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CUENTOS DE CUARENTENA

'A los dos días...'

Rocío Rodríguez Herreras participa en la iniciativa 'Cuentos de Cuarentena', organizada por la asociación cultural El Pentágrafo e ILEÓN.

Tubos de química
Photo by Chokniti Khongchum from Pexels
Rocío Rodríguez Herreras | 29/04/2020 - 22:32h.

"Con fin A2" fue la primera historia en la que pensé, ¡e incluso la escribí!  Era una idea buenísima, «in my opinión, of course». Durante el confinamiento los ciudadanos estudiarían inglés con el fin de obtener el  A2, y como recompensa serían los primeros en salir cuando comenzara la ansiada «desescalada». Las ganas de salir eran tan grandes que, la gente se pasaría el día estudiando, algunos hasta cantarían el Resistiré, sí, el de las ocho pero en inglés.

Divertido el relato, pero a los dos días deseché la idea porque ya se empezaba a hablar de lo importante que era la Ciencia y los científicos en eso de la pandemia, así que el nuevo relato me salió solo: «Co Rh O Na V I Ru S». La historia explicaría lo importante que era la Ciencia, como introducción,y poco a poco empezaría a explicar todas las aplicaciones, las características y hasta la configuración electrónica de los ocho elementos que aparecerían en tan creativo título.

Estaba decidida, la gente necesitaba un poco de cultura científica y este era el momento para evangelizar: cobalto, rodio, la h intercalada daría glamour a la vez que rigurosidad, sodio, oxígeno, vanadio, yodo, rutenio y azufre. La justificación era fácil: ¿De qué está formado el coronavirus? ¿Y el agua? ¿Y el jabón? ¿Y la famosa solución hidroalcohólica? ¿Y la futura vacuna? ¡De elementos químicos! Resulta que ahora la química nos iba a salvar la vida. A ver si después de la pandemia la gente dejaba de tratar a tan importante rama de la Ciencia con ese desprecio: «Ufff, eso tiene mucha Química».

Me hervía la sangre cada vez que lo oía, pero con este relato, se acabaría el maltrato ¡Por fin! Era buena la historia... pero a los dos días me pareció que no, que resultaba de una prepotencia que la gente, confinada como estaba, no me iba a perdonar; tampoco quería encasillarme, siempre con el tema de Tabla Periódica de los Elementos... y, además, ya tenía otro cuento de cuarentena rondando por mi cabeza.

Enesos momentos se hablaba ya del crecimiento exponencial del número de contagiados y el hastag «frena la curva» comenzó a generalizarse, así que me interesé por el científico de la curva, Gauss, y navegando, navegando por internet encontré su ciudad de nacimiento y una estatua a él dedicada en un parque,¡con forma de la famosa curva! ¡Ya está!, me dije, este es el definitivo. El título estaba claro: «Turismo exponencial».

Ya no sé si escribí el cuento, pero en mi cabeza sí quedó con gran claridad. Era el verano de 2022 y en el antes desangelado parque de la curva de Brunswick, ahora había coloridas flores, multitud de tiendas vintage en sus alrededores y turistas y más turistas haciéndose selfies en la curva. Este relato era bueno; bueno y futurista.

Pues tampoco lo escribí porque a los dos días pensé mejor una historia más local, de la ciudad, más de mis vivencias en estos días. ¡Ya estaba! La idea me la dio mi hija, después del sábado de aplausos a los niños,cuando se empezó a quejar de que no se aplaudía a los enamorados. Y claro, tenía razón. Ella había venido, como miles de estudiantes universitarios, desde Barcelona para confinarse con su familia en León y su novio catalán, residente en la Ciudad Condal, se quedó allí confinado con la suya. Lo que iban a ser quince días de separación, se habían convertido en más de treinta... El  esfuerzo que estaban haciendo era para valorar, por lo menos, con un aplauso. Ya tenía historia y el título estaba claro: «Aplausos para enamorados».

Ya estaba decidida cuando me encontré a los dos días con otra idea que me pareció muchísimo mejor. Mi historia sería un homenaje a lagran científica que descubrió a los virus de la corona, June Almeida, y pensé «¡genial!, ciencia y mujer, este sí que es un tema interesante».Poco me duró la emoción, porque a los dos días, escuchando el Resistiré, la estrofa «me volveré de hierro» me hizo pensar: «¿por qué hierro?». Yo creo que hay metales más duros, como el wolframio, y encima en León es interesante «La Ruta del Wolfram», así que me dije:«este tema aúna Ciencia, turismo científico en León y respeta la temática de los 'Cuentos de Cuarentena'»,así que la nueva y definitiva historia llevaría por título: «El Resistiré Leonés», nueva versión de la famosa canción dinámica en la que te vuelves de wolframio, «...me volveré de wólfram...»;pero el wólfram tenía lado oscuro y no sé yo si sería políticamente correcto en una canción de paz un metal que se utilizó en la Segunda Guerra Mundial..., y además otra vez con la Química . No sé yo... ha pasado un día y no se me ocurren más títulos. A ver qué pasa a los dos días...

 

Rocío Rodríguez Herreras
Rocío Rodríguez Herreras

** 'A los dos días...' es un relato publicado dentro de la iniciativa lanzada por la asociación cultural El Pentágrafo e ILEÓN.COM para recoger escritos con temática relacionada con la actual crisis ocasionada por el coronavirus Covid-19.

Rocío Rodríguez Herreras es divulgadora científica y una apasionada por el mundo de la ciencia, además de euna notable relatista con un estilo muy particular.

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