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Naturaleza

El primer censo oficial de urogallos contabiliza 292 en España, el 80% de ellos en el norte de León

El estudio determina que los últimos ejemplares sobreviven en un área de distribución de apenas 350 kilómetros cuadrados de la Cordillera Cantábrica, muchos menos en Asturias, precisamente en comarcas sensibles. En muchas de ellas la Junta permitió parques eólicos luego declarados ilegales y que destaparon una trama presuntamente corrupta con 21 investigados y supuestas comisiones de más de 80 millones de euros.

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Foto: Más que Pájaros
ileon.com  | 25/01/2019 - 12:04h.

El Grupo de Trabajo creado tras la declaración del urogallo cantábrico (Tetrao urogallus) como especie de situación crítica ha presentado esta mañana en Oviedo los resultados de la primera estima poblacional de la especie. El estudio oficial revela que quedan tan solo 292 ejemplares de urogallo cantábrico en España, que sobreviven en un área de distribución de 350 kilómetros cuadrados de la Cordillera Cantábrica.

El informe determina que 80% de los ejemplares existentes se localiza en las comarcas leonesas de Alto Sil y Omaña, en el norte de la provincia leonesa, y el 20 % restante, en el suroccidente asturiano. Las distintas administraciones trabajan ya en acciones de conservación, entre ellas, la construcción en León del segundo centro de cría en cautividad de la especie.

El Grupo de Trabajo ha estado formado por equipos de la Junta de Castilla y León, del Gobierno del Principado de Asturias y del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) y ha contado además con la colaboración de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, Fundación Tierra Ibérica, Fundación Oso Pardo, SEO/BirdLife y Tragsatec.

El primer objetivo ha sido elaborar el primer censo completo sobre la especie, cuyos resultados revelan la  existencia de tan solo 292 ejemplares de urogallo cantábrico, que sobreviven en un área de distribución de 350 kilómetros cuadrados de la cordillera cantábrica.

Javier Purroy / SEOBirdLife
Voluntarios de SEOBirdLife en la comarca leonesa de Omaña. / SEOBirdLife

Los datos evidencian el estado de severa amenaza que atraviesa la especie y la necesidad de reforzar las medidas de conservación por parte de las distintas administraciones, que trabajan ya en acciones sobre el terreno para mejorar la supervivencia de los individuos y en la construcción de un segundo centro de cría en cautividad en León, que se unirá al ya existente en el Principado de Asturias.

El estudio, elaborado a partir de análisis genéticos y estimas poblacionales basadas en modelos estadísticos, ofrece por primera vez un valor numérico de referencia sobre el cual comparar las tendencias demográficas del urogallo cantábrico y medir las acciones de conservación dirigidas a garantizar la supervivencia de esta amenazada población.

De los 292 ejemplares contabilizados en toda la Cordillera Cantábrica, aproximadamente dos tercios corresponderían a ejemplares macho y una tercera parte a hembras. Exactamente, el 79,5 % de los urogallos se encuentra en Castilla y León, distribuidos por las comarcas de Alto Sil y Omaña, y el 20,5 % restante se localiza en la vertiente asturiana, principalmente en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. No se han encontrado indicios de presencia en zonas orientales de la cordillera cantábrica.

Cabe reseñar que es precisamente que no fue hasta julio de 2017 cuando la especie fue declarada en estado "crítico" evidenciando el fracaso del programa Life+ Urogallo 2010-2016, financiado al 50% por la Unión Europea, y que se gastó 5,5 millones de euros para poco, visto su nulo efecto en intentar consolidar la especie.

A eso no han ayudado las políticas de la propia Junta de Castilla y León, al contrario, dado el impacto negativo que han demostrado tener sobre las poblaciones de las urogallinas los numerosos parques eólicos autorizados por la administración autonómica en zonas altamente sensibles, especialmente en el polémico 'Nudo de Villameca', muchas de ellas precisamente tumbadas años después por los Tribunales de justicia pero que sin embargo continúan funcionando a pesar de todo.

Urogallo muerto el 27 de enero. Foto: JCYL
Urogallo muerto el 27 de enero de 2017 al pie de una torre eólica leonesa. / Foto: JCYL

 

Hay que contextualizar también recordando que en esa zona se desarrolló la mayor trama de corrupción de la historia de la Comunidad Autónoma, con una querella inicial de 21 investigados y unas presuntas comisiones de más de 80 millones de euros, que bajo el nombre de 'Trama Eólica', impulsada por la propia Fiscalía Anticorrupción. Muchos años después, aquella investigación sigue atascada y las responsabilidades políticas sin dirimir.

Para más inri, el sintomático segundo caso en Europa que demostró sin lugar a dudas que la muerte de un ejemplar se produjo precisamente en un parque eólico fue este y ocurrió en la provincia leonesa, al aparecer un urogallo hembra en enero de 2017 y que sólo fue confirmado por la Junta cuatro meses después cuando iLeon.com preguntó por el asunto a la Consejería de Fomento y medio Ambiente.

Datos preocupantes

Volviendo al estudio, los resultados de esta estimación poblacional de urogallo cantábrico muestran una situación ciertamente preocupante. El área de distribución de la especie en primavera, período en que se realizó el muestreo, se extiende por aproximadamente 350 kilómetros cuadrados, continuando la tendencia regresiva observada desde las anteriores estimas del área de distribución de la década de 2000, que no contaban todavía con análisis genéticos.

El reducido número proporcional de hembras es igualmente síntoma de una población con problemas de conservación: a pesar de existir un posible sesgo en el hallazgo de hembras durante el censo, resulta inequívoca la escasez de hembras en la población, lo que a su vez evidencia la mayor vulnerabilidad de éstas a las amenazas existentes y el condicionamiento que ello tiene sobre la mejora de los parámetros de productividad y crecimiento poblacional.

El trabajo realizado, al detalle

Esta estimación poblacional se ha desarrollado mediante una metodología de muestreo y análisis estadístico empleada previamente para otras especies de fauna amenazada -por ejemplo, oso pardo o lobo ibérico-, a través de técnicas genéticas de individualización.

Los trabajos de campo se concentraron entre abril y junio de 2018, momento idóneo para las prospecciones y recogida de muestras, que fueron posteriormente analizadas en el Laboratorio Central de Veterinaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), donde se llevaron a cabo lo análisis genéticos. Finalmente, investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IREC-CSIC) han desarrollado los modelos estadísticos que han dado como resultado  los mencionados 292 urogallos, con un margen de error de ± 22 individuos.

Un segundo centro de cría en cautividad en León

Una vez realizada la estimación, el grupo de trabajo ha señalado dos ámbitos de actuación prioritarios: las acciones sobre el terreno, para aumentar la supervivencia de los ejemplares y su éxito reproductivo; y los trabajos de conservación ex situ, es decir, en criaderos. Ambas líneas de actuación recibieron financiación por parte del Gobierno de España en la última Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, celebrada el pasado mes de junio, que destinó un total de 870.469 euros a la conservación del urogallo cantábrico.

Centro del Urogallo
Centro del Urogallo en Villablino.

Con esta financiación se están reforzando los trabajos de seguimiento de urogallos a través de la telemetría y valorando las medidas de adecuación del hábitat más efectivas y favorables, entre otras acciones. La actuación de mayor envergadura en el corto plazo, y la que mayores fondos concentra, es la construcción y puesta en funcionamiento de un segundo centro de cría en cautividad, que se ubicará en León, que será cofinanciado por la Administración Central y la Junta de Castilla y León, y que permitirá incrementar las tareas de reforzamiento poblacional. Además de ello, el reforzamiento genético se plantea como una posibilidad para mejorar la productividad y viabilidad demográfica de la población cantábrica.

En una nota de prensa de la Junta de Castilla y León, se explica hoy que continuará aplicando todas las actuaciones de conservación in-situ y ex-situ que se definen en la Estrategia Nacional de Conservación del urogallo cantábrico, entre ellas, intervenciones selvícolas con criterios de mejora de conservación de hábitats, estudios de ocupación de hábitat y de control de depredadores, apuesta por la conservación exsitu para el reforzamiento de las poblaciones silvestres, etc.

El secretario de Estado, optimista

"Este exhaustivo censo revela la necesidad de que actuemos con urgencia para salvar al urogallo cantábrico. El refuerzo de las tareas de conservación no solo garantizará la supervivencia de una especie emblemática sino a mejorar la calidad de conservación del conjunto de nuestro capital natural. Tenemos medidas en marcha, existe una buena coordinación entre los equipos y esperamos que, pronto, los datos mejoren. Será una buena noticia para todos", señala el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.

Y SEO/BirdLife da un aldabonazo

Por su parte, Nicolás López, responsable del Programa de Conservación de Especies de SEO/BirdLife, destaca la inacción institucional y las críticas, afirmando que "ante esta situación de abandono institucional que ha venido produciéndose desde hace años sobre esta especie en peligro crítico y que veníamos denunciando desde 2015, exigimos que se redoblen los esfuerzos y los medios enfocados a potenciar actuaciones firmes y urgentes de conservación que garanticen la supervivencia de los últimos ejemplares silvestres, así como medidas que garanticen la recuperación de las últimas poblaciones de esta especie".

"Debe por tanto garantizarse que se blindan los últimos territorios donde todavía sobrevive algún ejemplar de urogallo silvestre en Asturias y en Castilla y León y se aumente el hábitat adecuado disponible para su expansión. En este sentido debe prestarse especial atención a evitar cualquier tipo de actuación que pueda suponer una amenaza para la especie, especialmente aquellas que supongan la destrucción del hábitat o molestias derivadas de usos del territorio incompatibles con la supervivencia de la especie, y en particular garantizar un desarrollo responsable de la energía eólica", añade López.

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