y participar en cultura; desde ella, la observación, así como el intercambio de pareceres, y las novedosas contraculturas, fueron una gran ayuda para recomponer algo el pensamiento, y empezar a danzar con aquello que más a mano se tenía... y llegaron las plazas, el Ágora, la palabra escrita y la oralidad, llegaron los cuentos y las leyendas, y llegaron las gentes con ansia de decir, de trasladar sus pensamientos sobre los hombros de la cultura, y de ahí nació, la vieja idea de que entre todos, podemos cambiar el mundo. Pero hay que llenar primero el estómago, el hambre es el peor enemigo de la cultura, así y todo, muchos murieron saciados de ella, pero con sus convicciones integras... décadas después, otros, se hicieron ricos con ese legado dejado, los marchantes y mentirosos, los ladrones del patrimonio de todo tipo, y lo peor, nadie abría la boca.

Y ahora, en estos tiempos deshumanizados, donde la vida no vale nada, y ya ni siquiera se piensa, aparecen retazos de mujeres y hombres que llaman al pueblo para salir a la calle de nuevo y a las plazas, y ahí, con toda la libertad, con toda la bondad y con toda la lejana dignidad, se juntan para leer, cantar, dramatizar, música... y lo hacen altruistamente, solo se cobra en amistad y sosiego durante un tiempo limitado, pues el resto, está ocupado con las dolencias de la vida en todos los terrenos, pero ese tiempo ganado a la vida, es el verdaderamente importante... sentir, trasladar vivencias, humanizar más aún la amistad, y sonreír,  sonreír al viento para que reparta el eco de unos versos robados al alma, y de esa manera, hacer más amable la vida, solo eso, el resto, no puede esperar, y va en el mismo paquete, lucha, lucha, lucha, y en el entremedias... un verso que reme entre los valles del Universo, lleno de humanidad, eso es el Ágora de poesía, la plaza  donde nacen palabras para regalar a la soledad, el olvido, el silencio, y la vida...

Toño Morala- Agosto de 2019-

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