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Crisis en el Aeropuerto de León

Good Fly o el difícil negocio de volar

Good Fly es una empresa burgalesa constituida en 2005, con el ánimo de ser compañía aérea, pero que nunca ha tenido licencia de aerolínea. Es simplemente un broker aéreo, que alquila aviones y revende pasaje. Eso no ha impedido que el Consorcio del Aeropuerto de León le haya dado contratos por valor de más de 1.238.000 euros en un año.

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El 1 de junio de 2012 los políticos leoneses se mostraban encantados con el primer vuelo subvencionado de Good Fly en León.
A. Vega | 08/09/2013 - 19:03h.

La crisis de Good Fly no es ni mucho menos una sorpresa en el sector aéreo. Con media sonrisa y un "algún día iba a pasar" relatan ejecutivos de Aena y aerolíneas rivales la crisis de la empresa burgalesa que ha dejado en tierra a pasajeros leoneses y ha visto como su contrato con el Consorcio del Aeropuerto de León se ha visto cancelado.

El escepticismo del sector tiene una justificación muy simple, Good Fly no es una compañía aérea. Nunca lo ha sido y ahora pocos esperan que lo sea (ni rastro de la empresa en los listados de Seguridad Aérea). Good Fly carece de la licencia de aerolínea, conocida como Certificado de Operador Aéreo (AOC en inglés) que expide la Dirección General de Aviación Civil del Ministerio de Fomento para poder operar aviones y transportar mercancias. Los requisitos para su obtención son muy duros en lo técnico y lo económico y una barrera importante para pequeñas compañías que se quieren dedicar a la aviación comercial. Good Fly anunción su intención de obtenerlo pero de momento no deja de ser un broker aéreo, algo totalmente legal, que alquila aviones a compañías aéreas que sí lo son y revende los pasajes.

Good Fly ha recibido en un año más de 1.238.000 euros por volar desde León

La ausencia de la licencia de compañía aérea no ha sido obstáculo para que el Consorcio del Aeropuerto de León le haya concedido cuantiosas subvenciones para tener vuelos en La Virgen del Camino y haya obtenido mayores calificaciones técnicas y económicas que empresas con licencia de Fomento como Air Nostrum o Helitt Líneas Aéreas.

Los aviones de Good Fly son subcontratados a otras aerolíneas regionales, fundamentalmente del este de Europa, como Sky Taxi (con un antiguo avión de Lagun Air), Minoan Air o Bulgarian Air Charter. Sus últimos aviones utilizados provenían de la compañía eslovaca Danube Wings.

Subvenciones a una 'no compañía aérea'.

Carlos S. Campillo / ICAL
Carlos S. Campillo / ICAL

No se sabe cuales fueron las razones por las que superó a Air Nostrum (y Helitt Líneas Aéreas), operador histórico del Aeropuerto de León desde su apertura y una de las mayores compañías regionales de Europa, en el concurso para las rutas del Consorcio del Aeropuerto de León en 2012, pero Good Fly se presentó y ganó, y sin ser aerolínea logró la máxima puntuación de la mesa de contratación.

El primer contrato con Good Fly tenía una duración de 30 días y un total de 46 vuelos programados. La cifra ascendía a 113.752 euros y en él firmaba también la compañía aérea, ésta sí, Airlinair Portugal (actualmente Lease Fly), que era la primera aerolínea a la que Good Fly alquilaba sus aviones para revender el pasaje.

El segundo contrato adjudicado a Good Fly era para la temporada veraniega y segundo semestre del 2012, y ascendía a 771.720 euros para un total de 324 servicios durante seis meses a partir de la fecha de la firma del contrato. En él se realizarían las rutas regulares a lo largo del verano a Palma de Mallorca, Alicante, Málaga y Valencia, completando además la oferta con vuelos a Ibiza, Jerez y Reus.

Precisamente el destino a Reus provocó dolores de cabeza a la empresa y al Consorcio del Aeropuerto de León, que salió en férrea defensa de Good Fly defendiendo la cancelación de la ruta por su no inclusión en el contrato. Lo más curioso del contrato del Consorcio con Good Fly era la posibilidad de la aerolínea de cancelar rutas por otros destinos, aunque en el caso de Reus nunca se realizó.

El tercer contrato adjudicado a la aerolínea, que dejó de volar en León en cuanto se acabaron las primeras subvenciones, se adjudicó en abril de este año por un importe de 536.030 euros. Para el desarrollo de la oferta la empresa proponía vuelos a Alicante, Ibiza, Málaga, Menorca, Palma de Mallorca y Tenerife. La supresión de la ruta a Tenerife, luego la de Málaga y las últimas cancelaciones han puesto en la picota a la compañía, hasta el punto de obligar al Consorcio a pagar vuelos para traer de vuelta a pasajeros y finalmente a cancelar el contrato y anunciar medidas contra la empresa. Hasta el momento de este contrato ha cobrado 353.000 euros euros, según el Consorcio del Aeropuerto de León.

Este lunes se reúne el Consorcio del Aeropuerto de León para analizar la situación creada por las cancelaciones de rutas y de vuelos de Good Fly. De momento su máxima responsable, Isabel Carrasco, vende la situación de esfuerzo del Consorcio en traer a pasajeros afectados y anuncia medidas contra Good Fly. Lo que no han explicado, de momento, ha sido el gran trato dispensado a la empresa hasta el momento y el haber apostado por ella en detrimento de compañías aéreas reales. El PSOE de Leon pide que se ejecute el aval de Good Fly y que no pague el Consorcio del Aeropuerto los costes de los incumplimientos de la empresa burgalesa.

La apuesta fallida del Consorcio del Aeropuerto de León

El Consorcio del Aeropuerto eligió a una empresa que alquila aviones frente a aerolíneas en sus contratos

El Consorcio del Aeropuerto de León, un ente creado para su promoción y atraer vuelos a La Virgen del Camino, lo conforman actualmente la Diputación de León y el Ayuntamiento de León, bajo la presidencia de Isabel Carrasco. La Junta de Castilla y León 'huyó' del mismo a finales del año pasado bajo la excusa de las restricciones presupuestarias dejando sólo al PP leonés al frente del mismo.

La apuesta de Carrasco por Good Fly va camino de terminar como el rosario de la aurora, y ha dejado por el camino la petición de la sociedad leonesa de vuelos de bajo coste. La situación del aeródromo leonés es en estos momentos crítica, de confirmarse el abandono de Good Fly, por la escasez de vuelos actuales de Air Nostrum (éstos con subvención de la Junta de Castilla y León) y la huída de Air Europa.

La deficiente operativa de Good Fly en las últimas semanas, con constantes cancelaciones (más de una treintena en el verano), la no devolución de billetes a pasajeros o la mala política de gestión de incidencias han contribuido a llevarla a un callejón sin salida del que fue defendida por los políticos, pero que finalmente han tenido que atenerse a la evidencia de que los vuelos no se realizaban. Entonces es cuando han salido de la defensa al ataque, obviando los privilegios concedidos a la empresa burgalesa por ellos mismos, entre los que llaman la atención los pagos semanales y las condiciones de cancelación de rutas por baja ocupación.

Fuentes del sector aéreo cosideran que una falta de operaciones lógicas, con vuelos de más de 5 horas hasta las Islas Canarias, han podido agravar los problemas económicos de la aerolínea, verdadera privilegiada en lo que a pagos de los consorcios se refiere, puesto que Burgos le adelantó el dinero y León liquidaba semanalmente, mientras que Air Nostrum y Lagun Air tuvieron que ir a los tribunales para obtener sus ayudas, algo que finalmente sucedió. Esa dependencia de los pagos de las subvenciones podría haber sido la puntilla del negocio de Good Fly, que aunque privilegiada en el cobro por parte de una administración pública, es probable que no logre remontar el vuelo.

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