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ANÁLISIS | PP DE CASTILLA Y LEÓN

José Antonio Maté, el 'fontanero' que provocó que la candidatura de Silván hiciera aguas

La derrota de Antonio Silván ante Alfonso Fernández Mañueco por ser el heredero de Juan Vicente Herrera en el PP de Castilla y León, y previsiblemente la Junta, deja un partido herido. Ahora se buscan 'culpables' de la derrota y claves para hacerse con el control del partido en León.

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Eduardo Margareto/Ical. José Antonio Maté (i) y Antonio Silván (d).
A. Vega | 20/03/2017 - 12:19h.

Las 'primarias' del PP de Castilla y León del pasado viernes, con una contundente derrota del alcalde de León Antonio Silván a manos del regidor salmantino Alfonso Fernández Mañueco, han acabado con la 'operación Valladolid'. Esto es, haber puesto al veterano político leonés en la cúpula autonómica, una apuesta para cerrar para siempre la disputa leonesa con Castilla.

Los dedos internos de la fracasada operación apuntan a un principal responsable de la derrota de Silván, su jefe de Gabinete en la Alcaldía, José Antonio Maté. El 'alcalde en la sombra' es un veterano de la política y los entresijos internos del Partido Popular, donde ha ejercido cargos en León y Palencia. Originario de la provincia vecina, Maté es la 'mano que mece la cuna' de Silván como su poderoso jefe de Gabinete, es decir, quien ordena la agenda del regidor y decide con quién y cuándo se reúne en su condición de máximo mandatario de la capital. Y el que reparte de forma discrecional la publicidad institucional del Ayuntamiento de León. Y era también el 'estratega jefe' de la campaña para que Silván sucediera a Juan Vicente Herrera en el trono del PP y de la Junta.

Maté acumula una larga trayectoria en la política que va desde haber sido presidente de Nuevas Generaciones de Palencia y concejal en la ciudad palentina. En 2006 aterrizó en el PP leonés para hacerser cargo de la gerencia del partido por encargo de Isabel Carrasco, que se desharía años después de él tras la polémica de las oposiciones de 2009 de los dieces de afiliados del PP, llegando a ser acusado por una ex trabajadora de haber facilitado una lista de cara a dichas oposiciones.

En datos la candidatura de Silván ha hecho aguas de forma rotunda, logrando apenas imponerse en las provincias de León y Palencia en la votación, y por una diferencia mucho menor de la esperada. En el resto de provincias, salvo Valladolid, la candidatura del leonés obtuvo datos muy por debajo de la esperado. Y la causa es que pese al apoyo del aparato de la Junta, encabezado por el consejero de Presidencia José Antonio de Santiago Juárez, quedó claro que una cosa es el Gobierno y otra el aparato del partido, que ante la desidia reconocida de Herrera estaba controlado por Mañueco y el coordinador general del PP en Génova, Fernando Martínez Maíllo. A Silván se le empujó a presentarse avalado por el aparato gubernamental pero en la piscina de la militancia no había tanta agua como la prevista. Un fracaso en toda regla de sus asesores como Maté o el concejal Pedro Llamas o sus avalistas como el expresidente del PP leonés José María López Benito.

La polémica interna en el PP leonés previa a las votaciones por el censo de militantes al corriente de pago llegó a suponer el despido 'de facto' de la gerente Yolanda Gutiérrez, según ha podido conocer este periódico. La intervención directa de Maíllo y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, la repuso en su puesto pese a la polémica. Semanas antes el equipo de Silván encabezado por Maté había colocado a una histórica del partido como Nieves Porto como adjunta a Yolanda Gutiérrez para controlar sus acciones, enrareciendo el ambiente en la sede provincial.

La bochornosa situación vivida el viernes en la sede del PP oscilaba entre el "nadie se irá sin votar" que proclamaba el cuestionado presidente del PP de León, Eduardo Fernández, a la realidad de quienes no pudieron hacerlo por las colas o por no aparecer en el censo pese a asegurar que estaba al corriente de pago. Entre las anécdotas estrambóticas para el recuerdo están las afiliadas que iban de boda una hora después y no pudieron votar porque no llegaban, o que en Bembibre hubiera menos votantes que concejales tiene el partido gobernando la localidad berciana.

Antonio Silván votando en la sede de León para elegirse presidente del PP de Castilla y León. Foto: Peio García / ICAL
Antonio Silván votando en la sede de León para elegirse presidente del PP de Castilla y León. Foto: Peio García / ICAL

Claves de una derrota

El equipo de Silván pecó de confianza en el proceso interno esperando un masivo apoyo de León, la provincia con teóricamente más militantes, en su condición de candidato autóctono y acumulando una gran experiencia en la Junta. Pero el peculiar carácter leonés hace que no se olviden viejas rencillas.

Los restos del 'carrasquismo' serían parte fundamental del resultado de Silván en León. Si Mañueco logró en Salamanca el apoyo del 97% de los votantes Silván apenas se quedó en el 71%. Isabel Carrasco ya había apostado en su momento por el salmantino como sucesor, y militantes afines al sector ahora arrinconado habrían apostado por Mañueco en detrimento del leonés. Otro sector que pasó factura en las votaciones a Silván fueron los afines al exalcalde Emilio Gutiérrez, que no olvidan su defenestración en la precampaña de 2015.

El papel de Eduardo Fernández es otro de los factores en las votaciones de León. Amigo personal reconocido de Mañueco, su lealtad a la candidatura de Silván ha estado en entredicho desde el minuto cero, pese a que ha manifestado su apuesta leonesa en todo momento. Pero lo que nadie tiene dudas es que es responsable directo de la situación del PP leonés, con un censo de militantes en el que casi nadie pagaba y una importante falta de cohesión interna, que explotó en el proceso de votaciones.

Tras la derrota se buscan 'traidores' en el partido. Se señala a aquellos que prefirieron la apuesta salmantina a la leonesa, en una especie de 'leonesismo' conservador ya que como apuntaba algún militante decepcionado el viernes en la sede, "siempre van a joder a los de León".

La batalla por el poder en el PP leonés

El próximo 1 de abril en Valladolid el PP de Castilla y León intentará cerrar las heridas abiertas en el proceso congresual, con una petición de Herrera a Mañueco de integración de los derrotados en la nueva estructura del partido. Una vez concluya tocará el turno de renovar los partidos a nivel provincial, con León en el foco de todas las miradas.

Según los datos del partido el PP leonés es el que más militantes tiene con más de 13.000, aunque 'ni Dios' esté al corriente de pago, y controlarlo puede ser importante para afrontar los próximos procesos electorales. Y aunque el sector 'silvanista' ya tenía todo previsto para mantener el control del partido, el resultado de las 'primarias' puede cambiar el proceso ya que cabe recordar que casi un 30% de los votantes optaron por otra vía distinta a la del alcalde leonés.

El resultado autonómico descarta, 'a priori', a Silván como candidato a la presidencia del PP de León y la chapuza del censo haría lo mismo con Eduardo Fernández. Se busca, entonces, un candidato que cierre heridas y no tenga un rechazo directo con Mañueco y Maíllo. El Partido Popular de León busca su particular 'pax romana' tras la traición de los 'idus de marzo'. ¿Quién será el nuevo 'César'?

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